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Evo Morales: ¿Llegó el final?

Evo Morales renunció el domingo pasado a la Presidencia de Bolivia, sin embargo distintas voces advierten que no es el fin de la historia. Razón de más para recuperar el balance de su gestión y expectativas sobre su liderazgo. 

 

Foto AFP

Tal como lo informó puntualmente Contenido, Evo Morales abandonó la Presidencia luego del incremento de las protestas en su contra, las que en los últimos días congregaron a cientos de miles aún en territorios considerados como sus bastiones.

Pesó también la decisión tanto de la policía nacional como del ejército de no ayudarlo a restaurar el orden, al contrario, el comandante en jefe del Ejército, Williams Kaliman, le recomendó (sic) dejar la Presidencia.

Horas después Morales y su vicepresidente, Álvaro García, así como los presidentes de ambas cámaras del Congreso, anunciaron su renuncia.

Al momento de escribir este reportaje, Bolivia se enfrenta un vacío de poder que podría llenarse con la designación de la segunda vicepresidenta del Senado, Jeanine Áñez como presidenta provisional, sin embargo el nombramiento no se ha concretado.

Hasta donde se sabe, el ahora ex mandatario se encuentra atrincherado en su bastión político, la zona cocalera del Chapare, el corazón del país, y ya aceptó el ofrecimiento de asilo político por parte del gobierno de México.

Es precisamente el presidente Andrés Manuel López Obrador quien encabeza a un grupo de mandatarios latinoamericanos (que incluye a sus homólogos de Cuba, Venezuela y al electo de Argentina) que condena lo que considera un “Golpe de estado en curso” y la ruptura del orden constitucional.

¿Qué pasó en Bolivia para llegar a este escenario?

Quienes viajan por primera vez a La Paz, la bulliciosa capital de Bolivia, señalan que lo primero que atrapa su atención al caminar por el centro histórico del siglo XVI es un imponente edificio de 30,000 metros cuadrados, 120 metros de altura y 29 pisos, erigido detrás del Palacio Quemado, la antigua sede del gobierno nacional. Se trata de la “Casa Grande del Pueblo” que alberga las oficinas de la Presidencia, la Vicepresidencia y cinco ministerios del Poder Ejecutivo del país andino.

Para muchos, este rascacielos vidriado, cuya fachada es iluminada por las noches con luces led, simboliza la prosperidad que el país sudamericano ha construido durante la gestión presidencial de Juan Evo Morales Ayma.

Y es que Evo Morales, a diferencia de otros gobernantes de izquierda con los que alguna vez formó bloque, apartó a Bolivia del giro político a la derecha que en su momento dieron países como Brasil y Chile.

¿Cuál ha sido la fórmula del éxito de Morales y cuánto tiempo puede prolongarse? “Para contestarla primero hay que entender la profunda transformación que ha tenido ese país desde que Evo ascendió a la Presidencia, en febrero de 2006, cuando implantó un modelo económico y social con reivindicaciones indígenas y de sectores populares. Las directrices de este modelo han ido en contra de las recetas de los organismos financieros internacionales”, explica a Contenido Rodrigo Páez Montalbán, doctor en Sociología, académico del Centro de Investigaciones sobre América Latina y el Caribe (Cialc) de la UNAM.

La estrategia se basa en lo que el líder indígena ha denominado Modelo Económico Social Comunitario Productivo:

El modelo de Evo en cuatro puntos

1.- Crecimiento y desarrollo con base en un mejor aprovechamiento de los recursos naturales para el beneficio de la población: generación de mayor excedente económico.

2.- Apropiación del excedente económico: con la recuperación de los recursos naturales, los excedentes se quedan en el país y son redistribuidos hacia otros sectores generadores de ingreso y empleo.

3.- Redistribución del ingreso: el excedente económico debe ser redistribuido entre los miembros de la sociedad, en especial entre quienes conforman los grupos más vulnerables.

4.- Reducción de la desigualdad y la pobreza: el modelo busca eliminar la desigualdad social.

Fuente: Ministerio de Economía y Finanzas Públicas del Estado Plurinacional de Bolivia.

