COVID-19 y el dolor crónico

COVID-19 y el dolor crónico

Más de la mitad de las consultas de atención primaria están relacionadas con este padecimiento y el 68% de la automedicación por dolor y se debe a un esfuerzo por parte de pacientes por controlarlo, pues impacta en cada una de esas vidas.

El dolor representa la primera causa de consultas en el mundo e impacta en la salud y calidad de vida de las personas al ser uno de los principales motivos de incapacidad. 

El dolor crónico es un problema de salud pública que afecta entre 30 y 40 millones de niños y adultos mexicanos.

Soportar el dolor crónico

Las personas con dolor crónico pueden experimentar un empeoramiento de sus síntomas derivado del confinamiento por el COVID-19.

Además, las personas afectadas con este padecimiento que han tenido que estar en confinamiento, como muchos otros, por la pandemia del COVID-19, pueden empeorar su cuadro físico  por la falta de movilidad, posiciones para trabajar desde casa o mobiliario inadecuado.

De acuerdo con la médica Gloria de Lourdes Llamosa García Velázquez, presidenta electa de la Sociedad Mexicana de Neurología y Psiquiatría, más de la mitad de las consultas de atención primaria están relacionadas con el dolor crónico y el 68% de la automedicación se debe a este padecimiento.

Indicó que, desafortunadamente, la falta de información sobre el dolor ha impactado en dos vías: la primera es el consumo indiscriminado de medicamentos de libre venta que, sin duda, es otro grave problema de salud pública y que puede tener, incluso, consecuencias mortales para los pacientes.

La segunda es verse resignados a sufrir, pues se considera “normal” dentro de algunas secuelas de accidentes o lesiones para los deportistas de alto rendimiento; o bien, en enfermedades crónicas no transmisibles o terminales. Sin embargo, gracias a investigaciones médicas y al cambio de mentalidad en beneficio del paciente, poco a poco, se ha dejado de normalizar y, sobre todo, se han tenido grandes avances en fármacos y técnicas capaces de evitarlo o controlarlo.

La experta Llamosa explicó que  el dolor crónico es aquél que se prolonga más allá de la lesión y persiste más de tres meses, teniendo como consecuencias, si no se trata adecuadamente, dolencias graves que impiden una vida normal, el realizar ejercicio, dormir adecuadamente, participar en actividades sociales o laborales. De hecho, se estima que personas con dolor crónico pierden un promedio de ocho días de trabajo cada seis meses y 22% de ellas al menos 10 días laborables, lo que implica un detrimento de su productividad y un impacto en la economía del paciente y su familia.

Además, que las personas afectadas con este padecimiento que han tenido que estar en confinamiento, como muchos otros, por la pandemia del COVID-19, puede empeorar su cuadro físico por la falta de movilidad, posiciones para trabajar desde casa o mobiliario inadecuado, por lo que hay que darle el seguimiento adecuado con el médico tratante y, de ser posible, hacerlo a través de consultas a distancia o vía remota para reducir riesgos de contagio.

Finalmente, la experta enfatizó que si bien, es un padecimiento que no se puede prevenir, el mantener un peso ideal, adoptar una alimentación saludable, hacer ejercicio en medida lo posible, controlar la ansiedad, dormir bien y, sobre todo, acudir a un médico para abordar un tratamiento individualizado, son medidas que harán una gran diferencia en su control.

Por Alejandrina Aguirre Arvizu

Fotos Pixabay