el reto de la vacunación

El reto de la vacunación

el reto de la vacunación

El reto de la vacunación ha comenzado para los gobiernos del mundo con sus campañas de inmunización en contra del coronavirus, pero controlar la pandemia podría ocurrir en un plazo mayor al deseado.

La pandemia de COVID-19 no solo ha exhibido la decadencia y poca inversión en los sistemas de salud del mundo, sino el reto que enfrentan las empresas farmacéuticas.

La inmunización de la humanidad tendrá un camino mucho más complicado del que se soñaba. Varias empresas farmacéuticas, al menos las que ya tienen autorización de las agencias de salud internacionales, enfrentan contratiempos para entregar con puntualidad los pedidos ante la gigantesca demanda, y redoblan esfuerzos por hacer llegar las dosis a las diversas áreas del planeta. Las compañías que están en espera de la validación sanitaria luego de las pruebas de su fase tres aguardan por el banderazo de salida.

La tarea es titánica y ha comprometido la labor no sólo de gobiernos sino también de actores privados, como en el caso de México lo fue la participación de la Fundación Carlos Slim para contratar millones de vacunas desarrolladas por el laboratorio AstraZeneca y la Universidad de Oxford, que nuestro país y América Latina en su conjunto abogan para que comience su aplicación en el primer trimestre de este 2021.

A pesar de esos esfuerzos, expertos en el tema epidemiológico manejan escenarios que plantean una posibilidad preocupante: habrá países que no tendrán las vacunas hasta muy avanzado este año o incluso después, lo cual impedirá el contacto social pleno y la reactivación de las economías.

Hasta ahora poco más de medio centenar de Estados han arrancado programas de inoculación de las primeras dosis. Y mientras las preguntas acerca del aprovisionamiento y distribución de los lotes de inmunización abundan a lo largo del orbe, las autoridades nacionales pueden, desde ya, tomar aprendizajes sobre la mejor estrategia para una campaña exitosa. Las lecciones están a la vista para quien quiera aplicarlas.

El reto de vacunación de Israel y Emiratos Árabes Unidos

Claramente Israel, potencia en Medio Oriente con nueve millones de habitantes, es líder mundial en la vacunación antiCOVID-19. Si la fórmula de Pfizer resulta capaz de contener la pandemia, el primer país que lo sabrá será este, con 44% de su población ya inmunizada.

La pequeña nación empezó pronto su campaña. El 19 de diciembre su primer ministro, Benjamin Netanyahu, recibió la fórmula de Pfizer-BioNTech; un mes después, una mujer fue vacunada en presencia del político en Ramla, cerca de Tel Aviv; era la “número dos millones”. A la fecha lleva cuatro millones de personas inmunizadas con esa vacuna.

Israel ya está inmunizando a maestros y estudiantes jóvenes con vistas a reactivar las escuelas, pero como dictan los cánones del sentido común y la ciencia, los primeros en recibir la vacuna fueron los ancianos y el personal sanitario.

La nación hebrea encabeza el ranking de vacunación de la publicación Our world in data, de la Universidad de Oxford. Le sigue otro país rico de la región, los Emiratos Árabes Unidos, que ya tiene a 26% de sus habitantes vacunados en una primera fase. Hay que recordar que para una inmunización completa se requiere una segunda aplicación para la mayoría de las vacunas habilitadas.

En Israel el secreto radicó en la unión de los sistemas de salud público y privado, que en una misma línea y con un mando único operaron el plan. El gobierno fue previsor, compró numerosas dosis de las vacunas para tener reservas suficientes.

Su modelo de salud pública universal tiene décadas de experiencia. Da acceso a las clases sociales a través de cuatro centros principales, clínicas tanto en ciudades como en los barrios más alejados.

El reto de la campaña de vacunación israelita no se trató de “instalar una casa de campaña, hay un calendario de vacunación de cada grupo de riesgo, cada quien sabe que puede ir y lo único que tiene que hacer es ver la fecha y hora. No se forma en una larga fila, en cualquier pueblo hay un sitio de vacunación, lo que impacta en los hospitales, donde hay menos enfermos en cuidados intensivos y muertes de COVID-19”, dice a el sociólogo Jorge Diener, director internacional del Centro Médico Hadassah, de Jerusalén, hospital líder en investigación relacionada con COVID-19.

Por otra parte, Emiratos Árabes Unidos, potencia petrolera ubicada en la península arábica, tiene el tamaño del estado de Tamaulipas y una población cercana a los 9.5 millones de habitantes. Gracias a su campaña de inmunización gratuita con la vacuna china Sinopharm y la de Pfizer-BioNtech, se convirtió en otro caso ejemplar.

La federación de siete emiratos del Golfo Pérsico tomó el reto de participar en la fase de ensayos de la vacuna china –incluso se adelantó al propio país de origen en la aprobación de su uso–, e invitó a su población a inscribirse vía apps móviles para recibir la dosis en parques temáticos convertidos en centros de vacunación.

Emiratos Árabes Unidos quiere concluir la vacunación en marzo 2021, apoyada decididamente por la iniciativa privada, sobre todo por los dueños de transportes que almacenan y distribuyen los valiosos frascos en el territorio.

Vacunas y discordias

Con el banderazo de salida dado el 27 de diciembre, inició la campaña de vacunación en Europa, Estados Unidos y varias naciones de América Latina. Los retos, resultados y la crisis se viven diferente en cada caso, región y país.

