Basura de la pandemia: Testimonios de un recolector

Basura de la pandemia: Testimonios de un recolector

El coronavirus ha cambiado radicalmente la vida de todos. Desde hace unos meses, millones de personas decidieron pasar más tiempo en sus casas y con ello, un viejo conocido resurge y se plantea entre las problemáticas actuales: ¿qué vamos a hacer con la basura de la pandemia?

Javier R. es un recolector de basura en la alcaldía Miguel Hidalgo de la Ciudad de México. “Nunca me había tocado recoger tanta basura tan peligrosa”, cuenta en entrevista para Contenido. Javi, como le dicen sus amigos se dedica a este oficio hace años y detalla que, pese a que sí le tocó vivir la influenza ya en tal labor, las cosas son muy distintas.

“Cuando pasó eso (la influenza), las recomendaciones y la forma de llevar la enfermedad eran diferentes, sí había gente usando cubrebocas, pero no recuerdo mascarillas de esas de plástico, lo más que nos tocaba eran cajas de medicina para la gripa y una que otra botella de alcohol en gel, pero lo de ahora es otra cosa. No hay casa que no tire tapabocas, sus caretas o sus papeles de baño que no sabemos si traen alguna infección…”, cuenta preocupado.

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Para los trabajadores de limpia es un constante peligro, los desechos los ponen en riesgo a ellos y a sus familias, pero también representan un foco de infección ambulante, al menos durante el recorrido mientras recolectan los desechos de las distintas zonas que les corresponden. Javier confiesa que hasta el momento no hay algún protocolo para manejo de residuos de ese tipo, “no han pedido ni siquiera que se tiren por separado, va revuelto con la basura del día a día”, insiste.

En el país existen hasta el corte del 13 de agosto 498,380 contagiados; 336,635 recuperados y 54,666 defunciones. Lo anterior sin contar los casos leves o asintomáticos de los que no se tiene registro. Los trabajadores de limpia tienen un mayor riesgo de contagio y exposición a enfermedades por tener contacto directo con residuos, pero ahora con personas aisladas —que pueden o no estar infectadas y que están produciendo residuos que, a su vez, están infectados— tienen más vulnerabilidad de contagio.

“La gente no te avisa qué contienen las bolsas de basura que les entregan ni tampoco si estas pudieran estar contaminadas.”, agrega Javier. “A los jefes no les interesa si estamos bien o mal, al final del día los únicos que quedan bien son ellos y los únicos expuestos que salimos a la calle somos nosotros”, remata.

Por Mario Ostos

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