El COVID-19 y la cultura

El COVID-19 y la cultura

Cuáles son las implicaciones que la pandemia provocada por el COVID-19 traerá a nuestra cultura. Estas son las reflexiones de nuestro columnista Alfonso Miranda, director de el Museo Soumaya.

La opinión pública internacional ha especulado profundamente sobre la fuente de contagio. Si bien son portadores los murciélagos, un equipo de científicos chinos publicó en la respetada revista Nature, su descubrimiento sobre el pangolín como responsable de la pandemia.

En el artículo de marzo de 2020, el Dr. Tommy Lamm de la Universidad de Hong Kong identificó dos grupos de coronavirus en pangolines malayos traficados en China. Asimismo, el texto subraya que los pangolines son los mamíferos que con mayor frecuencia se trafican ilegalmente y son utilizados como alimento y para la medicina tradicional. Se enfatiza que el manejo de estas especies requiere precaución […]. La venta de animales salvajes debería de estar estrictamente prohibida para minimizar el riesgo de brotes futuros. Cabe mencionar que para los conservacionistas, la noticia pone en franco riesgo al animal, que de por sí, está en peligro de extinción.

Desde aquel remoto epicentro en el mercado de animales de la ciudad de Wuhan, pronto la pandemia infectó también al mundo de la cultura. Sin duda la crisis hospitalaria debe centrar todo encabezado, no obstante, artísticamente se han modificado las relaciones, los flujos, las visitas e incluso el mercado.

La Alianza Estadounidense de Museos (AAM, por sus siglas en inglés) ha estimado que sólo para los Estados Unidos diariamente se pierden 33 millones de dólares. Una nota del New York Times ha manifestado que únicamente el Museo Metropolitano de la Gran Manzana, en este su 250 aniversario, perderá 100 millones.

El 17 de marzo, la casa Sotheby’s actualizó su calendario de subastas de primavera y cerró la mayoría de sus oficinas. Hoy todas las ventas de subasta o se han aplazado o son en línea, aunque muy pocos de los coleccionistas tradicionales están acostumbrados a ceñirse exclusivamente a estas plataformas de cultura.

El mismo día, la aam envió una carta instando al Congreso a incluir museos y otras organizaciones sin fines de lucro en sus paquetes de estímulo económico y ayuda de covid-19, e invita a las personas a escribir a sus legisladores para abogar por estos espacios, ofreciendo un formulario en línea. El caso mexicano no es más alentador. También el 17 de marzo y aún en la hoy lejana fase 1 y cuando el gobierno mexicano no vislumbraba el cierre de espacios, la iniciativa privada tomó la delantera y con responsabilidad recintos culturales no gubernamentales anunciaron que cerrarían sus puertas al público. El primero de ellos fue el Museo Soumaya, que además, ofreció a su audiencia la posibilidad de acceder de forma virtual a sus salas, por medio de recorridos dos veces al día (a las 12 y a las 17h) por curadores e investigadores de la institución. Ese mismo día, también lo hicieron el Museo del Objeto del Objeto y el Museo Interactivo de Economía. Pronto, se unieron el Museo Franz Mayer y el Museo Amparo de Puebla.

También el 17, la UNAM comenzó la suspensión parcial de actividades, pues para el fin de semana ya no deberían haber actividades en ninguno de los planteles. Así cerraron los espacios bajo la Coordinación de Difusión, entre ellos, el Chopo, muca Roma y el muac. Vendrían después el resto de los museos.

El 24 de marzo, la Secretaria de Cultura, Alejandra Frausto anunció que la dependencia dispone de mecanismos para respaldar al sector durante la contingencia. En una reunión sostenida de manera virtual, instruyó que cada entidad destinara hasta un millón de pesos de los recursos del Apoyo a Instituciones Estatales de Cultura para los artistas y creadores locales, es decir, hasta 32 millones de pesos a nivel nacional. No se especifican procesos ni procedimientos para la entrega de estos recursos. Los tiempos, formas y beneficiarios quedan al arbitrio de cada entidad

Sin duda acciones complejas que trastocan a creadores, gestores y audiencias. Nos toca reconocer que es uno de los momentos señero de la historia, que un camino  nos toca andar. No es el fin de la civilización humana pero se trata de reconocer que hay cosas insostenibles en la manera de edificar el mundo anterior a la cuarentena y que tendremos todas las capacidades para inventar un nuevo mundo, que si bien no será perfecto, podemos aspirar a que sea mejor.

Por Alfonso Miranda