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7 claves para la buen alimentación infantil en estos días de clases

En días de clases es una  excelente oportunidad  para mejorar  hábitos  alimenticios, además  de  corregir   o erradicar  costumbres  que podrían afectar  la salud  de los niños  y  su desarrollo  físico  y emocional.   

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Lo anterior toma especial  relevancia  si  tomamos  en cuenta que este    año el  registro   del sobrepeso en  México  alcanzó un  récord del 73% sobre el total  de los adultos,  además de que  tres     de cada 10 niños  y  cuatro de  cada 10   jóvenes en  el país padecen obesidad. Un niño  que  no  está  bien alimentado,  no  es  un   buen  estudiante.  Junto  a  trastornos en la  salud, el  sobrepeso   y  la obesidad infantil  generan problemas como  el acoso y  discriminación,  lo  que termina impactando   también el  desarrollo psicoemocional  de los  pequeños.

Los expertos de Metco®,   empresa mexicana,   líder en el desarrollo de  edulcorantes  par  toda la familia y en su  compromiso  con  el cuidado  de  la salud te recomiendan:

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1. La   alimentación como un  todo.  Visualiza qué  es  lo  que comerá  el  niño   en  todo  el  día: el  desayuno en  casa,  qué  llevará en el  lunch,   la  comida,  el snack de  media tarde  y  la   cena.  Esto te ayudará   a  estar   consciente  de   si   su  alimentación  es  saludable  y   balanceada, si  está  consumiendo el  aporte de frutas, verduras y  pasta, arroz,  tortilla de  maíz,  pan,   etc. son adecuados,   además  que  asegurarte    de  que haya   una  buena  distribución  de los alimentos proteicos.

2.- Preparar colaciones.  Aunque  el  ritmo   de la  vida  diaria  es complicado,  vale   la pena  organizar las  compras  y  preparar   las colaciones  que   serán  consumidas  por los niños  a   lo largo  del  día.  Lo  ideal  es  realizar  cinco  comidas   al  día con el fin  de  que  no  transcurra mucho tiempo  entre  una   y otra   (desayuno,   comida  y  cena,  con dos   colaciones   o lunches  intermedios).   Y  recuerda  que  el  lunch no sustituye al desayuno.

3. Comer  mucho  no  es sinónimo  de comer bien.   Acostumbra  a  los   niños  a  hacer  caso   a  su  sensación  de  saciedad,  a que  aprendan que no  deben quedarse  con hambre, pero  tampoco  demasiado  llenos. Considera  planificar  una  dieta   variada  en  la  que   se  le   dé    más   peso  a  alimentos  de  calidad y  no  a   la cantidad.  Apóyate  en el  Plato del  Buen  Comer      para dividir las porciones.

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4. Prefiere lo  natural.  Disminuye   el consumo  de   alimentos  refinados   o  altamente  procesados.  Incluye   en el  lunch frutas, frutos  secos,   zanahorias,  jícamas o pepinos,  y  un bocadillo   con proteína,  de preferencia  preparado  en  casa.  Comer  dulces   y   golosinas entre   comidas  debe  ser  excepcional.

5. Siempre  hidratados.   El   agua   debe  ser  la   bebida habitual  a  lo  largo del  día  y los jugos  o  refrescos  envasados,  la  excepción.  Para   las  comidas  puedes  prepararle  agua  de  Jamaica natural   endulzada   con  Svetia®,   producto reconocido con  el   Premio  Nacional  de   Innovación  Alimentaria   y  cuyo   consumo  está avalado  para toda  la  familia.

6.- Con las manos  en  la  masa. Involucra  a tus  hijos   en  las  preparaciones  de sus lunches,  esto los  hará   más    conscientes  de  lo   que comen  y  te  ayudará  a  disminuir la carga  de  la preparación, además  de  que  reforzará  vínculos afectivos  positivos para la familia.

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7. Aprender   a comer conscientemente.   En casa   procura  que  el    ambiente   de  la comida sea relajado,  en familia  y  sin distracciones  como  la televisión,   el  teléfono  y  los  juegos.   Enséñales  a  masticar   con calma cada   bocado para  que  sientan  y  disfruten  las    texturas  y  sabores.   En  la  escuela los niños  buscarán reproducir estos  mismos  ambientes,  lo  que   evitará  que  coman  compulsivamente   y   les  será   más    fácil  darse  cuenta  en  qué  momento están satisfechos   y  no   comer sólo por  terminar  lo  que   hay  en  el  plato   por   irse  a  jugar.  Aprenderán  que  cuando    prestamos  atención  y  disfrutamos   de  nuestros  alimentos,   es  más  fácil  evitar  el  consumo   impulsivo  o  el   dejarnos  llevar  por nuestro  estado de   ánimo o  estrés,  y  buscar en la  comida un   recurso para manejarlo.

Y, por último fomentar el ejercicio al aire  libre  en  familia.

 

Por Alejandrina Aguirre Arvizu