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Drag: el arte de transformarte en alguien más

El mundo del drag se ha convertido ya en un fenómeno mundial, pero quizá haya estado entre nosotros desde tiempos inmemoriales. ¿Qué relevancia y significado tiene esta manifestación?

Un hombre sale de su casa maquillado, enfundando en un traje de charro. Su bigote es falso, lo elaboró con delineador y brillantina. Su figura es estilizada, recuerda a esos diablos de pastorela de apariencia andrógina. Se dirige a contarle cuentos a los niños en una librería local de la capital de México. Cuando cae la noche, ese mismo varón se viste con escasa ropa de cuero y visita algunos de los bares nocturnos más populares. Su personalidad cambia tantas veces como podría cambiar de ropa, pero de algo está seguro: esta profesión le ha dado las mayores satisfacciones.

Transformista o drag son algunas de las muchas expresiones que se utilizan para referirse a la persona que se disfraza y actúa de acuerdo a estereotipos o exageraciones de lo masculino o lo femenino, principalmente con fines histriónicos o satíricos de las nociones tradicionales de la identidad de género pero, ¿cuál es el origen de esta forma de expresión? Para la doctora en Investigación psicoanalítica Vanessa Nahoul esto se remonta a 1837: “El origen podría ser el teatro burlesque, cuando las mujeres no podían actuar sobre el escenario. En la época Victoriana, al representar a Shakespeare era el varón quien se disfrazaba de Julieta. No es un fenómeno exclusivo de la comunidad LGBT, aunque ellos lo han ido adoptando justamente por lo que representa”.

En su traducción más literal, “drag” quiere decir “arrastrar” lo cual hace referencia a las largas faldas y vestidos que llevaban los actores masculinos que se disfrazaban de mujeres, durante la segunda mitad del siglo XIX.

Asimismo, el burlesque erradicó o suavizó algunos matices éticos y morales del espectáculo nocturno, dando paso al cabaret y a la liberación sexual que trajo consigo el espectáculo de vedettes. Aunque en la actualidad ya no existen los otrora montajes de variedad donde la vedette era el personaje principal, muchas de las drag queen de esta década ofrecen un show diverso que bien puede incluir canto, stand up, baile, imitaciones, clown o cualquier otra disciplina artística que pueda llevarse a cabo en el escenario, sin olvidar que estas estrellas transformistas, a diferencia de las vedettes, no siempre buscan la erotización del público, sino simple entretenimiento de calidad o realizar alguna crítica social.

Al hablar de esta forma de personificación de otro ser, hay que ser muy cuidadosos de no confundirlo con identidades transgénero, puesto que lo trans remite a la disconformidad con el género de nacimiento, mientras que una estrella drag puede ser un hombre heterosexual, homosexual, bisexual o de cualquier orientación sexual. Lo que no pierden de vista es que siempre están creando un personaje para la sociedad. “Desde ese punto de vista hay que entender que hay una personalidad bien construida de su verdadero ser y ellos crean una falsa identidad controlada, la cual busca representar en escena actitudes domésticas, religiosas, sociales, culturales… difícilmente proyectarán actitudes sexuales. Ellos son actores y no podemos pasar por alto su preparación y disciplina, no se trata de cualquier improvisado. Desarrollan habilidades y las ejercen bien”, enfatiza la doctora Nahoul.

Ser drag queen entre feminicidios y discriminación

El 6 de agosto de 2018, por primera vez, el Inegi recabó y mostró información de la Encuesta Nacional sobre Discriminación (Enadis), que permite reconocer la prevalencia de la discriminación y sus diversas manifestaciones, cuyos resultados muestran un claro problema dentro de la sociedad mexicana y que repercute en diferentes grupos de la población.

