El cerebro deshonesto

El cerebro deshonesto

¿Què ha encontrado la ciencia en el cerebro de aquellas personas cuyos actos pueden considerarse poco honorables? ¿Se puede hablar de un cerebro deshonesto?

Si alguien durante la cuarentena ve salir a una persona, le sería muy fácil decir que está incurriendo en un acto descuidado o deshonesto, pero si supiera que de ella dependen económicamente otras cinco y debe ir a la calle pues vive al día, posiblemente su juicio cambie.

¿Cuántos automovilistas se pasan el semáforo con la luz preventiva?, ¿qué porcentaje de peatones cruzan por una avenida que tiene un puente peatonal?, ¿es reducido el número de individuos que decimos ‛mentiras piadosas’ para justificar una falta?, ¿qué cantidad de ciudadanos salimos de nuestras casas pese a la cuarentena?

Si te interesa adentrarte en lo que pasa en el cerebro antes de tomar cualquier decisión revisa este articulo que publicamos en Contenido.

Estos pequeños actos que hablan de un comportamiento que va contra las normas establecidas podrían calificarse de deshonestos o al menos ponen en tela de juicio a aquellas personas virtuosas. ¿Se puede hablar de cerebro deshonesto?

Revisando el cerebro

Ahora que la ciencia cuenta con técnicas que le permiten hurgar en el interior del cerebro y estudiar su funcionamiento, se han publicado múltiples estudios y artículos donde se destaca la actividad en la mente de aquellos que muestran un comportamiento deshonesto.

Uno de ellos, del Instituto de Psicología de la Academia de Ciencias Sociales de China, bajo la guía del doctor Li Shu, observó que cierta región en la zona izquierda del cerebro se activaba cuando las personas decidían realizar un acto ilegal.

Otro trabajo muy reconocido es el del University College de Londres y de la Universidad de Duke que encontró en la amígdala cerebral –encargada de regular las emociones– indicios de que el cerebro puede acostumbrarse a comportamientos inadecuados.

En ciertos experimentos sociales se dejan caer carteras en la calle, en otros se invita a los participantes a jugar y ganar dinero pese a que deben mentir para obtener algún beneficio.

Precisamente una de las tesis que sustenta el estudio británico-estadounidense es que la repetición de pequeños actos de falta de honradez crece como bola de nieve. Entonces, ¿es posible hablar de cerebro deshonesto?

Los otros

El doctor Hugo Sánchez Castillo, investigador en la Facultad de Psicología y del laboratorio de Neuropsicofarmacología y Estimación Temporal de la UNAM advierte que en ocasiones se cae en el error de no tomar en cuenta el contexto para juzgar o determinar una conducta.

En entrevista para Contenido, Sánchez discurre que se debe utilizar la empatía, concebida como “compartir la vivencia e intentar entender por lo que el otro está pasando”.

Así podríamos ir determinando las acciones o conductas de una persona más que hablar si un acto cualquiera puede ser honesto o deshonesto.

Si quieres leer el texto completo sobre el cerebro deshonesto consulta la edición del mes de septiembre de Contenido, para que tengas tema.

Por Alberto Círigo