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Ahora que la esperanza de vida ha aumentado y los adultos mayores ganan cada vez más terreno a los jóvenes, se estima que para 2050 casi 50% de la población tendrá más de 65 años. ¿Estamos preparados para un escenario así? Reportaje publicado en nuestra edición 636, de junio de 2016.

Hace seis años el Consejo Nacional de Población (Conapo) indicaba que los adultos mayores de 65 años en nuestro país eran poco más de siete millones y, tres años más tarde, en 2012, la cifra había crecido en 700,000 personas; dos años después, en 2014, la cantidad saltó hasta los 10.5 millones de habitantes y, para 2016, cerca del 12% de toda la población mexicana será de la tercera edad. Pero el escenario que se espera para 2030, es que dicho sector crezca al 50%, según declaró a Contenido, el director general del Instituto Nacional de Geriatría (Inger), Luis Miguel Gutiérrez Robledo.

Ante este panorama Gutiérrez Robledo se muestra optimista: “México no está envejeciendo terriblemente como en el caso de Asia […] de forma desmedida”.

“Lo que sí debemos tener en cuenta -apunta el experto- es que en uno de cada tres hogares ya hay una persona mayor y que todavía siete de cada 10 mantienen condiciones de independencia y autonomía para realizar actividades de la vida diaria, y son dependientes sólo del cinco al 8%.

Cifras del Instituto Nacional de Geografía y Estadística (Inegi) muestran que nuestro país “está pintando canas”: a la par que disminuye el número de niños y preadolescentes, se incrementa el número de adultos y adultos mayores, de tal suerte que desde 2015 la media de la edad de los mexicanos se ubica en 27 años. Mientras que en 2009 la edad promedio era de sólo 23 años.

Según el Conapo para 2050 habrá más de 150 millones de mexicanos y la esperanza promedio de vida será de 79.4 años (actualmente es de 77.4 años en mujeres y 71.7 en hombres), las mujeres vivirán en promedio 81.6 años y los hombres 77.3. Con respecto a la vejez se estima que la dependencia económica será de 10 adultos de 65 años o más, por cada 100 individuos en edad laboral.

Las proyecciones para las próximas décadas hacen pensar que en el país se está gestando una marejada de viejos ya que en pocos decenios este grupo crecerá invirtiendo la pirámide poblacional, muy diferente de la que existe hoy en día y la sociedad esté compuesta por más personas de la tercera edad que por menores de 15 años. Se calcula que para 2050 los jóvenes serán el 32.1% de la población.

De qué enfermarán los viejos

Si bien el aumento en la esperanza de vida es un logro de la sociedad moderna, el proceso de envejecimiento de la población está acompañado de padecimientos que conllevan mayores problemas de salud pública, advierten los estudiosos, pese a que vivamos cada vez más años.

“Por esta razón los adultos mayores son un grupo hasta cierto punto vulnerable en nuestro país”, considera Gutiérrez Robledo, que lo asocia con el nivel de dependencia: “Hay personas que al llegar a la vejez no se retiran de la vida activa, siguen laborando; pero existen otras que sufren la imposibilidad de llevar una vida independiente, ya sea por alguna discapacidad, enfermedad o porque viven en situación de abandono”.

Desde esta perspectiva es importante señalar que las personas con más de 65 años se ven afectados principalmente “por males relacionados con la edad, como la disminución de la masa muscular, el descenso en la densidad ósea o incluso la osteoporosis”, explica el director del Inger, así como “accidentes y caídas de las cuales el 62% ocurre en la casa y un 26% del total requiere de hospitalización”, según se consigna en el estudio Prevención de caídas en el adulto mayor en el primer nivel de atención en México.

Los padecimientos que más aquejan a los adultos mayores son, de acuerdo con los geriatras: la diabetes mellitus, las enfermedades cardiacas, cáncer y las enfermedades respiratorias. Para el Conapo las enfermedades más comunes en la vejez son también la deficiencia visual y auditiva, la hipertensión arterial y la diabetes.

No hay que olvidar que a un grupo importante de este sector poblacional lo atacan las enfermedades mentales, sea por cuestiones propias de la edad, “en que la genética tiene amplia participación” o bien porque se les ha sometido a abusos físicos y psicológicos, según opina el geriatra Gutiérrez Robledo.

 

La vejez es una construcción social y cultural que las sociedades y los individuos reconfiguran y asumen de manera distinta a lo largo de las diversas épocas.

Un sector en abandono

El premio Nobel de Economía Joseph Stiglitz, señala que México es uno de los países que mayores índices de pobreza tiene en adultos mayores de 64 años. Cerca de 8.6 millones de personas de ese grupo de edad, que representan dos tercios de los adultos mayores, no cuentan con ahorros para una pensión digna, mientras que un tercio, poco más de cuatro millones, viven en condiciones de pobreza.

La Encuesta Nacional sobre Discriminación en México (Enadis, 2013) arroja que actualmente la mitad de los adultos mayores en el país no tiene ingresos suficientes para cubrir sus necesidades básicas, La situación se agrava porque no hay oportunidades de empleo para personas de la tercera edad.

El Consejo para Prevenir la Discriminación (Conapred) califica esta práctica como injustificable “desde cualquier punto de vista, dar por hecho que una persona de la tercera edad es incapaz de realizar una actividad porque está enferma es reprochable”.

