ELECCIONES EN EU 2020: LO QUE NOS ESPERA

Las elecciones en EU llegan a su momento culminante.

ELECCIONES EN EU 2020: LO QUE NOS ESPERA

La superpotencia celebra elecciones para renovar su ejecutivo federal en un ambiente marcado por la división y la desconfianza.

La carrera por la Casa Blanca llega a su momento culminante y el panorama no es alentador.

“Un país enfermo, gravemente confrontado y sin ánimo de reconciliación” es el término que los analistas ocupan para referirse al Estados Unidos que este 3 de noviembre acude a las urnas. Escogerá presidente y vicepresidente para el periodo 2021-2025.

“La superpotencia está enfrentando graves problemas para controlar la expansión de la COVID-19, con más de nueve millones de infectados y 231,000 muertos en su territorio, las cifras más altas en el mundo” sostiene Eduardo Rosales, académico de la Facultad de Estudios Superiores Acatlán de la UNAM.

El internacionalista no pierde de vista los efectos de la crisis sanitaria en la economía estadounidense, sobre todo porque destruyó la tendencia positiva que registró en el lustro anterior.

“A la caída del PIB, el cierre de uno de cada cinco pequeños y medianos negocios, y el desempleo se suman protestas y disturbios ocasionados por los abusos policíacos contra minorías, así como otras expresiones de racismo que parecían superadas pero que hoy justifica una parte importante de la sociedad norteamericana”, explica.

Se espera que ambos asuntos pesen en las elecciones.

Fiesta cancelada

Las elecciones en EU llegan a su momento culminante.
Foto Pixabay

En el pasado, las elecciones en EU fueron vistas como un referente de fiesta cívica, pero en esta ocasión no es así.

“El ambiente se ha enrarecido por las advertencias de fraude lanzadas, sin ofrecer pruebas, nada menos que por el presidente Donald Trump, candidato a la reelección”, expone Dámaso Morales, profesor de la FCPyS de la UNAM.

El académico califica de alarmante la insistencia del mandatario en poner en duda los métodos alternos para emitir el sufragio, como el voto anticipado, especialmente el que se envió por correo.

“Las acusaciones de Trump podrían cuestionar la validez de unos 99 millones de votos que ya se emitieron en todo el territorio estadounidense y representan cerca de 60% del caudal que se espera recibir por cualquier medio, incluyendo las urnas”, advierte Morales.

Es decir, muy probablemente las elecciones perderán credibilidad.

Entrevistados por separado, Eduardo Rosales y Dámaso Morales se muestran preocupados no tanto por el contexto, sino por los escenarios poselectorales que podrían presentarse en la que alguna vez fue considerada la democracia más sólida del planeta.

Biden y Trump representan dos puntos de vista radicalmente opuestos.
Foto: AFP

Fuerza y debilidad

“Las elecciones para la presidencia estadounidense tiene como protagonistas a dos aspirantes, Donald Trump y Joe Biden, con más debilidades que virtudes”, señala Rosales al sacar a relucir la escasa civilidad del primero y la falta de atractivo y vigor del segundo.

Queda para el anecdotario la reciente equivocación del abanderado demócrata al señalar el cargo por el que compite. Entonces dijo que buscaba una senaduría en lugar de presidencia, dando pie a una catarata de alusiones burlonas a su avanzada edad (Biden está por cumplir 78 años).

El académico de la FES Acatlán atribuye a este candidato la habilidad conciliar los intereses encontrados de los distintos sectores de su partido y cumplir su promesa de abrir espacios a la nueva generación de políticos demócratas representada por su candidata a la vicepresidencia Kamala Harris.

Podría decirse que Biden representa lo políticamente correcto.

Pero existen estadounidenses muy asustados con sus propuestas de aumentar impuestos y reforzar los derechos de los trabajadores, así como sus vínculos con activistas sociales a quienes ven como promotores de la violencia y el desorden.

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Y esos miedos también pesarán en las elecciones.

Base satisfecha

En cuanto a Trump, Morales pide tener en cuenta que gran parte de su base electoral está satisfecha.

Su líder les cumplió en tres aspectos, limitar la migración indocumentada y de países islámicos, reducir impuestos y reforzar el perfil conservador de la Suprema Corte de Justicia así como de otros tribunales federales.

Para el profesor de la FCPyS la mayor debilidad del actual presidente es su incapacidad para incrementar su clientela. Es un hecho que su mal manejo de la pandemia lo alejó de la población de 60 años y más, muy acostumbrada a votar, a diferencia de otros segmentos del electorado.

Esa situación se refleja en los promedios de encuestas más próximos al día de las elecciones, como los que presenta el portal Real Clear Politics, en los que Joe Biden lo supera en más de siete puntos en la votación nacional y mantiene ligera pero importantísima ventaja en ocho de los 12 estados estratégicos en esta contienda.

Sin embargo, los entrevistados no se atreven a pronosticar el resultado final.

Ambos reconocen que, dadas las características del sistema electoral estadounidense, podría ocurrir que un candidato gane la votación nacional y otro se imponga en el Colegio Electoral, situación avalada por el sistema jurídico estadounidense, y que ha ocurrido en cinco ocasiones en la historia de ese país, la más reciente en 2016.