Para Artemisa, una reina drag de 25 años oriunda de la CDMX quien es interpretada por Santiago Galindo, esta información llegó por una experiencia personal al regresar de un espectáculo en transporte público: “Dentro de tu casa puedes hacer lo que se te antoje pero salir de tu edificio, unidad habitacional, en tacones, es una lucha. En este país mueren al día nueve mujeres por el simple hecho de serlo. La mayoría que hacemos drag tal vez sí seamos hombres gay y hay mucha violencia en la calle. Mi evento había sido en la colonia Romero Rubio y estuvo excelente, pero sufrí un acoso horrible y muchas agresiones durante mi regreso por el metro Eugenia. Habría mucho que pensar al respecto”, reflexiona la reina drag, quien ya hizo concursos, ya estuvo en bares nocturnos y ahora quiere que el drag salga de espacios LGBT. “Es una lucha complicada porque a la gente que le interesa suelen ser mujeres o gente de la comunidad gay”, agrega el también Comunicólogo y periodista Galindo, egresado de FES Aragón, de la UNAM.

Contenido entrevistó a Karla Lobato, ilustradora y estudiante del último semestre de Animación y arte digital. Ella se asume como una mujer cisgénero –es decir, cuando la expectativa social del género de la persona se alinea con el sexo asignado al nacer– y como una bayou queen –mujer que mediante el drag interpreta a una fémina–. Define a su personaje, Vampirella, como “una mujer un poquito oscura, mi familia drag es el Santo Aquelarre, todas somos ‘brujas’; usualmente hago drag con mi novia, Isis, y concursamos en dúo”. Para Vampirella, el drag ha evolucionado mucho, ya no sólo se trata de hombres vestidos de mujer: “Hay una línea entre el travestismo y el drag que pocos comprenden; el travestismo es más de imitación, el público quiere ver a una Laura León, una Gloria Trevi, mientras que el drag es la creación de tu propio personaje. Una drag queen hará más exagerada la feminidad, con caderas, senos y ojos muy grandes, y un drag king jugará con su masculinidad. Realmente no importa el género al hacer drag”, explica Vampirella, quien porta una peluca inmensa, maquillaje que agranda sus ojos y un eléctrico conjunto de ropa que remite a los videos de aeróbics de la década de los ochenta.

Ante esta variedad de personificaciones, la mayoría de los entrevistados coincidieron que en cuanto a cantidad, existen menos mujeres representando personajes masculinos. Para la doctora Vanessa Nahoul posiblemente tiene que ver con el origen, puesto que “esta práctica data de mucho tiempo atrás y apenas las mujeres se están incorporando”. Por su parte, Vampirella refiere que “hay muy pocas drag king, yo lo he hecho, pero no sé por qué no se hace; a mí me gusta ser bayou queen porque juego con mi feminidad, la hago más grande. Tal vez en los ochenta –y señala su indumentaria– había más personajes drag varones, como Prince o David Bowie, pero ahorita no hay tantos representantes, quizá por eso que no dan ganas de especializarse en eso o simplemente no es negocio por ahora”.

Ante la escasez de personajes drag king, Artemisa se muestra más tajante y considera que tiene que ver con la percepción que se tiene de lo masculino hoy en día: “Muchas mujeres mexicanas piensan que los hombres son malvados, no sé si tenga que ver con eso, pero existe mucho resentimiento hacia los machos. Mi teoría puede ser esa, además de que hay más que explorar en la feminidad”.

Drag queen Story hour

Drag queen story hour es un programa de encuentros en algunas bibliotecas de Estados Unidos y México en los que drag queens cuentan historias para educar valores como diversidad y respeto. Aunque los niños no se sientan diferentes estas prácticas los ayudan a entender que hay otras personas que sí.

Esta clase de encuentros, que se han llevado a cabo específicamente en Monterrey y en la capital mexicana, han tenido excelente recibimiento y audiencia, pero también han agitado a algunos grupos conservadores de la sociedad.

De acuerdo con la Enadis, 20.2% de la población de 18 años y más declaró haber sido discriminada en el último año por alguna característica o condición personal, tono de piel, manera de hablar, peso o estatura, forma de vestir o arreglo personal, clase social, lugar donde vive, creencias religiosas, sexo, edad y orientación sexual.

