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Cómo educar a niños tech

Esta generación nació inmersa en la tecnología, con personas globales, independientes, aunque es necesario conducirlas. Por ello, antes de cederles  a los niños tech todo el control, los especialistas hacen las siguientes recomendaciones.

 

Fotos: Pxhere

Resultaba fascinante ver cómo Alejandro, a sus 11 años de edad, dominaba en cuestión de videojuegos. Derrotaba a adversarios mucho mayores que él e incluso se daba tiempo para responder preguntas que le hacían sus padres sin descuidar sus encuentros virtuales. Como mostraba un gran interés y destreza en el dominio de las tecnologías, sus padres no chistaban al comprarle todas las apps y videojuegos que quería, y permitían que llevase a todos lados su tablet pues, bajo su óptica, esto ayudaba a que se “entretuviera”, no los interrumpiera y “fomentara su imaginación y talento”.

Según sus padres, en apariencia Alejandro era un niño ejemplar, percepción que no coincidía con los continuos reportes de la escuela que aseguraban que no atendía en clase, no llevaba tareas y diariamente se aislaba por sus constantes retos y reclamos a todos aquellos que no pensaran igual que él, incluidos los maestros cuando le llamaban la atención.

Ante la insistencia de los directivos de la escuela, Alejandro fue llevado a una evaluación con un psicólogo quien, tras practicarle una batería de pruebas y conocer el día a día del niño, les indicó que si bien, en efecto, era muy inteligente y talentoso, algunas competencias cognitivas –como atención, planeación y concentración– y emocionales –como tolerancia a la frustración– se estaban deteriorando porque pasaba más de cinco horas al día frente a los dispositivos electrónicos, entre otros factores.

Alejandro pertenece a la generación de niños tech, “niños y jóvenes que nacieron inmersos en la tecnología, la cual dominan a la perfección, razón por la que sus padres les ceden el control de esta y sin límites, creyendo que ello desarrolla sus capacidades intelectuales y tecnológicas”, afirma la psicóloga Verónica Ruiz González, académica de la Residencia de Psicoterapia Infantil de la Facultad de Psicología de la UNAM.

De acuerdo con los especialistas la llamada generación tech o generación Z es el grupo más grande del planeta, 25.5% de la población; sus miembros nacieron a partir del año 2000, son autodidactas, realistas, tecnodependientes, impacientes, están muy empoderados y han crecido en un mundo de continuos cambios pero que los dotó de recursos tecnológicos e informativos.

Si bien los dispositivos parecen una importante herramienta para el aprendizaje, empleados de manera excesiva y a temprana edad pueden generar el efecto contrario, agrega la también maestra en Psicología y especialista en Desarrollo y Psicoterapia Infantil.

En investigaciones realizadas por la Facultad de Psicología de la UNAM, lideradas por la maestra Ruiz González, se muestra que los niños sin límites a la exposición y uso de dispositivos presentan problemas en su desarrollo, tales como:

*Déficit de atención. La sobrestimación agota al cerebro y desorganiza el sistema nervioso lo que dificulta la concentración, la memoria, la atención y la plantificación.

*Síntoma de abstinencia: La luz de los dispositivos genera la secreción de sustancias como endorfinas y dopamina que les hacen sentir bien, pero también desorganiza su sistema nervioso, por lo que cuando se les retiran los aparatos y con ellos la luz, presentan sintomatología similar al síndrome de abstinencia de los adictos, como irritabilidad e intolerancia.

*Problemas de psicomotricidad: Los niños desarrollan la coordinación y la psicomotricidad gruesa y fina a través del juego y actividades como correr, brincar, saltar, dibujar, moverse, etcétera, pero cuando se prioriza el uso de aparatos sobre el juego se obstaculiza este tipo de desarrollo.

*Problemas de interacción social: El ser humano es social por naturaleza y a través del juego con otros niños aprende a ganar, perder, competir, llegar a acuerdos, aunque existen videojuegos de interacción a distancia, no generan el efecto de convivir con los demás.

