El espiritismo y francisco i. madero

El espiritismo y francisco i. madero

Francisco Ignacio Madero conocido como “El Apóstol de la Democracia” rechazó las elecciones robadas y se levantó en armas para derribar a Porfirio Díaz, quien había gobernado México por más de 30 años.

Cuando Díaz salió del país en 1911, Madero no ocupó la silla presidencial sino que dejó un gobierno interino, en manos de Francisco León de la Barra (1911), para realizar su propia campaña en todo el país y de esa forma obtener democráticamente la Presidencia de la República.

Pero, ¿qué impulsaba con tanta convicción a Madero? ¿Hubo alguna filosofía que lo guiara? ¿Fue el espiritismo su fuerza interior? Este artículo pretende dar algunas posibles respuestas.

Espíritus reencarnados

Hijo de empresarios coahuilenses, Francisco I. Madero se educó en Estados Unidos y en Francia, país que representaba la cúspide de la intelectualidad en el mundo occidental. En L´École des Hautes Études Commerciales en Jouy-en-Josas, cerca de París, realizó sus estudios en su juventud donde se destacó por su alto rendimiento. Inquieto como lo muestran los documentos, en Francia desde temprana edad conoció la obra de Allan Kardec que lo convenció y lo fascinó por el resto de sus días.

La filosofía de Kardec recogía una tradición de ocultismo y filosofías griegas, egipcias, árabes y judías, filtradas en el Renacimiento donde destacó la figura de Hermes Trismegisto, así como el Tarot y la Cábala. A mediados del siglo XIX, en París, se dio un renacimiento de estas ciencias y fue allí donde nació la propuesta de Kardec para presentar una nueva filosofía: el espiritismo.

Quizá el rechazo a las directrices académicas del emperador Napoleón III que obligaban en la educación primaria a enseñar a los niños a profesar la religión católica, haciendo a un lado las propuestas de la Revolución, provocó que se buscaran alternativas firmes en respuesta al rechazo de la institución por una parte de la sociedad parisina.

Las propuestas del espiritismo se centraban en la reencarnación de los espíritus, de seres que tuvieron una vida en la Tierra o en otro planeta y que evolucionaron en estados cada vez más elevados de conciencia. Estos seres pueden comunicarse con los vivos en ciertos momentos, mediante la intervención de médiums, personas dotadas que facilitan la comunicación a cualquier edad y de cualquier sexo.

Francisco I. Madero se impresionó y a su regreso a México continuó con sus prácticas. Formó una de las mejores bibliotecas sobre espiritismo que hay en México. Es uno de los grandes tesoros del Centro de Estudios de Historia de México FCS y está abierta al público. El propio Madero trajo de Francia la mayoría de los libros, por ello el francés es el idioma que predomina.

((Destacado))

Dos grandes investigadores en México han abordado el tema: C. M. Mayo y José Mariano Leyva, entre otros, y han dado como resultado publicaciones en torno que se pueden consultar en línea.

La carta comprometedora

Madero regresó convencido de la doctrina espiritista y fue entonces cuando cuestionó la Presidencia del general Porfirio Díaz, a pesar de que él pertenecía a los grupos de poder que lo cuestionaron profundamente.

El 11 de enero de 1911 Ernesto Madero, abuelo de Francisco, escribió desde Monterrey una carta muy reveladora a José Yves Limantour, ministro de Hacienda del gobierno de Díaz.

En ella le informa acerca de los malos tratos del gobierno por hacerlos pasar por revolucionarios o sostenedores de la incipiente Revolución; de haber dado dinero para el movimiento iniciado por su nieto Francisco. Se queja además que este tiene fuertes revelaciones de Benito Juárez con quien mantiene una comunicación espiritual.

La familia de Madero reprobó totalmente la postura del revolucionario. Eran personas identificadas con los valores católicos y no aceptaban las locuras del futuro presidente de México.

Pero Francisco permaneció fiel a las enseñanzas de Allan Kardec y otros grandes pensadores, con quienes mantuvo correspondencia. Permaneció sin publicar sus creencias pero la familia se daba cuenta de sus prácticas que lo llevaron a ser médium y sostener diálogos con sus hermanos ya fallecidos, Raúl y José.

Queda la duda. Francisco había realizado estudios superiores. Se destacó como uno de los mejores alumnos en todos sus colegios. Como administrador de los negocios de familia también sobresalió por los buenos manejos de las finanzas. Entonces, ¿cómo entender la transformación psíquica y su convicción con los postulados del espiritismo?

¿Será que estos fenómenos son ciertos? ¿Sólo los elegidos pueden ingresar al mundo sobrenatural? Madero vivó poco el triunfo de su revolución. Desde su estadía en París, jamás dejó de practicar su interacción con los muertos a pesar de que su propia familia desaprobaba sus inclinaciones, considerándolo un desequilibrado. Su convicción para ejercer el cambio de la política en México lo llevó muy lejos. No obstante, sus enemigos lo derrocaron y su muerte significó una gran pérdida.

Pero… ¿quién tiene la verdad? El espiritismo está presente hasta nuestros días y sus seguidores son personas de bien, que persiguen los ideales de Allan Kardec y sobresalen en la sociedad como individuos que persiguen el establecimiento de un mundo mejor.

Seguiremos con estos temas apasionantes e inconclusos.

Para leer más

C.M. Mayo, Odisea metafísica, hacia la Revolución mexicana, Francisco I. Madero y su libro secreto Manual espírita, edit. Color, México, 2014

José Mariano Leyva, El ocaso de los espíritus: el espiritismo en México, 2005

El espiritismo en México 1, Academicamx, 5 de agosto de 2015, https://www.youtube.com/watch?v=TaVQlVDNL5k

Carta de Ernesto Madero a José Yves Limantour, Archivo del Centro de Estudios de Historia de México FCS, Fondo CDLIV José Y. Limantour, 1910 .

Por Manuel Ramos Medina