 

De acuerdo con el investigador del Cialc el gobernante comenzó por impulsar una nueva Constitución que restituyó al Estado boliviano el control sobre recursos estratégicos como hidrocarburos (petróleo y gas natural), minerales (hierro y litio) y electricidad. Bajo ese nuevo marco jurídico las empresas privadas tuvieron que renegociar contratos e incrementar el porcentaje de las ganancias que entregaban al erario.

“En materia económica Bolivia lleva 12 años creciendo un promedio anual cercano a 5%, en contraste con América Latina que ha registrado 1.2%. Es uno de los tres países latinoamericanos con mayor crecimiento promedio en ese periodo. En ambos casos las cifras concuerdan con las de organismos internacionales”, complementa en entrevista José Crespo Fernández, embajador de Bolivia en México.

De acuerdo con el representante diplomático la bonanza ha permitido al país andino dejar de ser el segundo más pobre de Latinoamérica. “En 2005 los bolivianos en situación de pobreza representaban 60% de la población, ahora equivalen a 32%. En cuanto a la pobreza extrema pasó de 38.2% a 15% y, de persistir la tendencia, habrá desparecido en el año 2030”, confía.

Poderoso aval

El modelo del líder indígena también ha llamado la atención del Fondo Monetario Internacional por su habilidad para extender los plazos de pago de las deudas del Estado, y del manejo responsable de los ingresos, especialmente los provenientes de las exportaciones de materias primas. “Evo ahorró parte del caudal de esos ingresos, lo que le permitió sobrellevar la reducción de precios de materias primas en esta década”, señala Páez Montalbán.

¿Qué se hizo con esos nuevos recursos? El académico opina que el gobierno desarrolló una ambiciosa política de inversión pública en infraestructura, industrialización y programas sociales. “Destaca la reducción de la desigualdad: si en 2005 el 10% más rico de la población tenía 130% más riqueza que el 10% más pobre, ahora el índice está en 40%”, indica el embajador.

Mejorar el ingreso de los sectores más desprotegidos tiene un beneficio adicional: alimenta la demanda de productos que se busca satisfacer con producción local, lo que fortalece a distintas industrias.

Alianzas necesarias

Desde el punto de vista del académico Páez, es incorrecto describir a Morales como un izquierdista alocado que busca estatizar todo. “Su gobierno ha sido prudente en el trato con la iniciativa privada, la que lejos de desaparecer, como muchos analistas temieron, ha crecido paulatinamente, lo que repercute en la recaudación fiscal”.

Desde un principio Morales ha mantenido una relación fría en términos políticos y económicos con Estados Unidos, lo que contrasta con su relación con China, a la fecha su principal acreedor extranjero, con préstamos que a finales de 2017 sumaron 712 millones de dólares, de una línea de crédito que incluye otros 900 millones y con posibilidad de incrementarla en los siguientes años.

Actualmente busca asegurar la compra de gas natural por parte del gigante brasileño, lo que para Bolivia representa un ingreso estratégico que algunos valoran en 3% del PIB anual. La negociación recibió un fuerte impulso luego de que Evo asistió a la toma de posesión de Jair Bolsonaro, a quien en un acto de cortesía llamó “hermano presidente”.

Prosperidad efímera

La evolución de Bolivia en los últimos 13 años ha dado pie a que algunos analistas la presenten como un “milagro económico y social”, pero no es el caso del politólogo e historiador boliviano Hugo Rodas Morales, para quien las cifras son engañosas porque la prosperidad se debe más a factores coyunturales, como los altos precios del gas natural y otras materias primas de exportación.

Rodas, académico del Programa de Posgrado en Estudios Latinoamericanos de la UNAM, señala que durante largo periodo el gobernante dispuso de una cantidad extraordinaria de recursos que usó para triplicar el aparato burocrático y desarrollar programas asistenciales que le garantizan clientela política, además de servir para fracturar movimientos opositores.

“El problema es que ha dedicado muy pocos recursos a la industrialización del país, haciendo que permanezca su dependencia de la venta de materias primas, y lo peor de todo, ahora que los precios han bajado, creando un gigantesco déficit público para mantener el ritmo de su política social”, expone el académico, como se evidencia en el siguiente cuadro:

Peligrosa pendiente

A partir de 2014 Bolivia rompió una larga tendencia de superávit en sus finanzas públicas, para los analistas es preocupante el crecimiento de la tendencia negativa.

