¡Cómo nos cambió la vida el 2020!

¡Cómo nos cambió la vida el 2020!

El gran encierro nos obligó a adecuarnos en la manera de comprar, de limpiar, de relacionarnos con los bancos. Lo que todos planeaban que ocurriría en cinco años, a los mexicanos les tomó siete meses de pandemia. Es obvio decir que si los lugares físicos de compra limitaron su acceso o de plano cerraron, el consumo se realizó por otros canales, y ese fue, claramente, internet. Así nos cambió el 2020

La cadena minorista más grande del país, Walmart de México y Centroamérica, detalla a Contenido a través de Roberto Villalobos, su director de E-commerce y Demanda Digital, que con base en las ventas hasta el tercer trimestre las compras por canales digitales aumentaron más de 200%, y ya representan 3.8% de las ventas totales.

Es decir, si bien el canal físico predomina, la tendencia es que la venta en línea va para arriba. Villalobos comenta que la prioridad es ofrecer “una experiencia de compra omnicanal, sin fricción”, a través de modalidades física, de entrega rápida a los hogares, o pedidos en línea.

“La contingencia sanitaria vino a modificar los hábitos de consumo a nivel mundial –corrobora Villalobos–, la forma en la que nuestros clientes compran cambió, experimentamos un incremento significativo en la demanda de e-commerce, el número de órdenes se duplicó, así como las descargas de nuestras aplicaciones on-demand”.

La vida de los consumidores está en un proceso de adaptación, y otras fuentes lo confirman. Walter Pimenta, VP de Soluciones Digitales en Mastercard Latinoamérica, explicó que la crisis COVID-19 fue un “acelerador de tendencias” que no eran nuevas, pero que hicieron explosión y que podrían ser parte de factores llamados “formadores de hábitos”. Avizora que “lo digital es la nueva normalidad”.

DESCARGA AQUÍ LA EDICIÓN COMPLETA DE CONTENIDO

Así, podemos esperar:
  1. Disminución del uso de dinero en efectivo para evitar el contacto físico.
  2. Mayor uso de las tarjetas de débito –no tanto de crédito–, las cuales mostraron crecimientos de doble dígito.
  3. Explosión del comercio electrónico. Si antes de COVID-19 tenía una penetración de 45% de los compradores, en los últimos meses llegó a 83%. México desde hace cinco años forma parte de los países donde el e-commerce crece más rápido.

Lindsay Lehr, de la agencia Americas Market Intelligence, coincide y advierte que hoy los latinoamericanos dejan a un lado sus ambiciones aspiracionales. “Cambió la mentalidad, hoy se guían por el ahorro, la simplicidad, los presupuestos”, afirmó con base en sus encuestas y datos de consumo regionales.

Consumidor más selectivo

Otro botón de muestra para comprobar cuánto hemos cambiado este año fue el más reciente Buen Fin, de noviembre pasado. La Asociación Mexicana de Ventas Online calculó que 41% de las compras fueron hechas en línea y el resto en tiendas físicas.

Pero comprar por internet, a pesar de ser práctico, no es un proceso tanto de impulso; hace que el consumidor sea más selectivo, factor que se suma el entorno de recesión e ingresos precarios a causa de la pandemia.

Una reciente encuesta de la firma de consultoría McKinsey & Co, Sentimiento del consumidor mexicano durante la crisis del coronavirus destaca que “los consumidores tienen la intención de reducir el gasto en todas las categorías discrecionales”, es decir, en la no básicas, y destaca otro cambio drástico en las compras: se robusteció el servicio de pedidos que se recogen en tienda, los “para llevar” o pick up.

McKinsey descubrió que en este año 81% de los clientes incursionaron en un nuevo comportamiento para comprar. Simplemente, la fidelidad desapareció para muchas categorías de productos.

Y el mundo físico: ¡a limpiar!

Poco importa que se compruebe cada vez con más contundencia que el virus no se propaga tanto por las superficies que tocamos, sino por las gotículas que respiramos, las exhalaciones de la gente en espacios mal ventilados. Las personas en sus casas, en el transporte, en las empresas seguirán desinfectando las superficies.

Eso conviene a compañías que fabrican y comercializan sustancias de limpieza y desinfección, como la regiomontana Grupo AlEn, que cuenta con 12 marcas, algunas ellas de exportación, y entre ellas la líder Cloralex.

Su gerente de marca, Iván Balderrama, revela a Contenido que la categoría de desinfectantes creció este año a doble dígito, “un 15%, cuando lo normal es que lo haga un 1 o 2%”.

Cloralex, como algunos de sus rivales –Clorox, Lysol, Purell–, también cambió, aprovechó la emergencia para lanzar presentaciones como toallitas, aerosoles y spray desinfectantes. Otro dato: las ventas de productos de limpieza de Procter & Gamble –como Don Limpio– aumentaron más de 30% entre junio y septiembre, un crecimiento de dos dígitos en todas las regiones del mundo.

 “Uno de los aprendizajes de la pandemia es que la gente está desinfectando todo: el celular, las llaves, el volante, el coche del súper”, dice el ejecutivo de Cloralex. La gente usa sus productos ya no sólo dentro de su hogar, sino los traen consigo a todos lados.

¿Cuánto más durará este consumo? Balderrama calcula que “todo tiene un pico y una caída natural, no siempre vamos a estar preocupados por COVID, pero las buenas costumbres y la práctica de limpieza que hoy adquirimos se van a mantener unos años”.

Por José Ramón Huerta

LEE TAMBIÉN: DESCUBRE POR QUÉ QUEREMOS ABRAZAR ANIMALES TIERNOS, SEGÚN LA CIENCIA