Expansión de COVID por América preocupa al mundo

El coronavirus muestra una expansión inexorable por América donde se multiplican los contagios, pero Europa y Asia aún no han terminado con la pandemia, con nuevos motivos de preocupación en lugares como Japón, cuya capital está en alerta. 

En América Latina y el Caribe se superaron este miércoles los cuatro millones de contagios, de los cuales más de dos millones se registraron en Brasil. 

El gigante sudamericano de 212 millones de habitantes sufrió una explosión de nuevos contagios con cerca de 68.000 en 24 horas. 

La curva de la pandemia está lejos de ser controlada en Brasil, donde el promedio de muertes durante siete días se ha mantenido por encima de 1.000 desde hace más de un mes, con grandes disparidades regionales. Y los expertos consideran que las cifras están muy infravaloradas debido a la falta de test de detección del coronavirus. 

El presidente brasileño Jair Bolsonaro, quien minimizó desde el inicio la gravedad de la pandemia, volvió a dar positivo por el nuevo coronavirus este miércoles, dos semanas después del primer diagnóstico y del inicio de su confinamiento, informó Presidencia.

– Expansión al alza –

En Norteamérica, Estados Unidos volvió a contabilizar este miércoles, por noveno día consecutivo, más de 60.000 nuevos contagios en 24 horas. 

Tras experimentar una mejoría antes del verano boreal, ese país, el más golpeado por la pandemia en términos absolutos, sufre desde hace semanas un fuerte aumento de los casos de covid-19, sobre todo en el sur y el suroeste. 

Ante el ascenso de la epidemia, Estados Unidos hizo un pedido inicial de 100 millones de dosis de una potencial vacuna desarrollada por el laboratorio estadounidense Pfizer y el alemán Biontech, por las que pagará 1.950 millones de dólares, y podría adquirir hasta 500 millones de dosis adicionales. 

Washington también invirtió 1.200 millones de dólares en el proyecto de AstraZeneca con la Universidad de Oxford, por 300 millones de dosis y transferencia tecnológica; y dio 1,600 millones a la biotecnológica Novavax. Igualmente aportó a los proyectos de vacuna de Moderna, Johnson & Johnson y Sanofi.

La potencial vacuna de Oxford/AstraZeneca se prueba desde junio en Brasil, que paralelamente se convirtió el martes en el primero en iniciar pruebas en fase 3 de la vacuna china Coronavac, del laboratorio Sinovac Biotech.

El presidente Donald Trump, que negó durante meses la gravedad de la pandemia, cambió de tono en las últimas horas y admitió «un alza preocupante de los casos» en el sur del país. 

– Récord de contagios en Australia –

La pandemia ha causado al menos 624,211 fallecidos en el mundo desde finales de diciembre y ha contagiado a unos 15 millones de personas, según un recuento de la AFP. 

En Tokio, las autoridades recomendaron a los 10 millones de habitantes de la ciudad que permanezcan en sus casas el jueves, el primer día de un largo fin de semana feriado en Japón. 

Australia, que había logrado contener la pandemia hasta hace poco, registró el miércoles un número récord de contagios en 24 horas, y la India se resignó a ordenar en Cachemira un confinamiento estricto de al menos una semana, ante el repunte de los contagios. 

Las autoridades indias también decidieron anular el peregrinaje hindú anual del Amarnath, por primera vez en un siglo. 

En Europa, Bélgica, donde la tasa de mortalidad es especialmente alta, se preocupa por el alza significativa de los casos. 

La esperanza de una nueva vacuna impulsó la bolsa de Nueva York, que cerró la jornada con una subida del 0,62%. Pero la pandemia sigue causando estragos en la economía real y en la vida cotidiana de millones de personas en todo el mundo. 

Jesús Yépez, guía turístico en México, duerme ahora en un refugio para personas sin techo, tras haberlo perdido todo, debido a la ausencia de turistas. A primeros de julio, lo expulsaron de la vivienda que alquilaba en el centro histórico de la capital. 

En Madrid, Sonia Herrera, empleada doméstica no declarada, fue despedida durante la crisis y depende de los bancos de alimento. Esa hondureña de 52 años reconoce que le da un poco de «vergüenza» pedir ayuda. 

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