Si bien hay que resaltar que apenas un año después de la aparición del coronavirus hay vacunas facultadas y aprobadas por organismos de salud internacionales en tiempo récord, el reto sigue siendo la proveeduría y la logística de aplicación en las diferentes poblaciones.

Lo que viene será comprobar la voluntad y generosidad de los países más acaudalados. ¿Por qué? Un análisis del Launch and Scale Speedometer del Centro de Innovación en Salud Global de la Universidad Duke –apoyado por la Fundación Bill & Melinda Gates–, expone que 10 países de altos ingresos han comprado o poseen acuerdos de adquisición anticipada para vacunar varias veces a la totalidad de su población (Canadá, por ejemplo, será capaz de inmunizar seis veces a sus ciudadanos con las dosis confirmadas).

Se calcula que los contratos de estas naciones incluyen más de 3,800 millones de dosis, a las que podrían sumarse otras 5,000 millones que se negocian ahora mismo. En otras palabras, las economías más fuertes habrán comprado 53% de las vacunas, arriesgando el abastecimiento para el resto del mundo. Lo anterior condicionaría a algunos países de bajos ingresos a esperar, incluso, hasta tres años, el tiempo calculado que las farmacéuticas tardarán en producir las vacunas para todos. El estudio propone que existe un entramado político, económico y estratégico detrás de esta fabricación y distribución, que de no construirse algún acuerdo internacional podría ser la receta perfecta para el desastre.

Covax, posible salvavidas

Son 92 naciones de ingresos bajos que dependen del Fondo de Acceso Global para Vacunas Covid-19 (Covax), una organización de la Organización Mundial de la Salud y la Alianza Mundial para Vacunas e Inmunización (GAVI), con un precio más justo con los fabricantes y que, una vez conseguidas las dosis, se distribuirán con ayuda de Unicef. Covax ha confirmado la compra de 2,000 millones de dosis, mientras que las economías en desarrollo lograron negociar poco más de 1,000 millones en total. El trayecto para la inmunización global tiene que enfrentar muchos retos, sobre todo porque incluso los países con mayor grado de desarrollo sufren segundas y terceras olas de contagio difíciles de amainar.

Conoce el reto que enfrenta México al momento de vacunar.
El plan de vacunación mexicano es ambicioso. Crédito: Comunicación Social de la Presidencia de México

México y sus interrogantes

“Fue una muy buena noticia el inicio de la vacunación”, acepta Malaquías López Cervantes, catedrático de Medicina de la UNAM en entrevista para Contenido. Pero el también experto en política sanitaria ve desventajas: “Ese arranque implica muy pocas dosis y un alcance limitado; lo que sucederá después de eso aún no está claro”. El camino hacia la inmunización nacional está empedrado de dudas. La vacuna será gratuita, sí, se sabe que el personal médico tendrá prioridad, que la gente de más de 60 años le seguirá, luego los de más de 50 y los mayores de 40 años, progresivamente, y que el resto de la población deberá estar vacunada antes de marzo de 2022.

Pero no está claro si habrá suficientes dosis para los 126 millones de mexicanos o si el cronograma se dará de acuerdo con lo establecido.

Un reto a futuro

El anuncio de la administración federal de que se permitiría a estados y privados comprar, distribuir y aplicar vacunas fue recibido positivamente por la Coparmex, que veía un cambio de ruta como algo urgente ante los resultados de la Estrategia Nacional de Vacunación, que hasta fines de enero había logrado diseminar algo más de 642,105 dosis, que representan solamente 0.41% de la población.

Porque, en efecto, el plan de la Estrategia luce ambicioso. Piensa concluir en marzo de 2022, lo que implica aplicar millones de vacunas a la semana empezando este febrero a fin de inmunizar a toda la población.

El reto consiste en que no sólo hay que tener convenidas las suficientes dosis con los laboratorios, sino que es indispensable articular una infraestructura de transporte y logística para hacerla llegar a los puntos donde se requiere.

El documento Diez riesgos políticos para 2021, de Integralia Consultores, pone en tela de duda la estrategia de vacunación federal, basado en que durante los últimos dos años el gobierno ha enfrentado problemas recurrentes en el desabasto de medicamentos oncológicos. La falta de infraestructura y organización al interior del sector salud son dos barreras para la implementación exitosa de la estrategia de vacunación.

Ante ello, además del sector privado, quienes levantaron la mano fueron 19 gobernadores del país. Sin embargo, Pfizer y AstraZeneca tendrían ya comprometida su producción al menos hasta diciembre de este 2021, quizá no tengan disponibilidad para fabricar más en sus plantas actuales, por lo que se deberá acudir a otras empresas alternativas.

Así de urgente es porque el país necesita vacunar a 1.7 millones de personas a la semana, afirma Laurie Ann Ximénez-Fyvie, jefa del Laboratorio de Genética Molecular de la Facultad de Odontología de la UNAM y doctora en Ciencias Médicas por la Universidad de Harvard.

Según sus estimaciones, para que 129 millones de mexicanos logren la inmunidad comunitaria o “de rebaño” se requiere que por lo menos 70% de la población sea vacunada, es decir, 90.3 millones de personas. Para que esto se alcance en un año, se necesitará vacunar a poco menos de dos millones de personas a la semana.

Pero con el ritmo actual, su pronóstico es que la meta de vacunar a ese 70% se dará a mediados o finales del 2022. Ese el reto para México y, hay que recordar que las vacunas son una decisión individual con un alto impacto para la salud de las comunidades.

Por Alejandrina Aguirre Arvizu

Crédito: SHUTTERSTOCK y Comunicación Social de la Presidencia de México.