Contra las pestes: novenas salvadoras en México

Contra las pestes: novenas salvadoras en México

En esta Reflexiones con Contenido el historiador Manuel Ramos Medina nos habla de algo muy común en el nuestro país durante la época virreinal, las pestes, las cuales despertaron la devoción y la fe de la gente para sobrellevar esos días difíciles.

Las pestes o epidemias produjeron grandes catástrofes en el México virreinal. Su aparición causaba verdaderas angustias y miedos entre la población, particularmente en la Ciudad de México por ser la más poblada del reino. Las pestes no respetaban grupos sociales, edades, géneros o profesiones: arrasaban parejo.

Para contrarrestar los efectos negativos de las pestes, además de los adelantos científicos del momento, la devoción a los santos protectores como la virgen de Guadalupe, la de los Remedios y los Cristos en sus diversas advocaciones, animaba a la población indefensa frente a las enfermedades.

Las grandes pestes que azotaron a México en el periodo virreinal fueron las que atacaron a los indios y a españoles entre 1545 y 1550, el famoso Cocolixtly o salmonela, donde, según las cifras, murieron más de 15 millones de personas, convirtiéndola en una de las pestes más agresivas en la historia de la humanidad.

La llegada de los españoles provocó la rápida transmisión de enfermedades inexistentes en la población indígena, ejemplos de ello fueron la viruela y el sarampión en el siglo XVI. Enfermedades que devastaron a los indígenas indefensos ante la letalidad de males totalmente desconocidos.  Cabe decir que la llegada de esclavos también fue razón de la aparición de enfermedades como la neumonía, fiebre amarilla, lepras o sífilis.

Nueve días

En aquellos períodos de miedo y desesperación, los rezos recomendados por la Iglesia fueron consuelo de muchos, y como resultado aparecieron las Novenas. El primer diccionario de la lengua española de 1611 define novenas como las devociones que se hacen por espacio de nueve días con el fin de obtener una determinada intención. Este diccionario refiere que las novenas aparecieron con el rezo de los apóstoles de Jesús, quienes esperaron la llegada del Espíritu Santo después de la Ascensión del Señor[1].

La forma tradicional en la iglesia católica del rezo de las novenas consiste en orar con fe, al menos una vez al día, durante nueve días. Este ruego, tendría en principio mayor efecto si llevaba a cabo en alguna iglesia, pero la tradición anota que puede darse en casa, en familia, con la ayuda de un impreso que guiara la buena disposición de los practicantes.

En el Centro de Estudios de Historia de México contamos con una buena colección de esta clase de impresos. Por ahora sólo me voy a referir a uno que corresponde al siglo XVIII y que milagrosamente ha llegado hasta nuestros días, pues al ser de uso cotidiano se deterioraban y se perdían.

En 1731 el canónigo de la catedral Metropolitana de la Ciudad de México Bartolomé Felipe de Ita y Parra predicó y sacó a la luz La madre de la salud, la milagrosa imagen de Guadalupe[2]. Al inicio de la publicación escribió que

…poco ha que el susto y temor me dictó lo que implorando el patrocinio de la milagrosa imagen de los Remedios, os dije en la catedral, el miedo me dio el lastimoso espectáculo de la epidemia que padecemos. Las curaciones de enfermedades graves (Ita, 1739).

Más adelante, después de describir la historia en torno a las enfermedades y sus curaciones en la Biblia, se refiere a la Ciudad de México y hace presente la virgen de Guadalupe, quien es la Madre de nuestra salud. Anota que es la propia virgen la que deseaba que la buscaran y en ella encontraran el remedio de sus necesidades. Hallarán no sólo salud del alma sino también del cuerpo, apunta Bartholomé de Ita.

El texto se torna dramático cuando afirma que

…por todos los cuatrovientos están esos pueblos circunvecinos infestados del contagio, algunos casi desolados. Pero dentro del recinto de Guadalupe ni un solo enfermo. Es patente el milagro de este lienzo prodigioso que quien acuda a la Virgen no enfermar ni uno solo. Ese es el milagro (Ita, 1739).

Y recordó que el año de 1544 se incendió en los indios una terrible peste que dentro de pocos días quitó la vida a más de 12,000 de ellos. Y vinieron desde Santiago [Tlaltelolco?] en procesión a pedirla su remedio a esta santa imagen y al punto cesó el contagio.

En el año de 1806 el Pbro. Manuel Antonio Alonso Martínez ordenó volver a imprimir esta novena que recoge la tradición del siglo anterior, bajo el título de Novena a María Santísima de Guadalupe especial abogada contra la peste[3]. En esta ocasión no transcribiré la novena, sólo destacaré algunos renglones.

Se recomienda a quien desee seguir los nueve días que el primero asista a misa y rece el rosario. Que debe perdonar a sus enemigos y no les quite el habla. Que visite iglesias, así como a los enfermos y encarcelados, consolándolos y animándolos. Que durante el novenario sea humilde, casto, callado y obediente, especialmente con el confesor y que se abrace a las virtudes, mortificaciones de la carne, sentidos y pasiones. Una vez el rezo propuesto en la novena, se debe hacer el acto de contrición y se ponga de rodillas (Ita, 1739).

Es interesante anotar que los santuarios de la Virgen de Guadalupe, Nuestra Señora de los Remedios y de Nuestra Señora de los Ángeles en la Ciudad de México, así como el Santuario de Ocotlán o San Miguel del Milagro en Puebla de los Ángeles, eran considerados como los pararrayos de las pestes. Cantidad de exvotos se conservan con el tema de los milagros de las curaciones de las epidemias y enfermedades.

Estas recomendaciones nos pueden parecer hoy día obsoletas. Pero en aquellos días de desolación, angustia, cercanía con la muerte e inseguridad, ofrecían descanso y paz interior al acercarse a Dios. No había distracciones.

El silencio de la ciudad, el horror al contagio obligaba a permanecer en casa. En casos muy urgentes y graves se acudía a los hospitales.

*Algunos datos tomados de la Coordinación Nacional de Protección Civil. Epidemias en México. Abril 2018[4].


[1] Cfr. Sebastián de Covarrubias Horozco, Tesoro de la lengua española, ed. Ignacio Arellano y Rafael Zafra. Madrid: Iberoamericana – Frankfurt am Main: Vervuert, 2006.

[2] Ita y Parra, Bartholomé, La Madre de la Salud, la milagrosa imagen de Guadalupe. Sermón, que predicó el Doctor, y maestro Don Bartholomé Phelipe de Ita y Parra, en la iglesia de su santuario en preferencia del Excelentísimo, e ilustrísimo señor doctor Don Juan Antonio de Vizarrón y Eguiarreta, fue arzobispo, y Virrey; Real Audiencia, venerable Cabildo, y demás tribunales; el día 7 de febrero, año de 1737. Ultimo del novenario, que celebró en su dicho santuario, suplicándola, cesase con patrocinio la epidemia que se padecía. Madrid: en la imprenta de Antonio Marín, 1739.

[3] Alonso Martínez, Manuel Antonio, Novena a Maria Santissima de Guadalupe especial abogada contra la peste, aparecida en el Reyno de México, cuya copia se venera en el Oratorio Parvo de la Congregación de San Felipe Neri [Texto impreso],  2014.

[4]Tomado de http://www.cenapred.gob.mx/es/documentosWeb/Tertulias/Presentacion_Ing.Maria_Ydirin.pdf