Uno de los últimos juicios de criminales nazis llega a su fin

La acusación requirió este lunes tres años de cárcel contra un exguardia SS de campos de concentración, juzgado en Alemania en uno de los últimos juicios contra los responsables de las atrocidades nazis.

Bruno Dey, de 93 años y exguardia SS, está acusado de complicidad en el asesinato de 5,230 personas en el campo de Stutthof, cerca de lo que entonces era Danzig, ahora Gdansk en Polonia.

Dey está siendo juzgado en un tribunal de menores porque tenía entre 17 y 18 años en el momento de los hechos. El veredicto se conocerá el 23 de julio.

«No hay ninguna duda» sobre la culpabilidad del acusado, quien «actuó de forma intencionada», estimó el lunes el fiscal Lars Mahnke, que requirió una pena de tres años de cárcel. 

El acusado, actualmente panadero jubilado, asiste a la audiencia en silla de ruedas acompañado por una enfermera y tapándose la cara, de espeso bigote, con una carpeta.

Dey niega cualquier culpa por lo que sucedió en el campo de concentración.

Su defensa ha insistido en que no se unió voluntariamente a las SS antes de servir en el campo desde agosto de 1944 hasta abril de 1945, y terminó asignado allí porque una afección cardíaca lo excluyó del servicio de primera línea.

Pero, para el fiscal, el acusado participó en un «genocidio», en una «matanza organizada por el Estado», del que se podía apartar «bajando de la torre, entregando su fusil y declarando que no podía continuar».

«No puede estar orgulloso de haber desviado la mirada en el momento decisivo», denunció el fiscal. La justicia debe «enviar una señal de advertencia clara a todo el mundo, incluso 75 años» después, afirmó.

– Nazis: «Figuras demacradas» –

Durante su testimonio en mayo, Dey le dijo a la corte que quería olvidar su tiempo en el campo.

«No quiero seguir repasando el pasado», dijo al tribunal de Hamburgo.

La jueza Anna Meier-Goering preguntó si Dey había hablado con sus hijos y nietos sobre el tiempo que estuvo de guardia en Stutthof. «No tengo ninguna culpa por lo que sucedió en ese entonces», respondió Dey. «No aporté nada, aparte de hacer guardia. Pero me vi obligado a hacerlo, era una orden».

Dey reconoció el año pasado que había estado al tanto de las cámaras de gas del campo y admitió haber visto «figuras demacradas, personas que habían sufrido», pero insistió en que no era culpable.

Creado en 1939, el campo de concentración de Stutthof, el primero construido fuera de Alemania, estaba inicialmente destinado a prisioneros políticos polacos.

Sin embargo, terminó reteniendo a unos 115.000 deportados, muchos de ellos judíos. Unas 65.000 personas perecieron en él.

– Carrera contra el tiempo –

Dey, que ahora vive en Hamburgo, se convirtió en panadero después de la guerra. Casado y con dos hijas, complementó sus ingresos trabajando como camionero, antes de asumir un trabajo en mantenimiento de edificios.

Quedó en la mira de los fiscales después de un histórico fallo de 2011 contra el exguardia del campo de exterminio de Sobibor, John Demjanjuk, que estableció que él era parte de la maquinaria nazi de matar.

Desde entonces, Alemania ha intentado procesar por el mismo motivo al personal sobreviviente de las SS.

El ucraniano-estadounidense Demjanjuk fue condenado por ser cómplice del asesinato de casi 30.000 judíos en el campo de exterminio de Sobibor. Murió mientras su apelación estaba pendiente.

El tribunal dictaminó que, como guardia en esas instalaciones, estaba automáticamente implicado en los asesinatos llevados a cabo allí en ese momento.

El caso sentó un nuevo precedente legal y provocó nuevas condenas de oficiales nazis, incluida la del «contador de Auschwitz», Oscar Groening, quien murió a los 96 años antes de que pudiera ser encarcelado.

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