*Disminución de inteligencia emocional: El juego libre y creativo permite la elaboración o entendimiento de emociones y experiencias. Sin este juego el niño no aprende a escuchar sus emociones y a darles una salida positiva.

*Baja creatividad: Esta habilidad surge de la experimentación y de la búsqueda de soluciones. Existen apps y videojuegos que pueden estimularla, pero las opciones están determinadas por los creadores. La experimentación en la realidad provoca una aprendizaje propio y no determinado.

*Disminución de la capacidad crítica: El uso de dispositivos disminuye el tiempo y la capacidad lectora, la principal razón recae en que la lectura implica una esfuerzo mental, ver videos con toda la información ya digerida y llena de imágenes es mucho más fácil y el cerebro los prefiere, pero los niños pierden la capacidad crítica y el espacio de reflexión que la lectura sí otorga, además de la ortografía y sintaxis. Los resultados de la Evaluación Nacional de Logro Académico en Centros Escolares (Enlace) lo confirman: 49% de los alumnos de sexto año tienen un dominio insuficiente de lenguaje y comunicación.

¿Sirven las apps para niños?

“Actualmente existen apps para diferentes edades que buscan ayudar a desarrollar los talentos y si bien funcionan como una herramienta no son la panacea, pues no hay que olvidar que el conocimiento se adquiere en la realidad y en la práctica y no a través de una pantalla”, dice la psicóloga Verónica Ruiz.

Miopía a la alza

La exposición a las pantallas de los aparatos electrónicos por tiempo prolongado también está ocasionando un incremento en la miopía, denuncia el doctor Jorge Granados Soto, médico cirujano oftalmólogo de Optivisión Láser Polanco, quien explica que “la miopía es un error de refracción del ojo en el cual se pierde la capacidad de ver de lejos”.

De acuerdo con el estudio Consumo de medios y dispositivos, de la agencia de investigación de Kantar Millward Brown, los internautas mexicanos pasan en promedio siete horas conectados al día, a través de 2.68 dispositivos per cápita.

“La sobreexposición genera resequedad en el ojo, el cual pierde su capacidad de lubricación generando una sensación de ardor, comezón, exceso de lagrimeo, ojos rojos, dolor ocular y de cabeza”, comenta el doctor Granados.

Agrega que las pantallas de las computadoras, las tablets, los celulares y la televisión acostumbran a nuestros ojos a ver objetos cercanos y estos pierden la capacidad de ver con nitidez objetos lejanos.

El problema más grave –enfatiza el estudio– es que con el tiempo se va agudizando y además se hereda a los hijos. De ahí que en los últimos 25 años el arribo de aditamentos tecnológicos aceleró la aparición de problemas oculares. Actualmente se estima que alrededor de 40% de la población tiene miopía, porcentaje que para el 2025 podría alcanzar al 70% de la población.

Regla 3, 6, 9 y 12

Coinciden los expertos en que a pesar de los efectos adversos ocasionados por el uso excesivo de los dispositivos electrónicos, no se puede aislar a los niños de ellos, así que recomiendan a los padres acompañar a sus hijos en el uso de la tecnología y no cederles el control. La maestra Ruiz González y su equipo crearon la Regla 3, 6, 9 y 12 con una serie de recomendaciones para introducir a los niños a la tecnología de manera asertiva con base en su edad:

“Antes de los tres años hay que evitar la exposición a dispositivos (televisión, tablets, celulares) para que construyan sus referencias espaciales y temporales a través de los sentidos y de la realidad. A esta edad el juego resulta importantísimo, pues le permite entender el mundo, simbolizar sus emociones, y aprender a relacionarse”.

