Meteoros sobre México

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Meteoros sobre México

Cada año miles de meteoros rondan el planeta, muchos de ellos caen en México y otros son vigilados para evitar alguna catástrofe.

A principios de octubre un objeto no identificado irrumpió la tranquilidad de la noche en tres estados de México. Debido a su luminosidad fue visto en Nuevo León, Coahuila y Tamaulipas; precisamente, cerca de Ciudad Victoria, detuvo su caída estrellándose contra arbustos y matorrales.

Dejó una huella que registraron diversos testigos que acudieron al lugar, para convertirse en uno de los miles de meteoros que caen sobre el país.

El hecho de inmediato se convirtió en trending topic en Twitter y se viralizó en redes sociales. Decenas de usuarios fueron publicando videos y ubicaron la trayectoria del bólido, desde su aparición y hasta el lugar exacto donde tocó tierra. 

Parecería un fenómeno extraordinario e inusitado pero, sorprendentemente, es algo muy común, de acuerdo con investigadores entrevistados por Contenido.

De acuerdo con la NASA, los asteroides o meteoros son fragmentos rocosos en nuestro sistema solar que se hallan en el llamado Cinturón de asteroides,

Sin embargo, cuando los asteroides se fragmentan y entran a la Tierra se conocen como meteoritos. Descienden del espacio a una velocidad de 40 kilómetros por segundo y se tornan visibles cuando atraviesan la atmósfera y la fricción con el aire los vuelve incandescentes.

La atmósfera terrestre funge como amortiguador: al penetrarla, la mayor parte de las piedras viajeras no resisten la fricción y se desintegran en fino polvo. Tal es la suerte de los micrometeoritos que sólo dejan ver un momento su luz.

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Meteoritos: Tráileres sobre la Tierra

Entonces ¿cuánto material de este tipo cae a la Tierra? Se le pregunta a la investigadora Guadalupe Cordero Tercero, del Departamento de Ciencias Espaciales del Instituto de Geofísica de la UNAM. Su respuesta sorprende: “Todo el tiempo. Cualquier persona, en cualquier parte de la Tierra, dependiendo de la hora, del día y de la época del año, podría ser capaz de ver entre cinco y 15 meteoros por hora”.

La razón de por qué no los vemos se debe a que durante el día la luz del Sol es mucho más intensa y durante la noche la contaminación lumínica y atmosférica nos impiden admirarlos.

Para ser más precisos, la científica ofrece un dato para los lectores: hay una estimación de cada año cae material de origen asteroidal a la Tierra del orden de 40,000 toneladas.

Cordero ejemplifica: “haciendo la conversión, si consideramos que un tráiler pesa unas 38 toneladas, al día cae en la Tierra el equivalente a la masa de tres tráileres, si juntáramos los objetos que caen en todo el planeta”.

El destino de los meteoros en México es azaroso: muchos se desploman en bosques, llanuras, páramos o en los océanos,.

No hay que olvidar que hace 65 millones de años cayó un meteorito sobre lo que hoy es Yucatán y que causó la extinción de más de la mitad de las especies que habitaban la Tierra −dinosaurios incluidos−; hoy el cráter del impacto, bautizado como Chixculub, sigue siendo objeto de estudios y referencias.

Meteoritos en exhibición en Ciudad de México

Tomar conciencia

De acuerdo con algunos estudios científicos, entre ellos uno del astrónomo mexicano Arcadio Poveda, en promedio cada tres o cuatro días caen en nuestro planeta objetos de un metro. Cualquier persona se preguntará con justa razón, ¿por qué no los vemos tan seguido?

Los expertos señalan que como las tres cuartas partes de la Tierra están constituidas por agua es muy probable que la mayoría caiga en los océanos.

Si bien la posibilidad de que un objeto del tamaño del que causó la extinción de los dinosaurios podría caer uno cada 60 o 100 millones de años, sí hay objetos que podrían ser potencialmente peligrosos.

Baste recordar que en febrero de 2013, un meteorito de entre 17 y 23 metros explotó en Rusia, cerca de Cheliábinsk, en los montes Urales y desencadenó una energía explosiva equivalente a 30 veces más que la bomba atómica de Hiroshima.

Precisamente en la lejana Siberia ocurrió otro evento parecido en 1908, cuando un meteorito de unos 37 metros de diámetro pero cuya energía, según los estudiosos, fue el equivalente a 185 bombas de Hiroshima causó destrozos en un área de 2,500 kilómetros cuadrados.

