El mes que cambió al planeta

«Sé amable cuando tengas la posibilidad. Siempre tienes esa posibilidad.” – SS El XIV Dalai Lama.

Generalmente pensamos en marzo como en mes en el que inicia la primavera. El tercer mes del calendario gregoriano, su nombre deriva de Marte, el dios romano de la guerra. Este año, marzo marcó un antes y un después. Cuando finalmente salgamos de esta pandemia, recordaremos este mes que recién finalizó, como el mes que cambió todo, para todos.

Hace unas semanas escribía que un virus nos aterra porque sabemos que estas partículas microscópicas son profundamente democráticas e infectan a hombres y mujeres de cualquier edad, raza o nacionalidad. Nadie puede sentirse “a salvo”. Al COVID-19 no le preocupa si son ricos o pobres; si tienen problemas o carecen de ellos. Celebridades, realeza o simples mortales todos estamos expuestos al virus. 

El virus nos ha enseñado la importancia que tienen las acciones individuales para proteger a la comunidad. Cada acción cuenta y cada una tiene consecuencias. Una persona infectada puede contagiar a muchísimas más, por ello es importante quedarse en casa. Las compras de pánico tienen un efecto nocivo en nuestra comunidad. No necesitamos 40 botellas de cloro y ni 200 rollos de papel de baño, aceptémoslo y actuemos en consecuencia.

Este tiempo de confinamiento nos obliga a revaluar todo aquello que considerábamos importante. Las preocupaciones y prioridades de meses anteriores han cambiado para cada uno y estos cambios harán que colectivamente seamos diferentes. Si algo nos ha quedado claro es que la tecnología es de gran ayuda para mantenernos unidos. La distancia no es un obstáculo para estar cerca. Antes de esto, no tenía idea que una reunión en Zoom pudiera ser tan divertido, ni la cantidad de cosas interesantes que hay en Youtube. Las visitas a los museos virtuales son algo nuevo, y si bien nada se compara con estar frente a un cuadro, son una gran forma de aprender. Internet une y debemos luchar para que esté al alcance todos.

La salud ha tomado el lugar en el que siempre debería haber estado: prioritario. Al igual que el valor que damos al trabajo que día a día realizan los médicos, ellos son los verdaderos héroes y debemos exigir al gobierno que tengan todos los insumos necesarios para que realicedn su trabajo de forma segura. También hemos aprendido a valorar la ciencia, ya entendimos que es indispensable que tenga un lugar preponderante, que haya recursos para la investigación y que ha sido un error dejarla en un segundo plano.

El encierro nos obliga a ver hacia adentro, a entender la impermanencia de las cosas, a ver más de cerca nuestras limitaciones y aceptarlas. Tenemos más tiempo de ordenar nuestra casa y nuestros pensamientos. Sucede lo mismo con las redes sociales, también hay que ordenarlas. He dejado de seguir a la gente tóxica, que difunde noticias falsas o hace comentarios llenos de odio. No aportan nada y restan mucho. No hay que perder el tiempo con esos vampiros energéticos. Ignorarlos sólo toma solo un clic y los beneficios son inmediatos. Lo recomiendo ampliamente.

El no poder salir de compras, nos hace ver cuáles cosas son realmente necesarias. Comida, artículos de limpieza son indispensables, pero muchas cosas que nos quitan el sueño, no lo son, o de menos, no en estos momentos. El aprender a tener disciplina para trabajar en casa, salir de la rutina cotidiana para empezar otra, es positivo. Bienvenido el cambio. Para quienes vivimos solos tenemos que aprender a convivir con nuestra soledad y los que viven en familia o con su pareja, tienen que practicar la tolerancia y esforzarse por tener una sana convivencia.

Ciertos personajes en la política han demostrado ser valiosos, algunos superfluos y otros absolutamente nocivos. No es el momento para la politiquería barata, pero sí de ser objetivos, críticos y exigentes. Si hacen las cosas bien hay que aplaudirlas y si hacen las cosas mal, hay que señalarlas, aunque les moleste. Punto. 

Estamos en un momento donde tenemos la posibilidad de hacer pequeños o grandes cambios positivos en nuestra vida, que se verán reflejados en la sociedad. Si todos optamos por ser amables y empáticos, tendremos una sociedad distinta. No sé exactamente como seremos después de esta pandemia, lo que sí me queda claro, es que durante este marzo (y lo que seguirá de abril, mayo y posiblemente junio) el mundo cambió y nada será igual.

Por: Fernanda de la Torre

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