AÑO                          Déficit

2014                         3.4

2015                         6.97

2016                         7.26

2017                          7.77

2018                          8.3

Fuentes: datosmacro.com e Instituto Nacional de Estadística de Bolivia.

 

“No hay quien niegue que Bolivia crece, el problema es que los ingresos del gobierno no aumentan al ritmo de lo que necesita y será cada vez más difícil sostener la política asistenciaIista del régimen; de hecho ha generado descontento entre sus propios aliados”, opina Rodas, para quien lo más preocupante es que su país se está acabando los yacimientos de gas natural, y ahora no figura ni siquiera entre los 35 países con mayor cantidad de reservas de ese combustible.

El embajador Crespo desmiente que el crecimiento boliviano esté atado a su sector extractivo que, de acuerdo con el Instituto Nacional de Estadística de Bolivia representa apenas 12.2% del PIB real.

De acuerdo con el diplomático, Bolivia dispone hoy en día de instalaciones para industrializar el gas y sacarle más provecho, al mismo tiempo que el país trabaja para consumir casi exclusivamente energía limpia (eólica, solar, geotérmica y proveniente de hidroeléctricas), objetivo que, prevé, estará logrando en 2028.

En este marco la demanda interna de hidrocarburos estaría satisfecha y podrá contar con suficientes excedentes para garantizar sus exportaciones.

Poca transparencia

Un indicador que no favorece al régimen de Evo Morales se refiere al combate a la corrupción. Según Transparencia Internacional (TI), el país conosureño ocupa el lugar 132 entre 180 países evaluados, y lleva cuatro años en retroceso.

Páez Montalbán señala que no hay acusaciones de enriquecimiento ilícito en contra del presidente, familiares y colaboradores cercanos.

Rodas afirma que la evaluación de TI refleja un clima de corrupción generalizada que se agrava por el control estatal de la economía y la administración poco clara de organismos estratégicos como el ya extinto ex Fondo Indígena, encargado de financiar acciones de desarrollo (obras de infraestructura y subsidios) en zonas campesinas.

El caso implicó un quebranto al erario cercano a los 15 millones de dólares e implicó a funcionarios de primer nivel, como Julia Ramos Sánchez y Nemesia Achacollo Tola, quienes estuvieron al frente, en distintos periodos, del Ministerio de Desarrollo Rural y Tierras, así como líderes del oficialismo.

Por su parte, el embajador Crespo no desconoce que en Bolivia hay corrupción, pero aclara que no se trata de un fenómeno espectacular ni llamativo para los organismos internacionales, lo que atribuye a la firme decisión de castigarla, enfrentándola a un sólido marco jurídico.

“Tenemos problemas como en cualquier parte del mundo, pero no hay casos impunes y ni de altos funcionarios que enfrenten acusaciones; de ocurrir enfrentarían las consecuencias”, subraya. En respaldo a sus declaraciones está el hecho de que las exministras Ramos y Achacollo fueron encarceladas.

Para el investigador Rodas el acto más grave de corrupción cometido por Morales ha sido traicionar el compromiso constitucional de consultar a las comunidades nativas la puesta en marcha de distintos proyectos. Lo acusa de reprimir movimientos campesinos del oriente del país para dar prioridad a la explotación intensiva de recursos naturales sin importar el daño al medio ambiente.

El embajador boliviano insiste en que las manifestaciones de desacuerdo no descalifican el modelo económico, simplemente forman parte de un proceso en el que se necesita convencer a las comunidades de que el progreso requiere transformar el entorno. “Evo Morales es líder mundial en la defensa del medio ambiente, pero cuidar a la Madre Tierra no significa quedarse inmóvil, construir el desarrollo requiere en algún momento sacrificar parte de ese cuidado”.

Tensión política 

Un repaso por la cotidianidad boliviana permite concluir que los principales reproches a Morales se concentran en su decisión de permanecer en el poder indefinidamente, a pesar de que la Constitución que promulgó en 2009 indica que las autoridades pueden permanecer en sus cargos solamente por dos periodos consecutivos.

El presidente Evo estaba en su tercer periodo al frente del gobierno cuando manifestó su intención de ser candidato nuevamente. Lo que lo mantendría en la Presidencia hasta 2025.

En pos de ese objetivo, en febrero de 2016 sus partidarios convocaron a una consulta para modificar la Constitución. La iniciativa para autorizar la reelección perdió por estrecho margen.

