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¿Cómo afrontar el duelo tras la muerte de mi mascota?

Tras la muerte de nuestra mascota lo importante es normalizar el proceso, aceptar las emociones que provoca.

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En nuestra cultura occidental no está extendido el duelo por la muerte de un perro. Sin embargo, es un hecho que puede afectar de forma similar a la de una persona amada. Son muchas las personas, sobre todo las que no conviven con animales, que consideran desproporcionado este hecho, aludiendo a frases “no era más que un perro”. No obstante, la empatía, alegría y amor incondicional de la mascota genera un vínculo único que deja un vacío cuando desaparece.

Algunas personas podrán pensar que afrontar la muerte de un perro o gato, es manejable en comparación con un familiar; sin embargo, hay mascotas que juegan un papel importante como compañeros por su alegría, nobleza y fidelidad, que logran ganarse los corazones de sus dueños, y ser parte fundamental de una familia, entonces el sentimiento de pérdida es realmente duro, dice Sandra Cortés Robles, directora del segmento de animales de compañía de la farmacéutica veterinaria Boehringer Ingelheim Animal Health.

Los propietarios tras la pérdida sufren un abanico de emociones, dificultades en el trabajo y manifiestan sentirse mal, pues familiares o amigos no logran comprender el vínculo significativo que formaron con sus mascotas que es complicado de llevar.

Por otra parte, en el proceso de duelo influye la forma en que el animal falleció. Por una causa natural u obligado a hacer uso de la eutanasia, estos últimos, pueden presentar una mayor problema para superar el suceso.

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Otros se sienten culpables, por no haber pasado más tiempo con su mascota o, peor aún, si su deceso se debió a partir de alguna enfermedad de la que, desafortunadamente, ya no había más esperanzas; pues experimentan la sensación de haber podido evitarlo, mencionó.

Por otra parte, la experta recomienda: no conservar las camas, casas, juguetes, platos, collares del animal, sobre todo si la muerte fue a causa de un virus, ya que de tener otra mascota en casa, o la intención adquirir una en poco tiempo, ésta puede contagiarse debido a que los agentes patógenos que pueden permanecer en el ambiente durante meses.

La especialista afirma que es sano y normal pasar por diferentes fases para superar su partida:

1.- Negación: Negarse a sí mismo o al entorno que ha ocurrido la pérdida.

2.- Descontento: Por no poder evitar su muerte, buscando razones causales y culpabilidad.

3.- Negociación: Entendiendo los pros y contras. Se intenta buscar una solución a pesar de que el “hubiera” no existe.

4.- Depresión: Pueden llegar a ocurrir episodios depresivos que deberían ceder con el tiempo.

5.- Aceptación: Se asume que la pérdida es inevitable. No es lo mismo aceptar, que olvidar.

Por Alejandrina Aguirre Arvizu