Los entrevistados tampoco descartan un escenario de conflicto poselectoral si Donald Trump pierde las elecciones y no reconoce el resultado, a partir del argumento de “graves irregularidades” que trataría de dirimir en los tribunales.

Si su reacción genera disturbios podría declarar el estado de emergencia, al tiempo que sus simpatizantes más radicales, como los grupos supremacistas, enfrentan a los inconformes.

¿Y después?

“La estrategia de Trump de sembrar dudas sobre el voto por correo tiene que ver con un dato concreto: el mecanismo ha sido usado por 70% de electores de perfil demócrata y solamente 20% de perfil republicano”, sostiene Rafael Fernández de Castro, investigador del Centro de Estudios Estados Unidos-México de la Universidad de California.

Durante su reciente participación en Las Elecciones en Estados Unidos ¿Qué podemos esperar?, webinar organizado por la Universidad Panamericana al que Contenido tuvo acceso, Fernández de Castro reiteró que descartar una cantidad significativa de votos por correo afectará más a Biden al grado de revertir un resultado favorable.

Los estrategas del candidato creen que reducirán el riesgo con una victoria aplastante, el problema es que no hay ningún elemento para pronosticarla.

“Inclusive no sería descabellado pensar en que Trump tenga más respaldo del que le conceden las encuestas, debido a los votantes ocultos, esos electores que no revelan por quien votarán o mienten para evitar la presión social”, señala el académico.

Cierre de espacios

Si se materializa la derrota del actual presidente, la única manera de que acepte rápidamente los resultados de las elecciones es que su grupo de apoyo lo abandone y que se quede sin foros.

Entonces, podría ocurrir que Facebook y Twitter se nieguen a publicar sus mensajes bajo el argumento de que difunde información falsa.

Sin embargo, antes de llegar a cualquier escenario apocalítico, Fernández de Castro señala que Trump quedará neutralizado si su partido pierde la mayoría en el Senado.

El escenario es altamente probable ya que de los 35 escaños que se renovarán, actualmente 23 están en manos de republicanos, los otros 12 son ocupados por demócratas, a quienes bastaría con arrancar cuatro a sus oponentes, además de conservar los ya que tienen, para imponer una nueva mayoría.

En cuanto a la Cámara de Representantes, el equivalente a la Cámara de Diputados mexicana, el investigador de la Universidad de California da por descontado que seguirá controlada por el Partido Demócrata.

Nueva administración

Más allá de lo que pueda ocurrir entre el 4 de noviembre y el 20 de enero próximo, fecha de arranque del nuevo periodo presidencial, el académico Dámaso Morales lleva la atención a lo que ocurriría en una segunda administración Trump o en la primera de Biden.

De ganar el segundo, habrá un giro importante en asuntos internos con el incremento de impuestos a la población más adinerada, el reforzamiento del sistema público de salud, y nuevos incentivos al uso de energías limpias, en detrimento del consumo de combustibles fósiles.

Es muy probable que EU retome acuerdos internacionales, como los relativos al cambio climático, y retome su espacio en organismos como la OMS y la UNESCO.

Al mismo tiempo bajará la intensidad de sus disputas con China, descongelará las relaciones con Cuba, se acercará a sus antiguos aliados europeos y marcará su distancia de Rusia.

En cuanto a Trump, Morales prevé mayor moderación, como ocurre con todo mandatario estadounidense en su segundo periodo, porque ya no le preocupará granjearse con el electorado. Cierto que seguirá desmembrando el sistema multilateral si así le conviene.

Asunto mexicano

“Con Trump nos esperan cuatro años más de incertidumbre y exabruptos porque no acostumbra respetar acuerdos y se siente muy a gusto con los enfrentamientos”, sostiene Eduardo Rosales.

El catedrático de la FES Acatlán pone como referencias la amenaza del mandatario de imponer aranceles tanto a las exportaciones mexicanas como a las remesas que nuestro país recibe desde el vecino del norte.

A diferencia de Morales, el internacionalista Rosales descarta la mínima señal de moderación del inquilino de la Casa Blanca, ni en su relación con nuestro país, ni con el resto del mundo.

En el caso de México seguirá presionándolo para que impida el flujo migratorio indocumentado y atienda a los solicitantes de asilo en EU que ingresaron a su territorio a través de la frontera común.

Rosales cree que con Biden como presidente habrá un cambio de formas, dando prioridad a la diplomacia.

“Se acabará el show mediático”, subraya para aclarar que proseguirán las deportaciones de mexicanos indocumentados, aunque habrá un trato más justo para quienes viven allá desde su niñez, los llamados dreamers.

Todo indica que la relación bilateral será muy fría.

Error diplomático

Los demócratas tienen bien presente que tanto el presidente Andrés Manuel López Obrador como su antecesor Enrique Peña Nieto apostaron sin el menor tacto por el republicano.

Para empeorar las cosas, a pesar de las posibilidades de triunfo de Biden en las elecciones, el actual gobierno mexicano no ha buscado acercamientos. Da la impresión de que no le interesan.

Por último, Rosales advierte la posibilidad de que la administración demócrata busque renegociar el T-MEC, asunto que podría interesarle a la nueva vicepresidenta Kamala Harris.

Conviene recordar que la todavía senadora por California fue la única legisladora de un estado colindante con México en oponerse al acuerdo comercial. Le pareció demasiado generoso con los agricultores de nuestro país.

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Por Pedro C. Baca