Juan Carlos de Borbón, la caída en desgracia de un estadista

Juan Carlos de Borbón, la caída en desgracia de un estadista

Juan Carlos de Borbón, monarca emérito de España, deja su país para enfrentar una difícil situación jurídica que podría dañar gravemente a la monarquía ibérica.

Sin lugar a dudas, el monarca emérito de España es recordado por comandar la transición a la democracia de su país. Además de alentar su plena integración a la Unión Europea.

Más que un destacado integrante de la nobleza, se le ubica como un gran estadista.

Pero ese legado ha quedado manchado por las dudas de que habría aprovechado su condición de jefe de Estado para reunir una exorbitante fortuna personal.

De ese cuantioso patrimonio compartió al menos una parte, 77 millones de dólares, con la empresaria alemana Corinna Larsen.

De acuerdo con información del Centro Nacional de Inteligencia de España, Juan Carlos de Borbón y la mujer fueron pareja entre 2004 y 2016.

Ante este panorama, el hombre que reinó por casi cuatro décadas, dejó su patria. Pretende evitar que sus acciones dañen al actual rey, su hijo Felipe VI, y socaven el prestigio de la monarquía.

Mala influencia

Más de allá de chisme de revista de sociales, es un hecho que la ciudadana danesa Corinna Larsen marcó los últimos años de Juan Carlos como rey.

Además del vínculo personal, la mujer, una especie de publirrelacionista de altísimo nivel, sirvió de puente para que empresarios e inversionistas contactaran al monarca.

Durante su reinado Juan Carlos de Borbón fue un entusiasta promotor de las inversiones de su país en el exterior.

Presuntamente, una de ellas, la construcción de la línea de tren de alta velocidad en Arabia Saudita, le reportó comisión de 100 millones de dólares.

De ahí salieron los 77 millones que transfirió a las cuentas de Corinna.

Ahora, la mujer imputada en Suiza por blanqueo agravado de capitales declara que recibió el dinero «como un acto de gratitud y amor».

Salida apresurada

Juan Carlos de Borbón deseaba permanecer en su trono hasta la muerte.

Pero varios actos de frivolidad, como ir de cacería a Botsuana, al lado de Corinna, cuando su país atravesaba por la peor crisis económica de su historia, minaron su prestigio.

La caída del respaldo popular preocupó a sus asesores debido a que en España existen movimientos pro instauración de una república.

Sin contar con las regiones del país que de plano exigen su independencia.

Esos especialistas le recomendaron abdicar de inmediato. Así lo hizo el 19 de junio de 2014.

Para entonces su reputación ya estaba manchada por su falta de colaboración en las investigaciones del caso Nóos:

El que implicó, por tráfico de influencias y desvío de fondos públicos, a su yerno Iñaki Urdangarín, esposo de la infanta Cristina.

La hija de don Juan Carlos también fue acusada penalmente por defraudación fiscal.

Urdangarín terminó en la cárcel y la infanta fue apartada de la vida pública.

Periodo de calma

A pesar del escandaloso caso Nóos, Juan Carlos de Borbón se convirtió en rey emérito, título diseñado específicamente para él.

No tuvo problemas para ajustarse a su nueva vida y conducirse con total discreción.

Le ayudó que su vínculo amoroso con Corinna Larsen se diluyó y sus actividades privadas no volvieron a llamar la atención.

Además, mantuvo reconocimiento mundial por sus esfuerzos en favor de la democracia.

Posteriormente, en junio de 2019, el ex jefe de Estado anunció su retiro de la vida pública para llevar una «rutina más sosegada».

Sin embargo, el reposo del viejo soberano no duró mucho.

Pesquisas judiciales

En marzo pasado, la prensa alemana filtró datos de la investigación que llevan a cabo autoridades suizas sobre cuentas secretas del monarca emérito.

Luego, el asunto involucró a la justicia española, así que el rey Felipe VI renunció a cualquier probable herencia paterna tanto para su persona como para la de la princesa heredera, Leonor de Asturias.

Acto seguido, retiró a su padre la asignación económica anual cercana a los 230,000 dólares que le venía otorgando desde 2014.

Ahora, ante el riesgo de que Juan Carlos de Borbón sea llamado a declarar y que lo obliguen a esclarecer el origen de sus capitales ocultos, Felipe VI aceptó su sugerencia de dejar el país.

Exilio y soledad

Ante la partida del monarca emérito, la Casa del Rey comunicó que la reina Sofía permanecerá en el Palacio de la Zarzuela y será cobijada por su hijo.

Del paradero de don Juan Carlos solamente se sabe que está en en algún lugar de Portugal.

Fuentes de su entorno asguran que solventará su estancia con sus ahorros y el apoyo económico de sus amigos.

Y que aún tiene la esperanza de volver a España, «por lo menos a bien morir».

Por Pedro C. Baca

Fotos AFP