Cómo enfrentar la violencia contra las mujeres

Cómo enfrentar la violencia contra las mujeres

La violencia que sufren mujeres y niñas, así como la falta de políticas institucionales para atenderlas se evidenció durante el confinamiento.

Los últimos meses han visto “un aumento en violencia digital que se da a través de redes sociales o e-mails, así como asesinatos de mujeres y llamadas de auxilio”. Tal fue la contundencia de la declaración para este reportaje de Fátima Gamboa, coordinadora del área legal de EQUIS Justicia para Mujeres, luego de analizar las cifras y denuncias de las víctimas en este difícil periodo.

Conforme a las pesquisas de esta organización que vela por preservar los intereses y seguridad de las mujeres, a fin de contribuir al respeto de los derechos humanos y la igualdad de género, los siguientes datos –obtenidos por encuestas de Endireh 2016, Intersecta de abril 2020 y ENSU– representan una clara señal de alarma:

– 44% de las mujeres mayores de 15 han vivido al menos algún incidente de violencia con su pareja.

– 11.2 mujeres son víctimas de feminicidio.

– 9% de los hogares experimentaron alguna situación de violencia familiar de enero a septiembre de 2020.

– 143 llamadas por hora relacionadas con violencia, fueron realizadas al 911 durante el confinamiento.

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Tanto Gamboa como Nadine Gasman, presidenta del Inmujeres México, coinciden en que la crisis económica, consecuencia de la pandemia, fue un factor que incrementó la situación de violencia.

Hogar peligroso

En el ámbito familiar “el tema de la violencia se agudizó con la pandemia. Pero no es nuevo, sólo se hizo más visible por las circunstancias”, puntualizó Gasman durante el seminario Políticas públicas para la transformación social global en la era pospandémica.

Enfatizó que, de acuerdo con datos del Inegi, “el 75% de la violencia contra mujeres y niñas sucede en el ámbito intrafamiliar”.

Esto último toma especial relevancia si se toma en cuenta que, de acuerdo con Naciones Unidas, México ocupa el primer lugar en embarazos adolescentes.

“Quedarnos en casa, por la construcción histórica-social mexicana, no sólo implicó para las mujeres un aumento en el tiempo que debían convivir con su agresor”, sostiene ante este medio Ingrid Gómez Saracíbar, secretaria de las Mujeres del Gobierno de la CDMX, sino que “se crearon situaciones mucho más profundas de desigualdad contra la mujer”.

Esto se debe en parte a la cantidad de trabajo que se les asigna a ellas en el hogar: a las labores domésticas no remuneradas, como cocinar y limpiar, se le suma el hecho de deben apoyar a sus hijos con las actividades escolares desde casa.

Además, “el aislarnos para evitar contagios resultó en que las mujeres tuvieran que alejarse de sus redes de apoyo, lo cual contribuyó a que su situación de vulnerabilidad resaltara aún más”, explica Gómez.

Tema prioritario en elecciones

La violencia contra las mujeres genera problemas de tal magnitud que será uno de los temas primordiales de campaña en las próximas elecciones federales de junio. Uno de los que así lo propondrán es el Partido Encuentro Solidario (PES).

Esta organización política ha manifestado su oposición a los diferentes tipos de violecia contra seres humanos, en particular mujeres.

Tan es así que uno de sus postulados es proponer penas muy severas a quienes cometen crímenes sexuales o asesinan mujeres.

A partir de este posicionamiento el PES está considerando proponer en algunos casos la castración química para agresores sexuales reincidentes, cuyo perfil criminal los descarte de otros tratamientos para reinsertarlos en la sociedad.

Sin embargo, ese partido ha aclarado que no sólo se trata de endurecer las sanciones sino que es urgente educar a la población en el respeto al ser humano y a su dignidad intrínseca –el hogar y la escuela serían los espacios ideales para hacerlo–.

Al mismo tiempo es igual de importante empoderar a las mujeres. Y en esa línea de pensamiento el PES asegura que abrirá espacios de participación y liderazgo, al mismo tiempo que garantizará espacios educativos y apoyo económico para desarrollar actividades productivas.

Mientras tanto, refugios

Tan importante como lo anterior y uno de los primeros pasos para salir de una situación de violencia doméstica consiste en buscar acompañamiento de una profesional que pueda guiar a las víctimas en este proceso, así como considerar una red de apoyo y resguardar documentos oficiales útiles.

Con esto, el riesgo de que pierda la vida se ve aminorado y, en casos extremos, puede considerarse la posibilidad de acudir a un refugio o albergue.

En México existen 50 Centros de Justicia (CJM) para las Mujeres, distribuidos en 28 entidades federativas a los que pueden acudir.

Por otro lado, la Red Nacional de Refugios, integrada por más de 69 espacios de prevención, atención y protección alrededor de la República Mexicana, conforman el Modelo de Atención Integral para Mujeres víctimas de violencias.

Es posible hacer contacto con ellos a través del teléfono 800 822 44 60 o escribir a renarac@rednacionalderefugios.org.mx o en Twitter @RNRoficial.

Lo positivo es que oficinas públicas, entidades y fundaciones ciudadanas además del músculo gestionado por fuerzas políticas se unan en la salvaguarda de la integridad de niñas y de mujeres en situación de vulnerabilidad.

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