Cambio climático: sí es posible contenerlo

Cambio climático: sí es posible contenerlo

Frenar la deforestación y conservar zonas prioritarias para la biodiversidad es posible, pero se requieren acciones inmediatas en la lucha contra el cambio climático.

El nombre de la factura que paga la naturaleza por usar energía y materiales de forma ineficiente se llama cambio climático, tal y como lo ha señalado Jeremy Rifkin en su libro La Tercera Revolución Industrial. Cómo El Poder Lateral va a transformar la energía, la economía y el Mundo.

Ningún acontecimiento ha contribuido a diezmarlo tanto como la llegada de la COVID-19.

Datos de la Agencia Internacional de Energía dan cuenta de una baja del 50% en los gases de efecto invernadero.

La oportunidad para frenar la deforestación y conservar zonas prioritarias para la biodiversidad es ahora.

Bosques en crisis

De ahí la importancia de iniciativas electorales como las del Partido Encuentro Solidario (PES) por construir lo más pronto posible líneas estratégicas para el desarrollo de un país con oportunidades plenas y una actitud amigable con el medioambiente.

Va desde incendios y la devastación por la producción agrícola, hasta la explotación maderera y de combustible.

Especialistas como Jonathan Quick, autor de The End of Epidemics, han expuesto que al menos tres cuartos de los nuevos patógenos se propagan de los animales a los humanos, y que esto guarda una relación directa con la llegada de humanos a los otrora territorios salvajes, así como el comercio ilegal de animales vivos.

Estas posibilidades se incrementan cuando la salud de los bosques es endeble, haciendo imposible que amortigüen la zoonosis.

Según World Wide Fund for Nature International(WWF, por sus siglas en inglés), en su informe Frentes de deforestación: causas y respuestas en un mundo cambiante, un tercio de la superficie del planeta es boscosa. Ahí, en los bosques, la mitad de las especies terrestres habitan y se encuentra la fuente de al menos 75% del agua dulce en el mundo.

El reporte añade que a escala global hay enfoques para detener la deforestación y la degradación forestal y si bien se han logrado avances, ambos fenómenos continúan.

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Urgen políticas de Estado

En ese sentido, destaca la agenda que el PES busca impulsar para reducir la vulnerabilidad e incrementar la resiliencia, permitiendo la construcción de políticas de Estado, que van desde tareas domésticas individuales, como reciclar la basura, hasta colectivas, como la movilidad y el uso de transporte sostenible.

“El desarrollo sustentable es darle viabilidad a la raza humana y al planeta en su conjunto”, ha señalado la fuerza política.

De manera general, algunos acercamientos incluyen el cambio de políticas y regulaciones estatales, como el Pago por Servicios Ambientales (PSA) o los mecanismos de certificación, así como compromisos corporativos con la deforestación cero y los de las instituciones financieras por un mundo más sostenible. Otros, la conservación de áreas ricas en biodiversidad y el mantenimiento de servicios ecosistémicos.

Adicionalmente, hay enfoques como el de REDD+, respaldado por la Organización de las Naciones Unidas (ONU), cuya finalidad es reducir las consecuencias de la deforestación y la degradación forestal.

A estos, se suman enfoques jurisdiccionales y de paisaje, que tienen como objetivo abordar la deforestación en escala municipal, estatal y nacional.

Sí, la crisis de COVID-19 abrió la puerta a este tipo de cambios y a propuestas como la de WWF con enfoques y respuestas que pueden ubicarse en dos grupos:

1. Respuestas que incluyan áreas protegidas, reconocimiento de tierras indígenas, moratorias, manejo de incendios y regulaciones de uso de la tierra.

2. Respuestas orientadas a sectores o productos que incluyan sistemas de legalidad y garantías, normas y certificación de sostenibilidad, políticas de deforestación cero y trazabilidad del abastecimiento, financiamiento de paisajes sostenibles y monitoreo de la deforestación.

Pese a ello, la certeza de que estas respuestas no se reviertan es mínima.

De ahí la urgencia de acompañar estas acciones por condiciones que aseguren su permanencia, entre ellas, el apoyo político, como el de Encuentro Solidario, para quienes la política ecológica es considerada una acción afirmativa, pero también una cultura que debe implantarse en la ciudadanía y en cualquier otra organización pública o privada. «La corresponsabilidad con esta tarea –han dicho– es fundamental».

Menos costos, más beneficios

Esta es la tónica de las acciones en el caso mexicano, contenidas en el Programa Especial de Cambio Climático 2014-2018 (PECC).

Son parte de los instrumentos de planeación dentro de la política nacional, basada en un modelo de desarrollo sustentable e inclusivo, cuyas miras aspiran a una transición de economías con bajas emisiones de carbono.

Lo anterior, de acuerdo con la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales, permite mejorar la competitividad económica y posicionar al país ante acuerdos climáticos globales, al mismo tiempo que se identifican las prioridades en materia de mitigación, adaptación, y todo aquello que compete a la investigación sobre las causas y consecuencias del cambio climático.

No obstante, durante la celebración del quinto aniversario del Acuerdo de París, el pasado 12 de diciembre de 2020, México brilló por su ausencia al no presentar nuevas metas, tal y como ha destacado Greenpeace México.

Este acuerdo, es derivado de la Convención Marco de Naciones Unidas sobre Cambio Climático en que se estableció la meta global de estabilizar emisiones de gases de efecto invernadero para evitar un aumento de 2.0 grados C°  e idealmente de 1.5 grados C°  en la temperatura planetaria.

El PES, por su parte, se ha pronunciado a favor de medidas para contar con una agenda verde que priorice energías limpias y resguarde el planeta con una óptica realista, práctica, eficaz y nacionalista.

En ese mismo sentido, la WWF ha hecho un llamado para usar la actual pandemia como señal para frenar la pérdida de los recursos naturales más preciados de nuestro mundo: la naturaleza y los bosques.

Para leer más: Propuestas del PES: rescatar valores