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Los Chavorrucos: ¿crisis de la edad?

Chavorrucos, es una palabra compuesta que pretende designar a un sector creciente de adultos que actúa y viste con elementos de las generaciones que les preceden. ¿Será que se comportan así por querer estirar su juventud? Los entrevistados dan su opinión.

Pedro Antonio Velázquez llegó a este mundo un 17 de marzo de 1977. Su infancia y adolescencia las vivió rodeado de videojuegos, mundiales de futbol, coleccionables de las mejores caricaturas y cómics, todo enmarcado por la década de los ochenta y, cómo él recuerda en entrevista para Contenido, con el soundtrack del disco Thriller de Michael Jackson.

“Cada vez que escucho una canción de ese disco, parece que regreso a mi infancia, me trae muchos recuerdos, si hicieran una serie de mi vida tendría que incluir esa música”, sonríe el ingeniero industrial.

En 2004, a los 26 años, se casó porque su novia estaba embarazada y él ya tenía trabajo en una empresa multinacional. Las cosas iban bien para Píter –como le gusta que sus amigos lo llamen–, la llegada de un hijo no le parecía una idea descabellada porque, después de todo, “ya para ese entonces había vivido muchas cosas: viajes, fiestas, novias… Era hora de sentar cabeza”, rememora.

Años después se divorció. Pese a trabajar en un corporativo, Píter no solía vestir tan formal como sus compañeros, usaba bléiser, jeans y camisetas estampadas con las que se sentía muy cómodo. Al cumplir 40 años de edad, pensó que se estaba volviendo un poco ruco –término que su generación utilizaba para referirse a las personas mayores–, aunque seguía sintiéndose como un chaval; sin embargo, en su cumpleaños su hijo de 13 años le soltó la frase: “Felicidades pa, ya eres oficialmente un chavorruco”.

Era la primera vez que escuchaba el terminajo y le pegó en su vanidad pese a que su hijo le explicó que decirle chavorruco no era porque en realidad fuera viejo ni por ofenderlo, sino porque tenía ciertos gustos que el menor compartía con sus amigos y su papá.

Velázquez confiesa: “No me siento viejo. Hay ciertas prendas de ropa que comienzan a no quedarme bien, pero en general creo que me puedo vestir como quiera sin caer en lo ridículo; como indican muchas de las definiciones que circulan en la red”.

Píter pertenece a un sector de la población que está situado entre los 35 y 50 años de edad y que abarca poco más del 40% de la población, según datos del Consejo Nacional de Población, Conapo 2017.

Para Pedro Antonio ser chavorruco tiene más virtudes que defectos: “Creo que en el pasado eran considerados como personas ridículas que únicamente se guiaban por mantenerse en la fiesta, tachados de irresponsables y con miedo al compromiso, pero a dos años de que me llamaran chavorruco por primera vez, me siento mejor que nunca, siempre he cuidado mucho mi físico y mi alimentación, y en la medida de mis posibilidades trato de mantenerme al día en las últimas aplicaciones para la tecnología. Si eso es ser chavorruco, e implica no alejarme de mis gustos musicales o en cine, estoy orgulloso de serlo”, remata.

 

El término chavorruco

Se emplea para referirse a “una persona de edad avanzada que, a la manera de los jóvenes, actúa y se viste según la moda”. Se forma a partir de las palabras chavo o “persona joven que viste y actúa según la moda” y ruco que se usa despectivamente para referirse a una “persona mayor”, tal y como lo consigna el Diccionario de americanismos, de la Asociación de Academias de la Lengua Española.

Fuente: Academia Mexicana de la Lengua

 

Hacia una definición

En términos generales, podríamos definir a un chavorruco como aquella persona adulta que conserva actitud de joven, que sigue saliendo de fiesta y que usa ropa o palabras que no van del todo de acuerdo a su edad misma que no acepta del todo. No obstante, según los expertos consultados por Contenido, podría haber algo mucho más profundo detrás de esto, pues los motivos para esa actitud pueden ser socioeconómicos o incluso psicológicos.

En sus raíces el término chavorruco fue otorgado por una joven generación millennial, que lo utilizaba para referirse principalmente a los nacidos en la Generación X, quienes conservaban gustos, actitudes y formas de expresarse como si fueran más jóvenes, evidenciando así que no aparentan la edad que tienen.

“Era un término peyorativo para referirse a un señor que quería seguir encajando con los más jóvenes”, comenta el académico de las facultades de Psicología y Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM, Óscar Clavellina López.

