COVID-19: Así se logró la vacuna

COVID-19: Así se logró la vacuna

Arturo Elías Ayub cuenta cómo se acordó con AstraZeneca y la Universidad de Oxford la llegada de la esperada vacuna para Latinoamérica.

El miércoles 12 de agosto podría ser recordado como el día que cambió el destino de decenas de miles de personas en México y América Latina. Fue la fecha en la que se anunció que un conjunto de entidades unían esfuerzos para hacer dos cosas extraordinarias: por un lado, darle la vuelta a la creencia de que una medicina tan ansiada –en este caso la que se busca contra SARS-Cov2– llegaría primero a los países ricos y sólo después a aquellos con economías medias y rezagadas. Y por otro lado, se hizo público que tal cura tendría un precio muy bajo, asequible para buena parte de la  población.

Fuente: PIXABAY

Quien saldría a proclamar la nueva era el presidente argentino, Alberto Fernández. Dio algunos detalles de la vinculación entre la farmacéutica multinacional AstraZeneca, con uno de los centros de estudios más prestigiosos del planeta, la Universidad de Oxford, además de dos laboratorios latinoamericanos como el argentino mAbxience y el mexicano Liomont, más una entidad que otra vez daba el campanazo en su contribución a la lucha anti-COVID: la Fundación Carlos Slim.

Poco después del anuncio de Fernández, Arturo Elías Ayub, director general de Fundación TELMEX Telcel, confirmaba en un tuit: “Les dejo esta gran noticia: Fundación Carlos Slim acuerda con AstraZeneca producción de vacuna contra COVID para América Latina”.

Gracias al apoyo de la Fundación Carlos Slim para financiar la producción, habría entre 150 y 250 millones de dosis de la vacuna para los latinoamericanos.

Vacuna: Esperanza y suspenso

La máxima de esta alternativa sigue siendo poco usual: una alianza que no busca utilidad económica sino salvar vidas por la vía de la llegada temprana de una vacuna.

No obstante, ese camino no ha estado exento de sobresaltos. El 8 de septiembre la farmacéutica anglosueca dio a conocer que suspendía sus ensayos clínicos debido a que uno de los 40,000 pacientes en observación, una mujer en Reino Unido, mostró un cuadro de una enfermedad conocida como mielitis transversal. Cuatro días después se reanudaron los ensayos al descartar que la aplicación del fármaco era la causa de los síntomas.

El 20 de septiembre surgió otra alerta pero AstraZeneca y la Universidad de Oxford mencionaron que no había evidencia suficiente para relacionar los efectos de la vacuna con el cuadro clínico de la otra paciente.

“Nos enteramos como todos de la suspensión de las pruebas, pero es importante mencionar que la pausa de estas fue voluntaria por parte de AstraZeneca, que ningún regulador le pidió pausar. Se dio un caso de entre 40,000. Así que fue totalmente voluntario el pausado, y por fortuna ya se reanudaron las pruebas en Reino Unido y Brasil”, decía Arturo Elías a Contenido justo cuando se reactivaba el ejercicio de estas pruebas.

El interés de la Fundación Carlos Slim y otras vinculadas con Grupo Carso en dar soluciones a los efectos de la pandemia venía de meses atrás, con cuantiosas donaciones a personal e instalaciones médicas del país.

Mas, en el caso de la vacuna, se confirmó el interés del ingeniero Carlos Slim y su Fundación por hacer accesible la vacuna… pero rápidamente. Un hecho financiero lo comprueba: la inversión para hacer llegar la cura a la región ha ido por su cuenta, independientemente de los gobiernos interesados.

“Corre a cargo de la Fundación, nada más –aclara Elías Ayub–, en caso de que la vacuna no se apruebe, todo el dinero que ya estamos invirtiendo desde hace unas semanas para adelante, hasta que sepamos si se aprueba o no, está a riesgo, o sea, si no se aprueba la vacuna el dinero lo pierde la Fundación”.

Hay gobiernos de la región latinoamericana que alzan la mano para poder contar con la vacuna tempranamente. “En caso de que sí se apruebe la vacuna [por parte de los entes de salubridad], con la venta a los gobiernos se recupera el costo de la fabricación”, confirma Arturo Elías. Los países de la región pueden solicitarla y llegará “dependiendo de cada gobierno y qué tanto se anticipe en pedir la vacuna: quien la pida primero, irá primero”, asienta el directivo.

La vacuna tendrá un costo de cuatro dólares –menos de 90 pesos–, apenas una fracción de lo que podrían costar las fórmulas de otras empresas internacionales de salud.

DESCARGA AQUÍ LA EDICIÓN ÍNTEGRA DE CONTENIDO DE SEPTIEMBRE

Para abril o para mayo

Si todo avanza de modo positivo, esta solución será un alivio para una significativa cantidad de gente. “Sin este acuerdo la vacuna podría haber llegado a México y América Latina entre 10 meses y un año después de lo que llegará. Lo que puede significar cientos de miles de vidas”, resume Arturo Elías, quien calcula que la fórmula podrá estar disponible en el primer semestre del 2021. “Yo creo que lo que todos queremos es que ya llegue una vacuna que sea 100% confiable, que haya pasado todos los requisitos regulatorios y de todo tipo, una profesionalmente probada –dice el director de la Fundación TELMEX Telcel–; todos queremos que salga la que sea, pero que esté plenamente certificada, con todos los pasos para ser aprobada. Si es la de AstraZeneca o cualquier otra, la verdad es que es una buena noticia para todos”.

Por José Ramón Huerta y Alejandrina Aguirre

CONOCE MÁS, DA CLIC AQUÍ