Monarquías: Qué las mantiene vigentes

Las monarquías no están en extinción.

Monarquías: Qué las mantiene vigentes

MÁS ALLÁ DE SU PASADO ESPLENDOROSO, EL BOATO Y LOS CEREMONIALES, LAS MONARQUÍAS PERMANECEN POR CUESTIONES MUY PRÁCTICAS.

En los últimos meses los españoles fueron sacudidos por una bomba mediática.

Se enteraron de que autoridades de su país, en conjunto con las de Suiza, investigan una presunta red de blanqueo de capitales que involucra al rey emérito Juan Carlos I, quien entregó unos 77 millones de dólares a su amante, la ex princesa alemana Corinna Larsen.

La beneficiaria confirmó el depósito en pleno proceso judicial por el que podría alcanzar sentencia de cinco años de prisión. Para evitarla, Larsen declaró ante la fiscalía que el monarca le obsequió el dinero “por amor”.

Al mismo tiempo, reveló que la suma formaba parte de los 100 millones dólares que el anciano caballero recibió “como compensación” por “apuntalar contratos entre empresas españolas y el gobierno de Arabia Saudita”: como el de la construcción del tren de alta velocidad entre las ciudades saudíes de Medina y la Meca.

INTENCIONES DUDOSAS

Previo a esta noticia, el ex jefe de Estado era recordado como un estadista, a la altura de Nelson Mandela.

El español dedicó su reinado, entre 1975 y 2014, a desarticular la férrea dictadura que le precedió, consolidar un régimen democrático e integrarlo a la Europa desarrollada.

No hay duda de que las acciones de Juan Carlos I contribuyeron a incrementar notablemente la calidad de vida de sus súbditos y convertir a España en un país de clase media.

Para lograrlo, en sus 39 años en el trono se autodefinió como “incansable promotor” de las inversiones de su país en el extranjero.

Juan Carlos de España está envuelto en un grave escándalo de corrupción
Foto: AFP

Ahora se sospecha que el soberano aprovechó esa actividad, incurriendo en tráfico de influencias, para forjar una fortuna que ya en 2012 rebasaba los 2,300 millones dólares, estima el diario estadounidense The New York Times.

El rey emérito no ha enfrentado en público los señalamientos. Optó por el autoexilio en Emiratos Árabes.

Mientras las pesquisas judiciales prosiguen, un importante segmento de la sociedad española discute la conveniencia de preservar su monarquía o reinstaurar la república.

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CUESTIONAMIENTO OPORTUNO

“Las monarquías son una forma de gobierno que se remonta a la antigüedad. Con un gran momento de esplendor entre los siglos XVI y XIX que coincidió con la formación de imperios coloniales”, sostiene Gerardo Domínguez, académico de la FES Acatlán de la UNAM para quien dichos Estados son mucho más reminiscencia de un pasado glorioso.

Pide recordar que sustentan la estructura política y jurídica de 44 de los 194 Estados independientes reconocidos por la ONU. Y que diez de esos Estados se encuentran en América.

Como en el caso de las repúblicas, hay monarquías que respetan los derechos políticos de la población, en tanto que otras son autoritarias.

Pero salvo seis identificadas como absolutas, las actuales funcionan de una manera muy distinta a las del pasado, cuando el soberano gobernaba «por derecho divino».

MONARQUÍAS Y DERECHOS

En las actuales, las acciones del soberano se rigen por su autoridad moral, por lo que su conducta pública debe ser intachable y alejada de la corrupción.

Ahora se le toma como símbolo de unidad nacional, por lo que no debe involucrarse en confrontaciones políticas.

En casos como Bélgica y España, puede mediar en los conflictos, pero en la mayoría su tarea es conciliar y garantizar la estabilidad del Estado.

Además, países gravemente dañados por guerras civiles como Camboya, en el sudeste de Asia, encontraron en la monarquía, restaurada en 1993, una herramienta útil para conducir su reconstrucción.

INVERSIÓN REDITUABLE

Carlos de Gales y su esposa. Próximos reyes británicos. Foto: AFP.

“Para explicar la supervivencia de monarquías en siglo XXI se deben tomar en cuenta antecedentes históricos, tradiciones culturales, factores geográficos. Pero también los beneficios que reportan a su respectivo Estado”, sostiene Nayar López, académico de la FCPyS de la UNAM.

El entrevistado sostiene que para algunos países la monarquía da un toque de sofisticación a su imagen frente la comunidad internacional.

Además, las consideran importante fuente de ingresos como parte de sus atractivos turísticos. Un referente de estas dos situaciones es la monarquía británica que en un año típico genera unos 2,300 millones de dólares, estima la revista Forbes.

MITOS Y REALIDADES

El catedrático López descarta que la prosperidad económica esté relacionada con esta forma de gobierno.

“En todo caso sería al contrario, países altamente desarrollados como Dinamarca, Suecia o Japón pueden darse el lujo de sostener a su respectiva familia real”.

Además, abundan soberanos con importantes fortunas personales que los convierten por ese solo hecho en factor de poder de su respectiva nación.

Por otra parte el académico considera simplista vincular la transparencia gubernamental con la monarquía.

Isabel II del Reino Unido cita a la transparencia como una de las virtudes de su reinado.. -Foto AFP.

Cierto que entre los 20 países más transparentes figuran 11 reinos, pero López lo vincula con el andamiaje jurídico de cada uno de ellos, no con la buena voluntad de los monarcas.

CONDUCTOR DE CAMBIOS

Lo cierto es que en muchos países, la monarquía ha sido agente de cambio.

Dos ejemplos muy claros son Jordania y Marruecos. Tanto Abdalá II como Mohamed VI atendieron las demandas de apertura demócratica que enarboló la “Primavera árabe” para derribar a los regímenes autoritarios de Egipto, Túnez y Libia.

Antes de que el movimiento cobrará fuerza decisiva en su respectivo país hicieron importantes concesiones.

Aún el monarca más reacio a la modernización, Salmán bin Abdulaziz de Arabia Saudita, ha cedido a las recomendaciones de su heredero, Mohamed bin Salman, para reducir los poderes de la policía religiosa, y ampliar los derechos de las mujeres, comenzando por el de conducir autos y asistir a eventos públicos.

FUTURO INCIERTO

¿Tienen futuro las monarquías? El académico Domínguez señala que dependerá de su capacidad de adaptarse al presente.

Resulta paradójico que la realeza de un país tan próspero y adelantado en ciencia y tecnología como Japón sea incapaz de romper con códigos que dejan sin derechos a las mujeres y que alimentan el machismo imperante en la sociedad nipona.

Al no contar con hombres que polonguen la línea de sucesión al trono, propicia su propia extinción.

En sentido opuesto, las casas reales europeas justifican su existencia poniéndose al servicio causas altruistas poco glamourosas, en especial las que tienen que ver con enfermedades terminales, salud mental, derechos de minorías y cuidado del medio ambiente.

Por su parte, Nayar subraya que las monarquías ya no tienen sentido en países plenamente democráticos.

El académico de la FCPyS de la UNAM advierte que cada vez será mayor el cuestionamiento de los ciudadanos respecto al costo beneficio de tener un monarca.

“Solamente mientras el segundo sea más alto que el primero avalarán su permanencia”, concluye.

Por Pedro C. Baca

Fotos PxHere y AFP

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