México: santuario de especies

México: santuario de especies

Por su clima y riquezas naturales el país es un gran santuario de especies pues da cobijo a millones de animales que año con año recorren enormes distancias para hibernar, reproducirse o resguardarse.

La diversidad de grupos taxonómicos migrantes en México es amplísima. Desde mariposas monarca, aves rapaces, ballenas, libélulas, tiburones, tortugas. Muchas de ellas, sin embargo, “en ocasiones son poco conocidas”, señala el doctor Francisco Botello, técnico académico del Instituto de Biología de la UNAM, responsable de la colección Fotocolectas Biológicas.

Varias especies eligen a nuestro país por distintos motivos, y la fortuna de albergar fauna migrante conlleva también el compromiso de protegerla durante su estadía.

La mayor coincidencia de estos animales es que recorren miles de kilómetros, y en determinado momento del año se posan en los 1,964,375 km² del territorio mexicano más sus aguas marítimas, de ahí que nuestro territorio sea considerado un santuario de especies..

Especies: Clima y luz

Anualmente los bosques, selvas, aguas y manglares, cuevas y hasta ciudades mexicanas reciben visitantes alados, acuáticos, mamíferos, invertebrados y todo tipo de fauna que llega a diversas zonas de nuestro país al que consideran un santuario.

¿Por qué se considera un santuario de especies? Algunas razones tienen que ver con “el clima estable, la ubicación entre los trópicos, donde los cambios más fuertes son durante las temporadas de lluvias secas, aunque ese cambio es menor si se le compara con las zonas tropicales, templadas y frías”, detalla en entrevista para Contenido el doctor Carlos Galindo, director de Comunicación de la Ciencia de la Comisión Nacional para el Conocimiento y Uso de la Diversidad (Conabio).

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Además del cambio del clima y la temperatura, habría que sumar la duración del día, el fotoperiodo (fase de luz) que se va acortando después del equinoccio de verano y hacia el solsticio de invierno donde los días son más cortos, esto aparentemente es una señal que tiene gran influencia sobre la fisiología de los animales, agrega Galindo.

Algunos animales durante su estadía en nuestro país vienen a hibernar, a poner sus huevecillos, a tener a sus crías, como refugio para protegerse de sus depredadores, incluso como una especie de gasolinería, para recargar combustible en su tránsito hacia otros territorios y como una zona de alimentación cuando la comida escasea en sus hábitats de origen.

Misterios y señales

La migración animal representa un reto para los científicos pues las especies migratorias se mueven y lleva tiempo conocer de dónde viene y hacia dónde van. Es un transitar de ida vuelta por un lugar, a diferencia del éxodo en humanos, donde generalmente los grupos se desplazan y se establecen en un nuevo territorio. Cuando la fauna sólo se mueve de lugar hacia otra zona se conoce como dispersión.

¿Cómo saben los animales el tiempo exacto en que deben partir, hacia qué zona y el periodo en que deben regresar? Son interrogantes que científicos y expertos intentan dilucidar y que en algunos casos han resuelto.

“Existen algunos mecanismos que los ayudan a orientarse, por ejemplo, ya encontraron que a muchos peces los ayudan marcas químicas que dejan en su trayecto y esto los hace reconocer el río en que nacieron y se van al mar”, ilustra el doctor Galindo.

En otros casos, son señales magnéticas o la forma de orientación, a través de las estrellas o el Sol, pero en realidad los expertos están apenas vislumbrado los mecanismos de la migración animal.

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Los huéspedes

Una muestra son las mariposas monarca, los ejemplares que llegan a México distan varias generaciones de las que partieron de Estados Unidos o Canadá.

Las especies adultas que llegan a nuestro país, también conocida como Generación Matusalén, hace una pausa reproductiva, hibernan. Luego otras crías nacen y emprenden el regreso, donde se reproducen y nuevas crías guiadas por un reloj interno saben el camino exacto hacia el territorio mexicano.

El doctor Botello ilustra con otras especies, como las ballenas, que vienen a territorio mexicano a tener a sus crías, huyendo de las heladas aguas de la Antártida.

También las aves rapaces que en su trayecto hacia Sudamérica posan en la zona de Veracruz en un fenómeno que se conoce como Río de rapaces y donde es posible ver hasta 500,000 ejemplares durante el dìa.

Hay otros casos de especies menos conocidas como las libélulas, cuyo patrón es muy parecido a las mariposas monarca, los colibríes que pueden transitar hasta Canadá y Estados Unidos.

Nuestro santuario de especies también recibe la visita de los charranes elegantes que vienen desde Sudamérica y se reproducen en México durante la primavera.

Desafortunadamente, todavía no existe en el país un mapa de localización de las especies migrantes y su transitar por nuestro país, pero diversos especialistas están en esta tarea.

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Costos y compromisos

Resulta de vital importancia entender que en el caso de las migraciones de animales no sólo deben vigilarse los puntos de ida y vuelta sino también los lugares donde ellos duermen se alimentan y hacen paradas −una especie de hoteles o gasolinerías− en ese largo camino.

De ahí que sea necesario establecer relaciones internacionales y de colaboración entre los países involucrados, por ejemplo, en el caso de la mariposa monarca que incluye a los gobiernos de Canadá, Estados Unidos y México. Tampoco hay que olvidar que si se perturba el principio o el fin de la ruta se afectará a toda la población.

Al final de cuentas, ¿de qué nos hablan las migraciones?

“Del palpitar del planeta que año con año se contrae y se expande con magníficas estaciones, lo cual hace que siempre esté en movimiento. En México somos muy afortunados por la cantidad de especies migratorias que recibimos y esto nos hace responsables de su cuidado”, sentencia el doctor Galindo.

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Por Alberto Círigo