Salario mínimo 2020: el mayor aumento de este siglo

 

En la actual administración se realizó un “incremento histórico” tras años de una política que no incluyó grandes aumentos salariales.

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El aumento al salario mínimo para el 2020 es considerado clave por el equipo económico del presidente López Obrador para dotar de impulso a la actividad económica. Tal vez se necesita algo más.

Con expectativas de crecimiento en 2019 en torno a 0.0 (viniendo de una tasa de crecimiento de 2.0 suena a caída económica), no se anticipa una economía muy dinámica para el 2020. El Banco de México estima que el crecimiento para el próximo año rondará entre 0.8 y 1.8% en el mejor de los casos, y los economistas privados y empresarios sitúan su pronóstico en torno a 1.0%, siempre y cuando continúe el crecimiento impulsado por el consumo interno, la menor inflación y que concluya el proceso de ratificación del Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos y Canadá (el T-MEC) antes de que arranque el proceso electoral en la nación estadounidense.

De ahí que el aumento al salario mínimo y una cruzada de fiscalización intensiva para que se realice el incremento en los estratos más bajos de la población, incluyendo los llamados oficios como el trabajo doméstico o del hogar, se ha convertido en la siguiente tirada del actual gobierno, dado que el presupuesto público no tiene un gran margen de maniobra para ampliar más los subsidios sociales.

Por segundo año consecutivo, la Comisión Nacional de Salarios Mínimos (Conasami) dejó vigente el mecanismo para impulsar la parte muy baja de salarios conocido como Monto Independiente de Recuperación (MIR), para que el salario mínimo tuviera un incremento de 15% o más sobre la base de 102.68 pesos.

En la administración pasada se decidió optar por una estrategia interesante, porque además de uniformarse todas las zonas económicas en el curso de tres años, se creó la Unidad de Medida de Actualización (UMA) para desvincular el aumento de salarios mínimos de otros precios de la economía como multas, prerrogativas, rentas, etc.

Después se estableció el MIR para impulsar el salario más bajo, y se dejó a la negociación de salarios mínimos como referencia para el aumento de los salarios contractuales, que consideran inflación y productividad, más que MIR.

A partir de enero de 2019, la actual administración tomó una decisión complicada porque volvió a generar diferencias económicas regionales. En la franja fronteriza norte el salario mínimo se elevó a 176.72 pesos, muy por arriba del resto del país, al tiempo en que se aumentaba el MIR en 9.43 pesos diarios, más el porcentual inflacionario de 5%.

La inflación de 2019 se ubicó por debajo de 3% en noviembre y, por ende, la MIR vuelve a ser el factor más fuerte de impulso al salario general.

Los representantes obreros propusieron de 128 a 132 pesos, pero el sector patronal se plantó en 117.72-122.36, con excepción de Coparmex. El resultado fue el aumento real más importante en la última década.

Por lo pronto, aunque el artículo 335 de la Ley Federal del Trabajo establece que la Conasami también debe determinar los llamados “mínimos profesionales”, esto es, por oficio o “rama de actividad económica” cuando se considere que hay desprotección en materia de contratación colectiva, la gran novedad es que se incorporan nuevos oficios en la lista y, por primera vez, se fija un mínimo para el trabajo doméstico que alcanza los 248.72 pesos en función de las horas y días trabajados.

Según el Inegi, se estima que en el trabajo doméstico 95% son mujeres, una tercera parte son jefas de hogar (sostén familiar), y 45% gana un salario mínimo o, incluso, por debajo de los 102.88 pesos. Se calcula que el universo del trabajo doméstico remunerado ronda los 2.5 millones de personas.

 

Por Alicia Salgado

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