Para la también presidenta del Instituto de Investigación en Psicología Clínica y Social, Vanessa Nahoul, estos performances drag no implican riesgo para los infantes: “Depende mucho de cómo lo acepten los papás; si ellos lo ven como una expresión más, los niños también. No es traumático porque también los pequeños saben que es actuación. Además, las drag queen no van a hacer una erotización del público, no causan voluptuosidad o deseo. Así como hay payasos y quienes se disfrazan de otras caricaturizaciones, aquí hay mujeres y brujas y princesas también; son actores con identidades claras”. Lo que buscan estos intérpretes es pasar un buen rato en compañía de los pequeños y sus padres para abrir canales de comunicación y diversidad, usando como vehículo la lectura.

Trabajar con niños como cuentacuentos ha sido una verdadera fantasía para Memo Reyri: “La dulzura que tienen ellos para captar algo nuevo, no saber qué es y simplemente admirarlo es maravilloso, es de las mejores cosas que he vivido, y nada malo ha pasado hasta ahora”. Memo se define como un bayou king, cuyo personaje coincide con su verdadero ser: “Maquillaje más maquillaje menos siempre soy el mismo. Quise que mi personaje fuera muy cercano a lo que yo soy, a lo que es Guillermo, por eso no cambié mi nombre”.

Industria mundial

Si en algo coinciden los entrevistados, es que México recién comienza a darle atención a este tipo de entretenimiento como industria. Si bien existen algunos transformistas que luego de muchos años de trabajo han logrado subsistir de este oficio, para muchas drags no ha sido sencillo financiar todo lo que implica desarrollar su arte. “En este momento no vivo de esto, cuando se logra qué padre, pero cuando no, no importa. Artemisa se ha creado con apoyo de la gente que la quiere y eso es muy bueno”, dice a Contenido Artemisa, quien entre risas agregó que todas las propinas son bien recibidas al final de cada show.

En contraste con lo que sucede en el país, cerca de 50,000 personas acudieron a Nueva York a fines de septiembre para DragCon, una convención dedicada a todo lo que compete al drag. Pero este no es el único evento con tal afluencia.

El exitoso programa de televisión Rupaul’s Drag Race, en Estados Unidos, ha sido un gran escaparate para que personas de todo el mundo se introduzcan en esta cultura tan variopinta. La temporada 10 de este reality show superó las 460,00 vistas, es la edición más exitosa desde que la serie inició en 2009, y el episodio final le otorgó la presea a la serie social más popular en horario nocturno de toda la televisión.

Tal ha sido el éxito de Mamá Ru, como los admiradores llaman al conductor de este programa, y de todas sus hijas drag, que en la última edición del Met Gala vimos desfilar a Rupaul con dos de las ganadoras del programa, Aquaria (2018) y Violet Chachki (2015).

Actualmente la popularidad de competencias semejantes ha llevado a este reality show a otros lugares del mundo, como es el caso de Tailandia, donde desde 2018 se lleva a cabo el concurso a la mejor drag, conducido por la reina Pangina Heals.

Igualmente en Brasil se ha dado apertura al tema, y entre los máximos exponentes figura el cantante Pabllo Vittar, quien es el primer intérprete drag queen en estar nominado a los Latin Grammy a “Mejor interpretación urbana”.

 

En estas películas hay drag y nosotros ni enterados

Una Eva y dos Adanes, de Billy Wilder, 1959

Rocky horror show, de Jim Sharman, 1975 (en México se estrenó cuatro años más tarde)

El lugar sin límites, de Arturo Ripstein, 1977

Papá por siempre, de Chris Columbus, 1993

Víctor Victoria, de Blake Edwards, 1982

Hairspray, de Adam Shankman, 2007

 

Para saber más

 

 Por Ximena Cueto