¿Perdiste el Olfato y el gusto? Síntomas en pandemia

Pèrdida del olfato signo de COVID-19

¿Perdiste el Olfato y el gusto? Síntomas en pandemia

Si hay pérdida del olfato y del gusto podemos casi asegurar que se contrajo el coronavirus protagonista de esta pandemia.

Luego de sentir extraños síntomas y acudir al doctor , este le recomendó hacerse la prueba para saber si estaba infectado.

Por la mañana, mientras esperaba los resultados, sucedió un hecho que en otras circunstancias hubiera resultado trivial: se le quemó una tortilla en la estufa.

Eso, en México, es normal, una breve distracción basta para que suceda. Pero Edgardo H. González, gerente de una empresa de diseño de stands, se alarmó al ver el humo de la tortilla al entrar a la cocina.

Simplemente no había detectado el olor a chamuscado. 

Luego de retirar el trozo humeante, registró otra sorpresa: tampoco le sabía la comida. “Le ponía sal, chile, lo único que medio me sabía poquito era lo dulce.

Cenaba pan con plastas de leche condensada y apenas la percibía.

Cuando comía era como meterme a la boca una masa insípida, sentía lo caliente o la textura, pero nada más”, explica.

Sospechoso coronavirus

“COVID puede tener varios síntomas pero si en las últimas 72 horas apareció la anosmia –la pérdida repentina del olfato– es un caso muy sospechoso y el paciente debe ser aislado”.

Esto sentenció en una entrevista la otorrinolaringóloga argentina Stella Maris Cuevas, con especialidad en olfatología.

El 16 de abril de 2020 la anosmia se incorpora en los protocolos médicos como síntoma probable de COVID-19, pero ya el 8 de junio pasó a ser un criterio de alta probabilidad de infección.

Según estadísticas, entre un 7 y 25% de los casos la presentan, y otros tantos sufren hiposmia, una pérdida más leve del olfato.

Hay otros ejemplos en pacientes recuperados de la agresión del coronavirus que creen haber recobrado sus funciones pero que registran algo conocido como parosmia.

Es decir, distorsión temporal que hace que las cosas huelan de modo distinto –nada grato, incluso a heces fecales–, y otro llamado fantosmia, que hace que las personas huelan cosas que no están presentes en realidad.

Si bien algunos especialistas sospechan que el coronavirus puede causar una lesión local nasal.

También se sospecha que a través del bulbo olfatorio alcanza el sistema nervioso central.

La pèrdida del olfato signo del coronavirus

Sin embargo, la doctora Maris encuentra que la razón de algunos de esos síntomas es que el coronavirus lesiona las células receptoras olfativas.

Las únicas neuronas conocidas que cambian con el tiempo y que se encuentran fuera del cerebro e interrumpe la llegada de las sustancias químicas que hay en el ambiente, es decir los olores, a la zona cerebral más antigua conocida como sistema límbico o rinencéfalo.

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Olores y sabores, indivisibles

El ser humano es capaz de identificar más de 10,000 olores, aromas o esencias y gran parte de lo que identificamos como sabor, en realidad es un aroma.

Eso lo sabe bien Guadalupe Ortiz, química en alimentos y gerente de investigación y desarrollo en Kerry, una de las empresas líderes mundiales en la hechura de sabores y olores.

Esta mexicana tiene 35 años trabajando en ello, la llaman saborista senior, cuya labor se parece a la de los famosos “narices” de la industria perfumera pero tiene una virtud extra: usa el sentido del gusto.

Los aromas  están directamente relacionados con la experiencia del consumo de alimentos, el sentido del olfato tiene una gran participación en el sabor.

Ortiz dice a Contenido que un saborista sabe combinar múltiples compuestos químicos en perfecta armonía y balance para poder generar una experiencia sensorial, donde no sólo involucra el olfato al momento de consumir un alimento, sino también el gusto, oído, vista y tacto.

La pandemia provocó poner atención en este sentido, el olfato, capaz de reconocer miles de moléculas, volátiles, componentes de los aromas que percibimos como desagradables, riesgosos o atrayentes.

Los sabores llegan a la nariz y se disuelven en la membrana mucosa de los receptores olfativos.

Estos envían señales nerviosas a la región responsable del sentido en el cerebro, la cual reconoce el sabor e identifica el alimento.

La buena noticia, insiste la olfatóloga Stella Maris, es que aunque sean persistentes ciertas secuelas del coronavirus hay esperanza de volver a captar las moléculas a nuestro alrededor y de degustar como se debe nuestros alimentos.

Olfato erótico

Podemos aseverar que nos gusta oler, por ejemplo, la lavanda, y que rechazamos el olor del huevo podrido. Nos damos cuenta. Pero hay otras reacciones que suceden a nivel inconsciente, que no controlamos, como la comunicación animal que sostenemos entre humanos desprendiendo señales olfatorias particulares.

Son las famosas feromonas, sustancias químicas captadas por un órgano accesorio del olfato, el vomeronasal, ubicado entre la nariz y la boca, que desencadena reacciones en las zonas que regulan el apetito sexual.

De ese tamaño es la importancia de este órgano al que muchas veces no le concedemos la importancia que tiene en nuestras vidas.

Por José Ramón Huerta