Agenda global 2020: 8 asuntos que marcarán tendencia

La agenda global 2020 nos invitará a pensar no sólo en los retos inmediatos sino también a medio y largo plazo. Empieza un nuevo año y nos encaminamos hacia una nueva década.

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Dejamos un 2019 con protestas ciudadanas en las calles de medio mundo, sin que haya estallado todavía la crisis económica que tantos decían que estaba por estallar, con el Brexit cada vez más cerca.

Al mismo tiempo, observamos nuevas muestras de la errática política exterior de Donald Trump al frente de la que sigue siendo la principal potencia global y con un nivel de conciencia cada vez mayor sobre la emergencia climática y la brecha de género.

¿Qué sigue? De acuerdo con analistas del Centro Internacional de Documentación de Barcelona, CIDOB, el contexto estará marcado por tendencias de fondo como la desorientación, la desigualdad multiforme y los desacuerdos.

Estos tópicos se verán reflejados en ocho delicados asuntos:

1. Protestas y respuestas

La segunda mitad de 2019 ha sido especialmente intensa a nivel de protestas ciudadanas. Los especialistas de CIDOB consideran que en 2020 seguiremos debatiendo sobre cuán distintas son estas protestas entre sí, pero también sobre algunos elementos compartidos –rabia, frustración, disfunción institucional– y sobre los procesos de emulación y aprendizaje.

En la agenda global 2020 tan o más importante que las protestas serán las repuestas. Aquellos Estados que se sientan más fuertes, pondrán en marcha mecanismos de adaptación e intentarán aprovechar el factor cansancio.

En cambio, si los Estados se sienten débiles y si hay una fuerte fragmentación social, aumentará el riesgo de violencia. En materia represiva también hay procesos de aprendizaje y veremos un empoderamiento de las fuerzas de seguridad, lo que puede generar represión.

2. La politización del clima

Entra en funcionamiento el acuerdo de París y, en la medida en que se basa en mecanismos de transparencia, debería facilitar que se ejerza presión social sobre los incumplidores.

La agenda global 2020 verificará si el movimiento de lucha contra el cambio climático se extiende con fuerza en países en vías de desarrollo y cómo coexisten el pacifismo de los Friday for Future con expresiones más radicales como las del Extinction Rebellion (XR).

La lucha contra el cambio climático generará ganadores, perdedores y costes de transición. Es ahí donde el populismo de derechas intentará explotar los miedos de una parte de la población o de territorios que todavía dependen de actividades productivas altamente contaminantes.

Según el CIDOB, las fuerzas que hasta ahora se han centrado en el discurso antinmigración recurrirán cada vez más al negacionismo climático o menospreciarán la urgencia del reto como una preocupación de ricos urbanitas globalistas.

3. La ONU: jubilación o reinvención

En 2020, se conmemorarán los 75 años de la entrada en vigor de la Carta de las Naciones Unidas. Este aniversario coincide con una grave crisis de liquidez de la ONU y con el cuestionamiento del multilateralismo.

Pesan también los señalamientos al llamado  orden global liberal.

Esta controversia no podría llegar en un peor momento: en 2020 más de 168 millones de personas necesitarán ayuda humanitaria en todo el mundo, un récord histórico.

Las agencias de Naciones Unidas calculan que atenderán a más de 59 millones de niños en más de 60 países en todo el mundo. Esto triplicará las necesidades de financiamiento de hace una década.

¿De dónde saldrá el dinero si Estados Unidos no quiere darlo?

4. Economía desorientada

Ninguna de las inquietudes que planearon sobre la economía global en 2019 desaparecerá pronto.

«A esto hay que añadir temas de largo recorrido sobre el futuro del capitalismo, sobre el impacto de la digitalización y la automatización. Asimismo, las dinámicas de precarización social y la perplejidad ante la constatación que las medidas propugnadas desde la ortodoxia económica no dan los resultados esperados», explican los analistas del CIDOB.

En este contexto, visiones más heterodoxas ganarán adeptos y arreciará la discusión sobre si también fallan los indicadores de medición del bienestar y la prosperidad.

Por otra parte, en la intersección entre desigualdad, disrupción tecnológica y modelo de crecimiento irrumpirá la fiscalidad digital como uno de los principales temas del año y de la década.

