Medio siglo para reducir la brecha salarial hombre-mujer en el Reino Unido

La brecha salarial entre hombres y mujeres en el Reino Unido es del 17% y al ritmo actual «se necesitarán 50 años para eliminarla», afirmó la federación sindical británica TUC en un análisis publicado el miércoles. 

El 4 de marzo es el primer día del año «en el que las mujeres, en promedio, empiezan a cobrar si se les aplica el mismo salario medio por hora que a los hombres», señaló el TUC. El sindicato lo llama «Women’s Pay Day» («Día de pago para las mujeres»).

Incluso en sectores en que la mayoría de empleados son mujeres, como los servicios sociales y la educación, la brecha salarial persiste porque las mujeres «tienen más probabilidades de trabajar a tiempo parcial o en empleos peor pagados», señala el estudio.

Así en la educación, la brecha salarial es una de las peores del Reino Unido, con un 25%. Pero es el sector de las finanzas y los seguros el que se corona campeón de este ignominioso récord, con una diferencia de casi el 34%.

«Nuestra economía arrincona a las mujeres que trabajan», dijo la secretaria general de TUC, Frances O’Grady, pidiendo al gobierno que haga más para abordar el problema.

«No basta con publicar estadísticas sobre la brecha salarial. Se debe obligar a las empresas a explicar qué están haciendo para reducirla y los directivos que no cumplen con la ley deberían ser despedidos», afirmó.

También pidió a los empleadores que hagan «más para ayudar a las mujeres a lograr un mejor equilibrio entre las responsabilidades familiares y el trabajo» con derecho a horarios flexibles o teletrabajo por ejemplo.

El miércoles, el Banco de Inglaterra publicó una carta a los presidentes de los consejos de administración de las principales empresas financieras en la que les exige que tengan «una política de diversidad en el consejo de administración».

Las juntas directivas «compuestas por miembros con diferentes calificaciones, conocimientos, experiencia y valores permiten tener diferentes puntos de vista en un debate sobre las operaciones o los riesgos estratégicos» y reducen el peligro de «un pensamiento único», subrayó.

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