Galletas de la fortuna, el origen

Galletas de la fortuna, el origen

ESTE POSTRE, QUE SUELE DARSE COMO CORTESÍA TRAS CONSUMIR COMIDA CHINA, NO TIENE EL ORIGEN QUE HUBIÉRAMOS IMAGINADO.

De acuerdo con algunas leyendas, los pequeños mensajes dentro de los alimentos fueron un artilugio utilizado por los chinos que defendían al imperio de los ataques mongoles alrededor de los siglos XII y XIII. Los soldados se enviaban textos en papel de arroz dentro de pasteles de luna, con relleno y el tamaño de un polvorón. Al no ser de la tradición mongola, estos pastelillos podían pasar desapercibidos.

Lo verdaderamente sorprendente, según la investigadora de la Universidad de Kanagawa, Yasuko Nakamachi, es que su popularidad está en Inglaterra, México, Italia, India, Francia, excepto en China, un país con una gastronomía que no se caracteriza precisamente por sus dulces. En opinión de la investigadora, el origen de las galletas de la fortuna se dio en Japón, ofreciendo como principales pruebas diversas referencias en la literatura tradicional nipona, así como un grabado de 1878 que retrata a un hombre preparando tsujiura senbei en una panadería, décadas antes de los primeros informes de las galletas de la fortuna en América. Otras opiniones consideran que  las galletas de la fortuna fueron inventadas por primera vez en Estados Unidos por el paisajista japonés Makota Hagiwara en torno a 1900, en Los Ángeles.

En 1920 empezó a cocinarlas en su panadería, también en California, el inmigrante chino David Jung. Y en 1960, Edward Louis, de San Francisco, inventó una máquina que introducía el papelito  durante el proceso de elaboración. Para Nakamachi, especialista en historia y folclor, el camino de este famoso snack es fácilmente rasteable hasta la Segunda Guerra Mundial. En ese momento eran una especialidad regional muy común en los restaurantes chinos de L.A., donde se les conocía como “pasteles de té de la fortuna (fortune tea cakes)”. Hoy en día, las 3,000 millones de galletas de la suerte que se venden al año provienen mayoritariamente de Estados Unidos, las cuales se fabrican de forma industrial, con dedos metálicos que doblan las notas por la mitad para atraparlas al centro de la galleta, con una base de datos con más de 10,000 mensajes. En contraste, han sido suficientes 23 predicciones para dar trabajo a familias con panaderías centenarias en Japón, cuyas galletas se hacen a mano con parillas y moldes similares a las modernas waffleras, ya que para capturar la fortuna la masa debe estar caliente. Además, son más grandes y marrones debido a que contienen sésamo y miso  en lugar de la vainilla y mantequilla que le dan esa esencia tan característica en Occidente.

Recientemente, en 2004, una racha increíblemente buena en los boletos ganadores de la Lotería en Brasil se atribuyó directamente a los números de la suerte en las galletas que obsequia con el consumo de comida una cadena llamada Chinatown.

No importa dónde las disfrute, ¡le deseamos buena suerte!

Por X. C.