2020: EL AÑO EN QUE NOS REINVENTAMOS

2020: EL AÑO EN QUE NOS REINVENTAMOS

El mundo casi se paralizó en este 2020, pero nunca se detuvo por completo. La humanidad logró adaptarse a la nueva realidad y siguió activa.

El 2020 está por terminar y lo recordaremos por los estragos causados por la COVID-19 en todo el planeta. Y al mismo tiempo, por la respuesta de la humanidad ante el inesperado desafío.

Un ejemplo, la rapidez con que está creando opciones de vacunas para contener el contagio.

Ahora mismo, ya se habla de cinco vacunas con alta efectividad y ningún efecto preocupante (Pfizer, Moderna, Sputnik V, Sinovac y AstraZeneca).

Hay posibilidades de que todas las opciones estén disponibles en el corto plazo para su aplicación masiva.

2020 retador

Cierto que hasta mediados de diciembre la pandemia causó 1,650,000 decesos en todo el planeta. Lo es también que 42 millones de infectados se recuperaron.

“Eso se debe al esfuerzo cotidiano de médicos, enfermeras y personal de apoyo en más de 190 paises”, sostiene Iñaki Novoa, académico del ITESM Campus Ciudad de México.

Novoa no minimiza la gravedad de la pandemia pero reitera que su efecto pudo ser más devastador. Sobre todo en África por las precarias condiciones de sus sistemas de salud, saturados por pacientes de Ébola y VIH”

Por ello destaca el empeño de los gobiernos de aquella parte del mundo para contener la expansión. “Su esfuerzo en este 2020 evitó una tragedia humanitaria de dimensión apocalíptica” sostiene.

Necesaria adaptación

En 2020 la humanidad pudo adaptarse a la nueva rutina que llegó con la COVID-19.
La humanidad termina 2020 esperanzada con acabar con la pandemia del coronavirus. Foto: Shutterstock

Es de sobra conocido que la magnitud de la pandemia obligó a la comunidad internacional a tomar medidas de enorme impacto económico y social.

Desde la cancelación temporal de actividades no esenciales hasta el confinamiento en domicilio.

En 2020 miles de empresas cerraron alterando las cadenas productivas. Millones de personas perdieron su empleo. Otras lo conservaron trabajando desde su hogar pero se ajustaron repentinamente una nueva rutina.

“Para algunos el esfuerzo de adaptación implicó reorganizar el desplazamiento a sus centros laborales. Con ese objetivo adoptaron inéditas medidas de higiene personal y sana distancia social. Además usar cubrebocas”, señala Novoa.

El entrevistado cree que la pandemia creó un nuevo estilo de vida.

Beneficios inesperados

Las restricciones a los desplazamientos afectaron a las empresas de transporte. En particular las líneas aéreas, cuyas ventas se desplomaron. Al mismo tiempo se redujo el consumo de combustibles y cayó su precio.

El turismo se vio gravemente dañado y aún debe lidiar con la desconfianza de antiguos viajeros que ahora sólo se sienten seguros en casa.

Sin embargo, el académico del ITESM pondera los beneficios inesperados que generó la reducción de actividades humanas:

“Redujo la contaminación atmosférica y la generación de basura en playas, bosques y otros ecosistemas. Algo indispensable para la supervivencia de la humanidad”, opina.

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Sustitución inevitable

“La nueva realidad obligó a incorporar herramientas tecnológicas a la vida cotidiana, inclusive en comunidades rurales”, explica Paola Tovar, académica de la Universidad Anáhuac.

Tovar pone como ejemplos los trámites gubernamentales, las transacciones en línea y el pago con tarjeta de débito en pequeños comercios.

En cuanto a los negocios, la catedrática cree que el confinamiento estimuló el uso de redes sociales. “Ya sea para acercarse a sus clientes, promocionar productos y ofrecer nuevos servicios, como la entrega a domicilio”.

Por otra parte, la suspensión temporal de clases presenciales hizo que niños y jóvenes se apoyaran en la tecnología para seguir con sus estudios. Unos recurrieron a videoconferencias, otros a cursos por televisión.

En consecuencia, Paola Tovar e Iñaki Novoa señalan al sector de las telecomunicaciones como gran beneficiado por la crisis. Todo por el crecimiento exponencial de la demanda de telefonía móvil, internet y tv de paga.

El público incrementó sus visitas a plataformas de streaming. En cuanto le fue posible, atendió nuevas propuestas como funciones de teatro, conciertos y grandes eventos deportivos.

Movimiento económico

“Los esfuerzos de mantener al mundo en movimiento evitaron mayor deterioro de la economía mundial. Tan es así que los pronósticos más desoladores no se cumplirán”, apuntó hace poco el FMI al presentar sus Perspectivas Económicas Globales.

Anteriormente la institución advirtió de «un desastre insólito y la peor recesión desde la ocurrida entre 1929 y 1932, conocida como Gran Depresión».

Con un agravante, su enorme alcance territorial. «Ocasionará la reducción del ingreso per cápita en 170 países”, señaló entonces.

Ahora, contra lo esperado, el FMI asegura que el daño será menos severo: Prevé que las economías avanzadas se contraerán en 5.8% cuando anteriormente hablaba de ocho puntos.

Para Brasil, el segundo país más afectado por la COVID-19, redujo el pronóstico de retroceso de 9 a 5.8, y el de México bajó de 10 a 9.

En cuanto a Estados Unidos, el principal motor económico del mundo, la proyección en junio indicaba una contracción anual de 8%, ahora espera que solo alcance 4.3 puntos.

Liderazgo estadounidense

“Un elemento que genera esperanza es la reciente elección de Joseph Biden como presidente de EU”, señala Iñaki Novoa. Se espera que el nuevo dirigente atienda temas de interés mundial como atenuar el cambio climático.

Biden ha prometido reactivar mecanismos de cooperación multilateral en distintos tópicos como la salud. En el primer día de su mandato reincorporará a su país a la Organización Mundial de la Salud.

La nueva administración estadounidense basará su estrategia para reanimar la economía en cierto proteccionismo. Sin embargo, existen indicios de que revivirá iniciativas como el Acuerdo Transpacífico de Cooperación Económica.

También es probable que el presidente Biden cambie la estrategia para someter a China y rebaje los aranceles que afectan tanto al intercambio bilateral, como al dinamismo de la economía mundial.

Año complicado

El 2020 ha sido de los años más desafiantes para la humanidad. Es imposible ocultar que persiste la incertidumbre. “Pero sacó a relucir la capacidad de adaptación, ajuste e inventiva que tenemos”, opina Juan Espíndola, académico del Instituto de Investigaciones Filosóficas de la UNAM.

Espíndola considera que la resiliencia impidió que la catástrofe tuviera consecuencias más negativas. La humanidad encontró alternativas para mantenerse en movimiento y disfrutar la vida cotidiana.

En cuanto a los Estados, la situación que vivimos permitió revalorar la cooperación multilateral y la integración.

Por otra parte, la rapidez con que la comunidad internacional reaccionó ante la COVID-19 puede servirle en un futuro inmediato. Debe atender otros asuntos prioritarios como el cuidado del agua.

En cuanto a un cambio de hábitos definitivo, el académico Espíndola muestra cautela. Prefiere esperar al 2022, cuando previsiblemente volveremos a la normalidad de principios de este año.

Desde su punto de vista solo entonces se podrá determinar si mejoró la manera de relacionarnos con el entorno.

Por Pedro C. Baca

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