A los seis años recomiendan introducir la televisión, no así los videojuegos ni el internet: “A esta edad es importante que descubran sus diferentes potencialidades sensoriales y manuales, desarrollen su autonomía y la convivencia con otros niños a través de relaciones físicas y no virtuales”.

A los nueve años sugieren introducir al niño a los dispositivos electrónicos con acceso a internet y apps adecuadas para su edad.

“El uso de las redes sociales y el internet se recomienda después de los 12 años, previo conocimiento de los peligros y el aprendizaje de estrategias para evitarlos”.

Seguramente, señala la investigadora Ruiz González, los niños pujarán por ver o jugar con los programas y videojuegos que estén de moda, en ese sentido recomienda a los padres acompañarlos y juntos analizar el contenido de los mismos antes de decidir si es apto o no para ellos.

Audiencia crítica

La libre expresión que brindan internet y las redes sociales ha dado lugar a bloggers, youtubers, influencers y videos, unos con contenido valioso pero otros no tanto. En ese sentido la maestra Ruiz González enfatiza que es clave que los padres verifiquen que los programas, canales o influencers que siguen sus hijos tengan la clasificación internacional de contenidos por edad: “Si un videojuego, programa, video, caricatura y un youtuber no incluye los criterios de clasificación, significa que carece de profesionalismo e interés por el cuidado de su audiencia”.

Agrega que es importante que los padres platiquen con los niños sobre los valores y la calidad en el contenido de lo que ven. “Actualmente hay muchos programas populares entre niños que muestran ejemplos de mal comportamiento o contenidos carentes de sustento documental”.

Agrega la doctora Ruiz que “hay que enseñarles a distinguir un contenido de calidad de otro que no lo es, empezando por identificar fuentes referenciales y las opiniones carentes de fundamento. Asimismo parece conveniente enseñarles a cuestionar e investigar lo que ven y escuchan y no darlo todo por cierto”.

Antídoto contra ciberacosadores

El sexólogo clínico y educativo Jonathan Altamirano señala que “el internet y las redes sociales se han convertido en un medio ideal para el engaño de niños y adolescentes por parte de ciberacosadores y depredadores sexuales, que se hacen pasar por otros niños o bien introducen imágenes o contenido agresivo o sexual en videos o canales para esta audiencia”, agrega que el caldo de cultivo para estos abusadores es la necesidad de muchos niños de ser vistos, de ser populares, de convertirse en influencers o estar a la vanguardia en tendencias.

Para evitar que niños y adolescentes caigan en garras de estos depredadores el doctor Altamirano brinda a los padres cinco tips básicos:

 

  1. Acuerden con sus hijos necesitan de cuando en cuando revisar el contenido de lo que están viendo y de lo que están compartiendo.
  2. Aprendan a utilizar candados y respetar las restricciones o criterios de clasificación de apps, videojuegos y contenidos por edad. No les permita su participación en redes sociales sin restricciones.
  3. Especifíqueles que sólo pueden aceptar como amigos a niños que realmente conozcan, previo visto bueno de sus padres.
  4. Muéstreles que el tener muchos amigos o seguidores no los convierten en mejores personas, sino las amistades de calidad que cultiven en la realidad.
  5. Establezca vínculos y comunicación cercana, y hábleles sobre las estrategias de engaño que utilizan los abusadores.

 

Emociones al 100%

Explica la maestra Verónica Ruiz que el contenido que circula en internet y redes sociales incide, queramos o no, en la forma de percibir el mundo y a nosotros mismos. “No olvidemos que vivimos en un mundo donde los intereses económicos son la prioridad, y que la tendencia ahora es definir el valor de las personas y las cosas a partir de likes y no con base en hechos. Actualmente existen tendencias absurdas que reciben mucha atención y que los niños quieren imitar”.

Como contraparte a esta realidad, continúa Ruiz, las redes también brindan un foro abierto para expresar opiniones válidas e importantes. De ahí que aconseja a los padres enseñar a los niños a identificar el contenido tendencioso del valioso y a utilizar las redes sociales como herramientas para compartir información o brindar opiniones informadas y respetuosas.