5. La tecnología como nueva frontera del poder

La agenda global 2020 indica que este será el año del 5G. Se acerca la década en que veremos grandes avances en materia de Inteligencia Artificial y computación cuántica.

De la mano de Estados Unidos y China toma cuerpo una especie de G2 tecnológico y resurgen los viejos reflejos de la Guerra Fría. La bipolaridad tecnológica crea nuevas dependencias y esferas de influencia, pero también provoca reacciones entre aquellos que se están quedando atrás.

En 2020 se irá afianzará el “capitalismo de vigilancia” y a la vez crecerá la sensación cibervulnerabilidad.

Una de las muchas medidas para hacerle frente será la Ley Europea de Servicios Digitales, a través de la cual la Comisión intentará poner límites a los gigantes tecnológicos.

La tecnología también es la nueva frontera del activismo y la represión. La mejor prueba es que las distopías –muchas basadas en la culminación del sueño totalitario a través de la tecnología– continuarán ganando espacio en el consumo literario y audiovisual.

6. El factor China

Temas que han marcado los últimos meses de 2019 como las protestas en Hong Kong o la represión en Xinjiang seguirán teniendo un papel destacado en la agenda internacional en 2020.

Habrá silencios vergonzantes como el de la inmensa mayoría de los países musulmanes hacia los uigures o las tímidas expresiones de preocupación de muchas democracias occidentales en relación a Hong Kong.

En los espacios donde China ha ganado más peso se intensificará el debate sobre las nuevas dependencias. Hasta ahora África era el caso más visible, pero el sur de América Latina ha entrado con fuerza en esta dinámica.

El otro espacio donde las divisiones son más profundas es la Unión Europea entre quienes ven en China un rival sistémico y los que creen que es un socio interesante, un tenedor de deuda soberana o un inversor clave.

Finalmente, otro punto de atención será la voluntad y capacidad del resto de potencias asiáticas para articular contrapesos al ascenso de China.

7. Elecciones en Estados Unidos

Los norteamericanos elegirán su presidente el 3 de noviembre próximo.

El comportamiento extravagante y las decisiones erráticas de la presidencia Trump han moldeado la agenda internacional durante los últimos tres años. Lo continuarán haciendo en 2020.

Aunque la campaña electoral (y la prelectoral) se centrará en temas domésticos lo internacional no estará ausente del debate:

Al proceso de impeachment, con las presiones al presidente de Ucrania como desencadenante, se le suma el efecto del calendario electoral sobre las decisiones en materia de política exterior.

Podemos esperar una posición más agresiva de Estados Unidos respecto a Venezuela o Cuba, dureza en la agenda migratoria (especialmente hacia México), más muestras de apoyo al expansionismo israelí y la voluntad de llegar a las urnas habiendo resuelto el conflicto comercial con China.

Además, las elecciones estadounidenses darán pie a otros dos temas de discusión en la esfera internacional: qué esperar de un segundo mandato Trump y cuánto podría cambiar la política exterior en función de quién sea el candidato o candidata demócrata.

8. Una Europa geopolítica: ¿algo más que un lema?

El Brexit está un poco más cerca, Macron ha pasado a la ofensiva y Alemania asume la presidencia rotatoria durante la segunda mitad de 2020.

Este es el terreno en el que ha de jugar una nueva Comisión Europea que ha prometido actuar de forma más geopolítica. Para ello no le bastará visión y liderazgo, sino que también requiere recursos y aliados.

El 2020 es un año clave en la negociación del nuevo presupuesto plurianual de la UE, las relaciones con Estados Unidos están en un momento crítico y con Turquía crecen los elementos de conflicto, amortiguados en buena parte por la relación de dependencia o incluso de subordinación que se ha creado en materia migratoria.

En estas circunstancias, hay que esperar que Bruselas se vuelque en los temas donde todavía se siente fuerte como el cambio climático y el comercio.

La otra gran prioridad va a ser el continente africano: en 2020 expira el Tratado de Cotonú debe acelerarse la negociación de un nuevo marco de relación con los países del bloque ACP (África-Caribe-Pacífico).

No cabe duda la agenda global 2020 estará impregnada de incertidumbre y tensiones, pero, siguiendo el análisis del CIDOB, habrá oportunidad para encontrar soluciones audaces.

Por Redacción Contenido con Info de CIDOB

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