“En mis charlas de divulgación pongo un mapa de la Ciudad de México y la zona de destrucción de Tuguska y se empalma bastante bien. Si el evento hubiera ocurrido aquí, México se queda sin chilangos. No era un objeto grande ni se consideraría potencialmente peligroso, pero sí en una gran ciudad”, ilustra la especialista de Geofísica de la UNAM.

Justamente este evento se tomó como referencia para celebrar cada 30 de junio el Día Internacional de los Asteroides que además de invitar a tomar conciencia sobre estos fenómenos naturales, sirve para promover la vigilancia de los Objetos Cercanos a la Tierra (NEO, near-Earth object, por sus siglas en inglés).

De película

Desde hace varios años la NASA está al pendiente, junto con los gobiernos de varios países para evitar alguna posible catástrofe. De ahí que se rastreen los meteoritos, asteroides cercanos a la Tierra, se tracen sus posibles órbitas y se descubra su potencial peligro.

Un acuerdo histórico que se celebró este año es el realizado entre la NASA y la Agencia Europea del Espacio (ESA, por sus siglas en inglés), en la llamada Misión Hera. “Es algo extraordinario”, relata en entrevista el ingeniero Mario Arreola Santander, director de Divulgación de la Ciencia y Tecnología Espacial Mexicana (AEM).

Como si se tratase de un episodio de ciencia ficción, este proyecto registrará la misión que busca desviar un asteroide, no porque este signifique gran peligrosidad sino porque servirá de prueba para futuros eventos. “Se tratará de impactarlo y ver cómo ese impacto modifica su órbita. Es una prueba de tecnología para utilizarla en un futuro en caso de una probable amenaza”. Ello derivaría en el primer caso de “catástrofe natural evitada” en la historia.

Seguramente a la memoria de muchos vienen la cintas Armageddon, dirigida por Michael Bay, donde una misión de astronautas y mineros parte al espacio para destruir un asteroide con una bomba nuclear; e Impacto profundo, de Mimi Leder, en la cual un asteroide de 12 kilómetros va rumbo a la Tierra, por lo que se planea destruirlo con cargas nucleares.

Aunque, a diferencia de lo que ocurre en la pantalla grande, las actuales misiones científicas prevén desarrollan diversos métodos, entre los que no se consideran los destructivos porque sus fragmentos pueden provocar severos daños en la Tierra, según los entrevistados.

Técnicas antiasteroides

¿Cuáles serían estas técnicas antiasteroides? Van desde aquellos llamados impulsivos (mover el objeto de su órbita dándole un golpe) hasta las de bajo impulso (jalarlo con un red o por atracción gravitacional) y los pasivos (luminándolo para que la luz del Sol lo mueva). A los interesados en este asunto convendría recordarles que la ONU cada año emite una convocatoria mundial para que profesores y alumnos propongan mecanismos no destructivos para desviar meteoritos.

Algo importante, considera el ingeniero Arreola Santander: nuestro país forma parte de la red NEO con la Universidad de Sonora, Nuevo León, la Agencia Espacial y la UNAM también para ubicar cámaras y tomar objetos de los bólidos que ingresan a la Tierra.

En paralelo el Instituto de Geofísica de la UNAM impulsa la red mexicana de meteoros para monitorarlos y recuperar los posibles objetos que caigan en nuestro territorio.

Si bien las posibilidades de que un meteorito de gran tamaño caiga inesperadamente sobre nuestro planeta son mínimas, al menos en los próximos años, lo cierto es que mientras “el ‛pequeño’ problema no sea cero, lo mejor es seguir estudiándolos”, recomienda la investigadora Cordero.

¿Meteoroide, meteorito o meteoro?

Un meteoroide es un objeto entre 500 micras y un metro, cualquier forma que esté por arriba de estas medidas se llama asteroide y cualquier cosa que esté por debajo, micrometeorito.

Los meteoros son aquellos objetos que entran a la atmósfera de la Tierra, se calientan, se funden, evaporan y se ionizan; en el momento en que empiezan a brillar forman un haz de luz, algunos también los llaman estrellas fugaces.

Si la luz es muy brillante se le cambia el nombre a bólido.

Cuando los meteoroides sobreviven a la atmósfera de la Tierra y llegan en forma de roca se llaman meteoritos o meteoritas.

Fuente: Dra. Guadalupe Cordero, UNAM y NASA.

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Por Alberto Círigo

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