“Padres e hijos deben platicar y descubrir quién es el emisor del mensaje, qué quiere que entiendan, cuál es su estrategia y qué decisión van a tomar como familia con base en esta información o mensaje”.

Foto: Pxhere

Desarrollo de la creatividad y el talento

Coinciden los entrevistados en que uno de los valores más importantes que ofrece el internet y las nuevas tecnologías es la gama de soluciones a problemas reales. De ahí que para jóvenes empresarios como Daniel Gómez, creador de Solben, productora de biocombustibles que factura millones de dólares anuales, y de Víctor Moctezuma, fundador de ILab, fábrica de startups basada en tecnología, resulta decisivo que los padres impulsen la curiosidad de los niños.

“A nuestros niños hay que dejarlos investigar, experimentar en la realidad, para que nunca pierdan la curiosidad y la creatividad, así como la capacidad de buscar soluciones a todo tipo de problemas (tecnológicos y sociales)”, opina Víctor Moctezuma.

“Lo que a mí me ayudó mucho fue que mi madre siempre me exigía, no era fácil sorprenderla… lo último que hacía era consentir mis caprichos y solucionar mis problemas, al contrario, siempre me impulsó a buscar soluciones y ejecutarlas para aprender de la experiencia, sin importar cuántas veces me equivocara”, agrega Daniel Gómez.

Hoy más que nunca los padres tienen que recuperar el lugar que han cedido a la tecnología en gran parte por miedo y desconocimiento, señalan los entrevistados. “Es cierto que las nuevas generaciones tienen un mayor dominio de esta pero no así de su contenido. Es ahí donde los papás caben, donde deben guiarlos”, afirma la maestra Verónica Ruiz, quien concluye: “Si recuperamos nuestro lugar como padres y otorgamos a las tecnologías la categoría de herramientas y como tal las introducimos poco a poco y en cantidades adecuadas, estas podrán ser importantes aliadas, pero jamás pretendamos que eduquen y sustituyan a los padres”.

 

Tips para el cuidado de los ojos:

Para evitar los estragos en los ojos por sobreexposición a las pantallas de los dispositivos, el oftalmólogo Jorge Granados Soto recomienda lo siguiente:

  • Reducir el brillo a la pantalla de la computadora, tablet, celular y televisión.

  • Utilizar lentes con antirreflejante.

  • Permitir a los niños y jóvenes un máximo de dos horas de exposición diaria a dispositivos con fines recreativos, sobre todo considerando que también pasan gran parte de su tiempo en la escuela o en casa realizando trabajos escolares frente a la pantalla.

  • Mantener una distancia de los aparatos de aproximadamente 33 a 50 centímetros.

  • Ampliar el tamaño de las letras y las imágenes en la pantalla.

  • Si por cuestiones académicas se requiere el uso continuo de aparatos tecnológicos se recomienda descansar la vista de 15 a 20 minutos por 45 minutos de trabajo frente al monitor. Esto significa de preferencia no ver ni siquiera el celular durante el tiempo de descanso.

  • Visitar anualmente al oftalmólogo u optometrista para detectar posibles cambios.

 

Tiempo perfecto

El uso de la tecnología en las escuelas se ha extendido pues la alfabetización digital es una competencia que los niños deben desarrollar, por esta razón la maestra Verónica Ruiz y su equipo diseñaron una “tabla guía” para que los padres, de acuerdo con la edad de sus pequeños, sepan el tiempo adecuado de exposición con fines recreativos y así puedan dedicar el resto del tiempo a actividad lúdicas.

  • 3 a 6 años: media hora al día.
  • 6 a 9 años: de media a una hora al día.
  • 9 a 12 años: de una hora a hora y media.
  • Más de 12 años: máximo dos horas.

 

Por Mariana Chávez Rodríguez