Misma idea con la que comulga la maestra en Sociología, también de la UNAM, Tania Meléndez, para quien el concepto evolucionó, pues al principio el término “ruco” se utilizaba para referirse a los mayores, pero cuando los sujetos de cierta edad comienzan a tener actitudes que no corresponden a sus años de vida es que se le agrega al mote la palabra “chavo”, que tradicionalmente se usa para referirse a los menores de edad.

Por su parte, el consultor en imagen pública, Alvaro Gordoa afirma que respecto a los chavorrucos, hay que considerar que “pese a ser generalmente ridiculizados o caricaturizados por su conducta, se trata de personas que tienen un aspecto positivo en cuanto al cuidado de su salud, de su imagen e incluso de su alimentación”, por lo que se comienza a vislumbrar una evolución en su concepto, añadiendo puntos destacables a este grupo social.

Hay un autor que escribió algo llamado El libro de los chavorrucos. Édgar Escobedo Quijano en esta obra busca reivindicarlos, puesto que “son un grupo juzgado y atacado constantemente, pero del que poco se dice acerca de los grandes aportes que está haciendo a la cultura popular; muchas de las tecnologías que hoy se usan tuvieron su origen en unos jóvenes chavorrucos y hoy están más vigentes que nunca”.

Édgar Escobedo, autor de “El libro de los chavorrucos”.

Como te ves, me vi …

Escobedo Quijano explica en las páginas de su libro cómo los chavorrucos nacen a partir de una falta de identidad. “Las generaciones que anteceden a los chavorrucos son la Generación de Oro y quienes siguieron a los Baby Boomers se les denominó Generación X porque, en teoría, no tenían mucho qué decir, era una generación gris pero que en realidad vivió grandes cambios, luego, ya cuando crecieron y se les empezó a denominar chavorrucos, fue cuando se notó que en realidad sí presenciaron pequeñas revoluciones sociales las otorgaron grandes derechos a la generación de los millennials, por ejemplo”.

Aunque no parece fácil delimitar las edades de los chavorrucos, especialistas y autores coinciden en que en promedio a partir de los 35 y hasta los 50 años es donde se ubican.

No es coincidencia, señala Escobedo Quijano, que algunas de las películas que hoy en día están en cartelera, sean remakes de cintas que se estrenaron originalmente durante la infancia de quienes actualmente son conocidos como chavorrucos: Aladdín, La bella y la bestia, El rey león, El libro de la selva… y muchas otras vienen de esa época”. Para él los chavorrucos hicieron aportes a las generaciones jóvenes, además de empujarlos cuando eran niños, por lo que considera natural que sigan vigentes y se reinterpreten.

Desde el punto de vista sociológico, la académica Tania Meléndez ubica a los chavorrucos como producto del capitalismo y neoliberalismo. “Ambas corrientes de pensamiento se involucran en la creación de este grupo; pues por una parte hacen presión social a los sujetos que están llegando a los 30 años, para tener una casa, formar una familia, tener una mascota, cosas que actualmente no son tan alcanzables debido a la dinámica de empleo que tenemos. Por otra parte, la llegada de productos y marcas desde el extranjero, la idea occidental de belleza en el que se enarbola la juventud como una virtud, también ocasiona un choque en las personas que desean permanecer más jóvenes y que no quieren sentirse excluidos de una sociedad tecnológica que utiliza las redes sociales para darse a conocer”.

Así, la mercadotecnia precisamente resulta la promotora este fenómeno, tal como apunta Alvaro Gordoa, autor de libros como La biblia Godínez, Imagen cool y El método h.a.b.l.a. “Hay una gran oferta de prendas de vestir, de marcas que se enfocan en los más jóvenes; muchos adultos acuden a ellas y desencadenan una serie de acciones para lucirlas mejor, para poder comprar en esas tiendas de moda, las más accesibles, las que todos utilizan”.

Clavellina López señala que a nivel psicológico no hay algún síndrome reconocido para el fenómeno del chavorruco, aunque a veces se maneja el famoso “complejo de Peter Pan”, sin embargo, esto obedece más a una necesidad de mantenerse joven por presión social. “Ciertamente nuestra sociedad ha evolucionado en distintos campos, como el de la medicina. Hoy la esperanza de vida es mayor que hace unos años, queremos mantenernos saludables por más tiempo; por ello yo no ubico a los chavorrucos dentro de una generación en particular, sino por rangos de edad: a partir de los 35 años podríamos empezar a reconocer a estos sujetos, hay una parte importante de millennials que se encaminan ya a ser adultos maduros arriba de los 30 años”.