Datos del Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval) recopilados entre 2010 y 2012 indican que 63.1 millones de quienes entonces tenían 65 años presentaban rezago educativo, es decir, no habían logrado concluir sus estudios de nivel básico.

Únicamente 19% del total fue identificado como no pobre y no vulnerable, es decir, con acceso a los niveles mínimos de bienestar considerados por el Coneval. Esto significa que de los poco más de siete millones de personas en ese segmento de edad, habría únicamente 1.6 millones que no son pobres o que no enfrentan ninguna vulnerabilidad.

El Estado mexicano considera a los adultos mayores como el cuarto grupo de población vulnerable a la discriminación, junto con niños, adolescentes y personas con discapacidad. El Conapred considera que esa denominación de “grupo vulnerable” provoca que no sean considerados productivos y, en consecuencia, no se dicten políticas que los favorezcan.

“La obligación de la sociedad y del Estado en relación con las personas adultas mayores, debe ser la misma que se tiene con la niñez y la juventud: crear las condiciones para que alcancen su desarrollo integral”, cita el reporte de la Enadis.

 

Derechos de los adultos mayores

  • A los más altos estándares de salud.

  • A ser tratado con dignidad.

  • A un estándar de vida adecuado que incluya alimentación, vivienda y vestimenta.

  • A protección ante cualquier rechazo o abuso mental.

  • A una amplia y activa participación en todos los ámbitos: sociales, políticos, económicos y culturales.

  • A un seguro social, asistencia y protección.

  • A participar en todas las tomas de decisiones concernientes a su bienestar.

  • A la no discriminación por cuestiones de edad en todos los aspectos de la vida, incluyendo empleo, vivienda, cuidado de la salud y servicios sociales.

 

Medidas insuficientes

La situación de los adultos mayores en México ha ido cambiando con el paso de los años y hoy cuentan con mejores condiciones que hace 16 años, es un hecho también que nuestro país no está preparado para llegar a una población de adultos mayores, como lo explica el doctor Luis Gutiérrez Robledo. “No hay suficientes geriatras y tampoco suficientes casas de reposo para adultos mayores […] pero aún hay tiempo”, afirmó. México trabaja para aprovechar su “bono demográfico”: hacia el año 2030, nuestro país contará con el mayor porcentaje de población en edad productiva.

En el país hay sólo 600 geriatras, especialidad considerada como una de las más complejas.

Otro problema es el cuidado de los ancianos enfermos o vulnerables, de más de 80 años; es un tema preocupante, pues esta responsabilidad recae en las mujeres entre 40 y 50 años de edad, quienes deben abandonar el mercado laboral para cuidar de ellos. Sin embargo, éstas en unas décadas también requerirán de esos mismos cuidados y habrá cada vez menos jóvenes que presten tales servicios.

El director del Inger apunta que es verdad que no contamos con profesionales de salud suficientes para tratar personas de la tercera edad, o con casas de retiro para esos adultos mayores. Pero considera que nuestra cultura nos orienta en el tema: “Lo ideal es que los adultos envejezcan en casa, con los cuidados necesarios por parte de sus familiares”.

Es además una forma de evitar la dependencia de los mayores de 65 años, la cual es el tema clave de los problemas de la vejez. Tener adultos mayores sanos e independientes, se traduce en una menor inversión gubernamental en cuidados médicos. Para ello es indispensable persistir en la mejora de las condiciones de vida y el bienestar básico de todos, trabajar en la adaptación del entorno, realizar acciones de prevención y promoción del envejecimiento sano y activo a lo largo de la vida y desarrollar un sistema de cuidados de largo plazo con una participación multisectorial para quienes tarde o temprano, en pequeña proporción se tornarán dependientes y requerirán cuidados a pesar de todas las acciones preventivas.

México tiene el propósito de impulsar una sociedad más incluyente y productiva. Por un lado, aprovechar un capital humano que puede y debe tener cabida en el desarrollo de nuevas tecnologías y profesiones. Por otro, una sociedad que no “desecha” a sus individuos, sino que se reinventa y es capaz de otorgar a todos un espacio de expresión y desarrollo.

En el mundo, el envejecimiento de la población empieza a ser visto más como una oportunidad que como un problema; un ejemplo de ello lo constituye el informe Five Hours a Day: Systemic Innovation for an Ageing Population, auspiciado por Nesta, una fundación británica para la innovación cuyo planteamiento es que vidas más largas significan más oportunidades para aprender a disfrutar. La razón es relativamente simple: la población adulta mayor constituye un capital social a partir de la extensión de la vida activa.

 

Tips para llegar a una vejez plena

  1. Estar atentos a nuestros componentes genéticos. Los padecimientos de nuestros padres nos pueden ofrecer luz sobre cómo llegaremos a nuestra vida adulta. Y en qué cuidados debemos poner especial atención.
  2. Construir nuestra propia vejez a lo largo de la vida. No sirve de mucho preocuparse a los 60 años por llegar a una tercera edad, aunque sí se puedan mejorar las condiciones de vida.
  3. Adaptarse a las adversidades, tener en mente que a pesar de que las cosas vayan mal, se tiene la capacidad de sobreponerse.
  4. Mantener una buena condición física. No dejar que sea demasiado tarde para cuidarse, ni hace falta ser un deportista; pero sí tener una alimentación equilibrada con actividad física que ayudará a tener menos problemas en la tercera edad.
  5. Cultivar amistades y relaciones solidas con la familia

 

Por Mario Ostos