Procura no llorar, la historia del «árbol del amor» en Londres

El árbol de Navidad que domina la principal plaza en Londres tiene detrás una historia de amistad entre dos pueblos hermanos, la cual se remonta a la Segunda Guerra Mundial. Conócela.

Foto: DANIEL LEAL-OLIVAS / AFP

Los asistentes a Trafalgar Square, la principal plaza londinense, esperan con ansia como todas las navidades desde hace más de 70 años, el encendido del árbol que por estas fechas se realiza los primeros días de diciembre.

Más allá de inaugurar formalmente la temporada navideña, este acto refuerza una amistad que se remonta a los horrores de la Segunda Guerra Mundial cuando Reino Unido protegió al rey de Noruega.

Tras la invasión nazi a Noruega, el rey Haakon VII, huyó hacia Reino Unido al negarse a abdicar el trono y respaldar al gobierno ilegítimo que impuso Adolfo Hitler.

El monarca noruego estableció el gobierno legítimo en Inglaterra durante cinco años hasta el regreso a su país en 1945.

Para corresponder esta solidaridad y amistad el pueblo Noruego regala cada año un sencillo abeto de Navidad que se corta en los bosques de Oslo y se traslada en camión al puerto de Brevik en Noruega para su envío por barco al Reino Unido.

El árbol

Mide más de 20 metros de altura. Los guradabosques noruegos lo llaman La reina del bosque. Se tala en una ceremonia a la que acuden los alcaldes de Westminster y de Oslo, así como el embajador de Reino Unido en Noruega. Cruza el Mar del Norte para llegar a Reino Unido donde se le transporta a la plaza principal de Londres. En enero se desmonta y se recicla para abono.

Foto: DANIEL LEAL-OLIVAS / AFP

Viaje con escalas

El árbol de Navidad de este año se cortó en el bosque de Ostmarka en Oslo y se trasladó en barco sólo que se cuidó de que no lo tocara el agua salada porque podría afectar a sus ramas.

Este regalo arribó Immingham,cerca de la costa del Mar del Norte y luego se trasladó en camión a Tafalgar Square. Se le adorna para esta ceremonia que reúne a miles de visitantes, entre ellos artistas y coros estudiantiles.

También llamado «Árbol del amor», el abeto es un símbolo para que estos pueblos no olviden los infortunios de la guerra, los trabajos en la reconstrucción de la ciudades y la necesaria paz en la región y en el mundo.

Algunos de los asistentes recuerdan aquellos tiempos aciagos cuando desde Londres se trasmitían programas para la resistencia de los noruegos que no perdían la esperanza de que la ocupación terminara.

El «Árbol del amor» es un ejemplo de fraternidad entre dos pueblos, por otro lado, también de agradecimiento y símbolo de esperanza para los tiempos oscuros.

Por A.C.

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