El estrés que nos genera el consumo

 

Pese a que con frecuencia a las compras se les considera una forma de recompensa o algo útil para liberar tensiones, en fechas recientes parece que causan más estrés que bienestar. ¿Es verdad esto, podemos evitarlo?

 

Ocurrió en diciembre pasado. Enrique Flores había visto en una tienda departamental los regalos ideales que deseaba compartir en Navidad con su familia. “Siempre he sido muy previsor, me gusta tener las cosas vistas con antelación para que cuando pueda comprarlas sólo tenga que ir, pagar y traer”, expresa en entrevista para Contenido.

Flores, sin embargo, no anticipó que los grandes descuentos previos a la temporada de fiestas decembrinas iban a mermar el catálogo de tallas, colores o características de los productos que él deseaba adquirir. “Cambié hace poco de trabajo, en años anteriores no tenía problema en esperar las ventas especiales en las tiendas y adquirir mis regalos, muchos me decían que para qué me arriesgaba yendo esos días, pero los descuentos que solía encontrar por las mañanas para mí siempre valían la pena”.

Quique, como le dicen sus amigos, se encontró con una situación de terror: filas interminables, aglomeraciones en los distintos departamentos, escasez de modelos y lo peor, la imposibilidad de comprar los anhelados obsequios para su familia. “Las compras de este diciembre fueron caóticas, pude encontrar algunas cosas y en otras tuve que optar por mi plan B; busqué los productos en línea y terminé estresado y por primera vez en muchos años no disfruté el hacer compras en la temporada decembrina”.

La historia no es única, apenas la punta del iceberg. En un sondeo realizado por esta revista entre 40 personas, 28 de ellas declararon sentirse agobiadas cada vez que tenían que realizar compras, ya fuera en el supermercado, ropa en una tienda departamental e, incluso, hubo quienes mencionaron que ir al mercado de la colonia les ocasionaba una zozobra.

“Sólo de pensar la gente que puede haber, la responsabilidad de elegir el mejor producto y el tiempo en el que pueda hacer la compra… ¡es como para pensármelo dos veces antes de querer hacerlo!”, exclamó uno de los entrevistados.

Hacer compras pasa poco a poco de ser una situación terapéutica a originar más estrés del que alivia, y cada vez son más las personas que reportan este sentimiento que no sólo se ciñe a las adquisiciones que se pueden hacer en tiendas físicas, sino que tampoco se salvan las nuevas tecnologías y la inquietud que ofrecen las tiendas online.

 

Más estrés del que alivian

En la cultura occidental se piensa y se acepta que cuando alguien está deprimido, estresado o experimenta una sensación de ansiedad, realizar un par de compras ayuda a aliviarse; el fundamento psicológico es válido: “Gastar dinero produce placer, puesto que la sustancia conocida como dopamina y también las endorfinas están presentes en este proceso”, explica en entrevista para Contenido la psicóloga con máster en Neuromarketing, María José Boenker Rodríguez.

Sin embargo, el paradigma parece estar cambiando. En 2012, un estudio publicado por la tienda de ropa por internet marisota.co.uk describe que una de cada tres mujeres odia ir de compras por los malos modos del personal de las tiendas, las filas y los quebraderos de cabeza a la hora de escoger la talla adecuada. Casi la mitad de las 2,000 mujeres que participaron en el sondeo reconocieron que el mayor problema al que se enfrentan es el trato inadecuado por parte de los dependientes que supuestamente deben ayudar.

Un alto porcentaje de las mujeres encuestadas, 44%, admitió que se sienten avergonzadas e incómodas en las tiendas y una de cada 10, debido a la timidez, no puede preguntar por su talla de ropa; 37% tienen miedo de cambiarse en los probadores y 15% llora al no encontrar una opción satisfactoria. Lamentablemente las que más sufren en las tiendas de ropa son aquellas mujeres cuyos cuerpos se alejan de los estándares físicos ideales, según el canon dominante.

 

“La terapia de ir de compras no es nada más que una frase común, pero para muchas mujeres se aleja mucho de la realidad”, destacó Coleen Nolan, empleado de la empresa Marisota y uno de los autores del estudio. «Si usted no tiene una talla estándar, la compra de ropa no siempre es fácil. Incluso las mujeres con una figura perfecta a veces experimentan situaciones en las que todo lo que prueban se ve horrible y a pesar de las horas invertidas en la búsqueda, vuelven a casa con las manos vacías «, agregó.

Otro estudio, este de la Universidad de California, revela que al menos 7% de la población en Estados Unidos tiene ansiedad y depresión cuando se trata de compras, ofertas y gasto de dinero. El estrés ante una fecha de «gasto excesivo o de ofertas atractivas» puede provocar que algunas personas experimenten depresión al no poder comprar o endeudarse para adquirir bienes o servicios que satisfacen necesidades inmediatas y no a largo plazo.

Por Mario Ostos

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