Economía mundial: «Su recuperación camina sobre la cuerda floja» según la OCDE.

La economía mundial pasará por duros momentos en lo que resta de este 2020, sobre todo si se presenta un segundo brote generalizado de COVID-19.

La pandemia de COVID-19 ha provocado la recesión económica más grave registrada en casi un siglo y está causando daños enormes en la salud, el empleo y el bienestar de la población, según las últimas Perspectivas Económicas de la OCDE.

En conferencia de prensa generada en Paris, a la que Contenido asistió, la organización señaló que, conforme se levantan las restricciones sanitarias, el avance hacia la recuperación económica sigue siendo incierto.

El panorama se ensombrece más por el riesgo de una segunda oleada de contagios en todas partes del mundo.

Según la OCDE, será fundamental fortalecer los sistemas de salud y ayudar a tanto a las personas y como a las empresas de distintos tamaños para que se adapten al mundo posT COVID-19.

Las medidas de contención adoptadas por la mayor parte de los gobiernos han sido necesarias para frenar la propagación del virus y reducir el número de fallecidos. Al mismo tiempo han paralizado la actividad en sectores estratégicos y causado dificultades económicas generalizadas.

En general los responsables de las políticas han adoptado medidas excepcionales para apoyar a los sistemas de salud, los ingresos de los ciudadanos, la liquidez de las empresas y estabilizar los mercados financieros.

Dos escenarios

Dado que hay pocas perspectivas de que una vacuna sea ampliamente accesible este año, y ante una incertidumbre sin precedentes, la OCDE presenta dos escenarios probables:

Un escenario en el que el virus es controlado, y otro en el que se produce un segundo brote mundial antes de finalizar el año 2020.

En caso de que ese segundo brote provoque nuevas medidas de confinamiento, se prevé que la economía mundial se desplomará un 7.6% este año, antes de remontar un «pobre» 2.8% en 2021.

En sus niveles máximos, la tasa de desempleo de las economías de la OCDE, de la que México forma parte, sería más del doble de la tasa anterior a la pandemia, con escasa recuperación del empleo el próximo año.

Si se evita un segundo brote de contagios, se prevé que la actividad económica mundial caerá 6% en 2020 y el desempleo aumentaría en la OCDE hasta el 9.2% desde el 5.4% registrado en 2019.

Dramática repercusión

De acuerdo con los especialistas de la OCDE, la repercusión en la economía mundial de los confinamientos estrictos y relativamente prolongados, como los impuestos en Europa, será especialmente dura.

Al desencadenarse un segundo brote, se prevé que el PIB de la zona del euro se desplome un 11.5% este año, comparado con el de por sí grave 9% si se evita un segundo brote.

Sin un nuevo brote la economía estadounidense caerá 7.3% pero la cifra llegará a 8.5% con una nueva emergencia sanitaria. En el caso de Japón las cifras de la contracción van de 6 a 7.3%.

Entretanto, las economías emergentes como Brasil, Rusia y Sudáfrica se enfrentan a desafíos especialmente complicados. Todo se debe a sus sistemas de salud sometidos a una fuerte presión y las dificultades provocadas por la caída de los precios de las materias primas.

Se prevé desde ya que sus economías se contraerán 9.1% (Brasil), 10% (Rusia) y 8.2% (Sudáfrica), pero en caso de un segundo brote, y un 7.4%, 8% y 7.5% en caso de un solo brote.

El PIB de China y el de la India se verán relativamente menos afectados, con la disminución de 2.6 y 3.7 puntos porcentuales si se mantiene la situación como hasta ahora, pero de 3.7 y 7.3 con un segundo brote.

¿Y México?

En cuanto México el pronóstico del primer escenario es una contracción de 7.5 puntos porcentuales, incrementándose a 8.6 en el segundo

Para 2021 habrá signos de recuperación bajo una u otra perspectiva, pero mientras en la más moderada alcanzará 3.0, en la menos favorable apenas llegará a 2 puntos.

Los especialistas de la OCDE insisten en que nuestro país ha destinado apenas un 1% adicional de su gasto a temas relacionados con el COVID-19.

Se trata de una cantidad muy pequeña en comparación con Chile (más del 7%), Brasil (más de 6%) e incluso Argentina (casi 3%).

No obstante, la organización señala que hay una buena noticia para México: gracias al manejo prudente de sus finanzas tiene margen de endeudamiento para obtener recursos frescos y apoyar a su planta productiva.

Cicatrices duraderas

En ambos escenarios, la actividad económica, después de una rápida reanudación inicial, requerirá de tiempo para volver a los niveles de antes de la pandemia.

La crisis dejará cicatrices duraderas: caída dramática en los niveles de vida, alto desempleo e inversión débil.

La pérdida de puestos de trabajo en los sectores más afectados, como el turismo, la hotelería y el entretenimiento, afectará especialmente a los trabajadores poco cualificados, informales y jóvenes.

Por todo ello, los analistas indican que las ayudas públicas dirigidas a las personas y empresas de los sectores más afectados tendrán que ser sustanciales.

Para la organización es inevitable que aumente la deuda pública pero el gasto financiado con ese dinero deberá estar claramente dirigido a respaldar a la población más vulnerable.

Al mismo tiempo, proporcionará la inversión necesaria transitar a una economía más resiliente y sostenible.

Ante este panorama el secretario general de la OCDE, José Ángel Gurría, advirtió que «la forma en que los gobiernos actúen hoy determinará el mundo posterior al COVID en los años venideros.

«Esto es cierto no sólo en el plano nacional, donde las políticas adecuadas pueden fomentar una recuperación inclusiva y sostenible, además de moldear la forma en que los países cooperan para hacer frente a los desafíos mundiales».

Para el funcionario, la cooperación internacional será pieza clave en la recuperación de la economía mundial. «Se necesita más comercio y menos proteccionismo», concluyó José Ángel Gurría.

Por Pedro C. Baca

Imágenes Pxhere

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