De acuerdo con los especialistas, vivir más también significa cuidar más de nuestra salud, pero a un nivel estético, para mantenerse atractivo. El costo de ser chavorruco se evidencia en la compra de productos del cuidado personal, pero también en la inversión en gimnasio, prendas de vestir, eventos culturales, entre otros. Tales exigencias se extienden incluso en el ámbito sexual mismo que no permite hacer una distinción entre hombres y mujeres pues a ambos se les demanda ser saludables, verse mejor y tener mayor potencia sexual.

¿Qué hacemos con el dinero?

Así como se menciona que el capitalismo y el neoliberalismo son –según la especialista Meléndez– uno de los factores que más influyen en el actuar del chavorruco, el resto de los especialistas consultados insisten en que no se puede perder de vista que, económicamente hablando, “el grueso de los chavorrucos se ubica en una clase media-media alta”, dice Alvaro Gordoa con lo que coincide Óscar Clavellina.

Según el estudio de población de 2017 del Inegi, la población de 30 a 59 años se incrementó de 26 a 37% entre 1990 y 2015; de esa población, 42.4% pertenecen a la clase media, mientras que en la clase baja desarrolla su vida 59.1% de la población mexicana. De acuerdo con la Encuesta Nacional de Ingresos y Gastos de los Hogares 2010, 2.5% de los hogares mexicanos pertenecen a la clase alta.

“Son los miembros de la clase media y alta los que acuden a los gimnasios, tienen acceso a la ropa de marcas reconocidas e incluso a las cirugías estéticas”, declara Gordoa. Para el chavorruco, detalla por su lado Edgar Escobedo, uno de los factores más importantes es tener poder adquisitivo para pagar por los servicios enlistados y, por supuesto, también por las más recientes tecnologías y redes sociales como Facebook e Instagram, donde es imprescindible poder documentar su día a día. Y precisamente esa conducta, la de mantenerse siempre a la vanguardia, los lleva a conseguir un estatus, a enorgullecerse de su “chavorruquez”.

Alvaro Gordoa, Consultor en Imagen Pública

Su herencia

Aunque culturalmente ya se creó un estereotipo del chavorruco, con el cual comulga la mayoría de los especialistas, lo cierto es que el concepto está en una franca evolución; hoy ya no se toma como verdad absoluta la ridiculización de estos personajes que en ocasiones rayaba en lo caricaturesco. Ahora, como lo apunta Escobedo Quijano, se está llegando a una dignificación de esta forma de conducta, reconociendo los aportes que han hecho para las generaciones actuales e incluso las futuras.

Tan es así que si se le ve de manera positiva, los chavorrucos actuales “están rompiendo moldes”, opina Tania Meléndez; son ellos quienes promovieron las uniones legales entre personas del mismo sexo, los primeros en mostrar una pelea por la equidad de género, quienes mostraron en primer momento una preocupación por el medioambiente, de quienes se tomaron ideas para el desarrollo de la cultura popular y los que promueven un uso inteligente de las redes sociales.

Los chavorrucos son los pioneros en ignorar hasta cierto punto las presiones sociales. “Para ellos [y ellas] casarse o formar un familia no es un objetivo de vida, si lo hacen será ya casi rozando la cuarta década, cuando les llega un segundo aire o tienen una familia relajada con ningún hijo o uno solamente”, dice Meléndez.

Este sector, debido a la dinámica del empleo en México, generalmente se compone de freelancers, lo que les permite en muchos casos a dedicarse a algo que tiene que ver con creatividad aunque tengan una carrera universitaria distinta: se encuentran en constante búsqueda del arte, la música, la arquitectura y están determinados a reposicionar su sitio en la historia.

Es cierto, se rodean de gente joven, pero ello les permite estar a la vanguardia, utilizar los mejores gadgets, por lo que se han vuelto exigentes por lo que pagan y lo explotan al máximo. De alguna manera representan uno de los sectores más preocupados por la política y la forma de gobierno –según el Instituto Nacional Electoral, el INE, el grueso de la población que votó en las últimas elecciones se encuentra justo en este rango de edad– y a diferencia de los millennials más jóvenes (entrados en los 30) y centennials (los nacidos desde el año 2000 en adelante), no utilizan el internet como mero entretenimiento sino como una forma de mantenerse al tanto de noticias nacionales e internacionales.