El presidente y sus seguidores atribuyeron aquel fracaso a una campaña de desprestigio al achacarle un hijo con Gabriela Zapata, gerente de la oficina boliviana de la empresa china CAMC, quien supuestamente había aprovechado la cercanía para obtener contratos. Al final, se descubrió que si bien existió una relación amorosa esta había terminado tiempo atrás y no tenían hijos en común, ni siquiera se mantenían en contacto.

Críticos del régimen creen que este caso pudo generar morbo, pero insisten en que escándalos como el de corrupción en el Fondo Indígena pesaron más en el resultado.

Morales no se dio por vencido y apeló ante el Tribunal Constitucional Plurinacional, cuya sentencia a fines de 2017 fue que todos los funcionarios electos podrán presentarse a reelección consecutiva de manera indefinida. Impedirlo atentaba contra sus derechos políticos consagrados en la Convención Americana de Derechos Humanos que, dentro del marco legal boliviano, tiene rango preferente.

La sentencia fue retomada por el Tribunal Electoral que autorizó la participación de Evo y su actual vicepresidente como fórmula contendiente en los comicios de octubre pasado.

Cuestionamiento persistente

Rodas denunció desde un primer momento la inconstitucionalidad de la candidatura del presidente Evo, a lo que sumó el agravante de que su propuesta para reelegirse ya había sido derrotada en las urnas. “Bolivia ya dijo no a Evo, pero él parece empeñado en seguir en el poder, como lo han hecho Nicolás Maduro en Venezuela, y Daniel Ortega en Nicaragua”.

En contraste, Crespo encontró atenuantes, comentó que Morales recurrió a todos los recursos legales a su alcance para hacer válidos sus derechos políticos. “No hubo trampa, lo que parece haber es la decisión de no perdonarle a un líder indígena ser exitoso y querer seguir construyendo”.

El embajador considera que muchos dirigentes demócratas han buscado extender su mandato y pone como ejemplo a la canciller alemana Angela Merkel, quien ostenta el cargo desde noviembre de 2005. “Sin embargo, no veo a ningún reportero cuestionando su permanencia en el gobierno y creo que si Evo Morales no fuera un líder de izquierda que intenta un camino diferente para lograr el progreso de su pueblo, no me lo preguntarían a mí”.

Sin embargo, el embajador permaneció en silencio cuando se le hizo ver en entrevista que Ángela Merkel responde a una democracia parlamentaria en la que ella jamás ha intentado modificar leyes para prolongar su mandato.

Futuro incierto

La realidad demostró que los comicios generales de octubre giraron en torno a la disyuntiva de apoyar o no la permanencia de Evo en el poder. De acuerdo con el académico del Cialc la polarización era inevitable.

El líder cocalero no era  bien visto por un sector importante de la clase media urbana que no está satisfecha con los avances. Especialmente los jóvenes, quienes en las últimas semanas encabezaron las multitudinarias marchas que exigieron su renuncia.

Había tenido en su contra a sectores de izquierda y a organizaciones sindicales que lo acusaban de crear una economía que más que preocuparse por el bien común fomenta “un terrible hábito capitalista”: el consumismo.

El embajador Crespo preveía un proceso competido, pero auguraba la victoria de Morales, incluso en primera vuelta “si Estados Unidos no unifica a la oposición bajo una sola candidatura”.

Grave advertencia

En contraste Rodas Morales se mostró en todo momento preocupado con lo que podría pasar. Meses antes de los comicios advirtió a Contenido que se preparaba un fraude gigantesco apoyado en el control de los tribunales Constitucional Plurinacional y Electoral, los mismos que avalaron la cuarta postulación.

La Organización de Estados Americanos (OEA) le dio la razón después de analizar los resultados de las elecciones del 20 de octubre. Encontró tal cantidad de irregularidades que recomendó la reposición de todo el proceso.

Rodas explicó previamente que Evo Morales estaba empeñado en ganar en primera vuelta y recurriría a “todo”, para evitar el balotaje porque estaba en serio riesgo de perder por primera vez.

Oficialmente Evo lo había ganado al conseguir más del 40% de los votos y superar con más de 10 puntos a su más cercano competidor, el intelectual Carlos Mesa, quien de inmediato llamó a la resistencia cívica.

Por Pedro C. Baca