Lecciones de la pandemia. Columna de Sergio Sarmiento

Para el presidente Andrés Manuel López Obrador la pandemia nos ha dejado ya lecciones importantes. La principal, según señaló en un documento llamado “Algunas lecciones de la pandemia de la COVID-19”, es que “ha puesto en evidencia el fracaso del modelo neoliberal en el mundo”.

Su conclusión coincide con su propia ideología. Quizá por eso señaló con anterioridad que la crisis nos había “caído como anillo al dedo”. Para un político comprometido con la demolición del “modelo neoliberal”, no puede ser más que motivo de festejo el que “la infección planetaria ha venido a mostrar que el modelo neoliberal está en su fase terminal”.

No es tan claro, sin embargo, que esa sea la enseñanza de la pandemia. Todo lo contrario. Muchos de los países que mejor han enfrentado la COVID-19 son los que tienen mayores libertades económicas. El Índice de Libertad Económica de la Heritage Foundation de los Estados Unidos considera a sólo seis países como completamente libres, con una calificación de entre 80 y 100 en su escala: Singapur, Hong Kong, Nueva Zelanda, Australia, Suiza e Irlanda. Si bien cada caso es distinto, son países que en términos generales han enfrentado con mayor eficacia la pandemia y la crisis económica que los demás.

 Los países con mayores libertades económicas son no sólo más libres sino también más prósperos. Es lógico. Cuando un país tiene mayores libertades económicas, genera más inversión y por lo tanto mayor riqueza.

  Las lecciones de la pandemia son otras. Una de ellas es la necesidad de estar atentos al surgimiento de nuevas epidemias con el fin de tomar medidas de aislamiento oportunas. El gobierno de China sólo reportó el nuevo coronavirus el 31 de diciembre de 2019, pero la enfermedad se estaba difundiendo con anterioridad. El gobierno chino prefirió censurar a los médicos que señalaban la presencia de una nueva enfermedad en lugar de tomar medidas oportunas para contenerla. La libertad de expresión ayuda a combatir las pandemias.

Otra de las lecciones de la pandemia es la importancia de tener buenos sistemas de salud pública. Quizá sea imposible contener una pandemia una vez que esta empieza ya a propagarse, pero los países que tienen buenos sistemas de salud, que pueden dar atención a los pacientes con equipo como respiradores, que pueden proteger mejor al personal médico con mascarillas, guantes y trajes aislantes, saldrán siempre mejor librados. Los recursos son siempre limitados, pero en los países liberales el gobierno gasta más en servicios como la salud pública que en obras faraónicas que únicamente buscan promover la imagen de sus políticos.

 La experiencia de estos últimos meses nos demuestra también la importancia de tener instituciones científicas sólidas. Es importante prestar atención a los especialistas para tomar decisiones, pero hay que entender que los expertos también tienen discrepancias. Tener a un único especialista que centralice todas las decisiones, sanitarias y económicas, es un error. También lo es dejar que los mandatarios descalifiquen la opinión de los expertos, que digan que el COVID es exclusivamente una gripita, que recomienden a la población inyectarse cloro u otras sustancias venenosas, o que recomienden amuletos religiosos para protegerse de la enfermedad mientras promueven los abrazos.

            Es inevitable que los políticos busquen aprovechar una tragedia para promover sus ideologías y sus figuras. Pero la gente común y corriente debe estar siempre atenta. Las lecciones de la pandemia son muchas y muy diversas. Es falso que demuestren que no funciona un modelo económico y político de libertades individuales. Si acaso nos dicen que, en un mundo complejo, sigue siendo mejor tener libertades que no tenerlas.

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