Son también los chavorrucos los que están dictando el mundo de la moda y no apegándose a ella, según opina Gordoa, pues las generaciones más jóvenes buscan las últimas tendencias y las replican al pie de la letra, pero los chavorrucos ya tienen un estilo definido que consiguieron hace años, “basta ver el tipo de calzado, lo entubado de los jeans, las playeras con estampados de caricaturas de los ochenta y noventa, los videojuegos retro, la música de moda que incluye reediciones o reencuentros de bandas, etcétera”. Generalmente portan outfits que reflejan un look algo relajado, pero sin perder de vista la calidad, ya que se los permite su poder adquisitivo.

De mente abierta, los chavorrucos tienen casi un “superpoder” (¿alguien recuerda Las chicas superpoderosas?) para relacionarse con personas mayores que ellos y con jovencitos adolescentes que aún no han tomado un rumbo en su vida. Tienen acceso a muchos lugares e igual van a un coctel en una terraza, que a una fiesta familiar o a una exposición en un museo: “El estilo desenfadado que han impuesto se los permite”, resume Édgar Escobedo.

Muchos siguen realizando actividades físicas a favor de su salud, gustan de ver y practicar el futbol, corren maratones, trotan por las mañanas, pusieron de moda el uso de la bicicleta, acampan, van al gimnasio e incluso invierten en equipos de entrenamiento y no lo dejan; su espíritu de responsabilidad les ayuda a no abandonarlo y aunque “los chavos” les saquen ventaja, no se rinden y lo disfrutan. “Si son hombres, se preocupan más por mantenerse atractivos para las mujeres menores o de su edad”, comenta Óscar Clavellina.

Otras de las valiosas herencias que dejan los chavorrucos es que en cuanto a alimentación y salud, no escatiman. Además conocen excelentes, y no necesariamente caros, restaurantes.

Suelen apreciar la buena música –aunque aceptan giros no tan refinados–, van a conciertos, obras de teatro, conocen muchos museos y no se pierden algunas de las mejores exposiciones en turno. Nunca dejan de aprender, muchos se apuntan en cursos de cualquier cosa o aprenden con ayuda de internet.

En conclusión, aunque haya muchos que sin darse cuenta rayan en el ridículo porque efectivamente quieren seguir estirando su juventud hasta llegar a ser unos rucos más chavos, en general las generaciones más jóvenes tienen mucho que aprender y que agradecer de los que hoy llamamos chavorrucos.

FOTO: pxhere.com

Esto vivieron los chavorrucos

1975

Bill Gates y Paul Allen fundan Microsoft.

1975

Llega el reproductor de cintas Betamax de Sony.

1976

Aparece el reproductor de cintas VHS de JVC.

1976

Steve Jobs y Steve Wozniac fundan Apple.

1977

Elvis Presley, rey del rock’n’roll, fue hallado muerto el 16 de agosto.

1977

Se estrena la primera película de Star Wars: Episodio IV.

1978

El pastor Jim Jones exhorta a 918 personas a suicidarse en noviembre.

1977

Sony presentó el Walkman.

1980

El genio británico John Lennon fue asesinado en Nueva York.

1980

Pac-Man hizo su debut en el mercado.

1981

IBM lanza su primera computadora personal.

1981

Se utiliza por primera vez el internet.

1983

Se descubre el virus del Sida.

1983

Sally Ride se convirtió en la primera mujer en volar al espacio.

1985

Un devastador terremoto azota a la CDMX.

1986

En el Mundial de futbol Maradona realiza “la mano de Dios” en el Estadio Azteca.

1986

Ocurre el desastre nuclear de Chernobyl.

1989

Cae el Muro de Berlín.

1990

Llega el celular y los SMS.

1995- 1996

Se hacen las primeras tarjetas SIM prepagadas.

1997

Se publica el libro Harry Potter y la piedra filosofal.

Muere la princesa Diana en un accidente vehicular en París.

1998

El mundo conoce la famosa pastilla azul, el Viagra.

1998

Se crea Google.

1999

Europa se une en una sola moneda, el Euro.

2000

Vicente Fox es electo presidente, marca el fin de 71 años del PRI en el poder.

2001

Nace Wikipedia.

2001

Ataque terrorista a las Torres Gemelas.

2002

Brasil se convierte en pentacampeón mundial en futbol.

2004

Se crea Facebook.

2006

Saddam Hussein es ejecutado.

2007

Apple lanza el primer iPhone.

2008

Barack Obama es el primer presidente afrodescendiente de EU.

2009

Avatar se convierte en la película más taquillera.

 

Por Mario Ostos