domingo , diciembre 8 2019

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Lo que tienes que saber de la potomanía

La potomanía es el deseo de consumir grandes cantidades de líquidos, lo que puede desencadenar en graves problemas de salud.

En términos generales, se recomienda ingerir al día entre 1 y 2 litros de agua para el correcto funcionamiento del organismo, aunque esto esta sujeto a múltiples factores como: el metabolismo, la cantidad de deporte realizado, la época del año, la etapa vital, la cantidad de verdura y fruta ingeridas…

¿Qué ocurre cuando se bebe más agua de la necesaria? Sigue leyendo para conocer qué es la potomanía.

¿Qué es la potomanía?
Es el deseo de consumir grandes cantidades de líquidos, como el agua (polidipsia) o bebidas alcohólicas (dipsomanía). Este trastorno psicológico es bastante ignorado por presentar cuadros sintomáticos parecidos a otros trastornos alimentarios.

Los adictos al agua beben hasta 5 y 8 litros de agua al día y suelen beber sin sed. Al parecer, los consumidores compulsivos de agua no necesariamente repiten la conducta en base a la salud, sino al estatus que adquieren como “persona saludable”. Es un hábito presente en sociedades que padecen abundancia.

También existe la potomanía a la cerveza. Es una causa infrecuente de potomanía que se caracteriza por el consumo de grandes cantidades de cerveza; habitualmente, más de 15 cervezas en un periodo relativamente breve.

Además de ser una nueva adicción que afecta a un segmento importante de la población, el problema de este comportamiento es que puede afectar a la salud.

Causas
El hipotálamo es una región cerebral que, entre otras funciones, es responsable de que se mantenga la cantidad de agua necesaria para el organismo. Por eso, es el encargado también de advertir de la falta de fluido y emitir la señal de sed.

Una alteración en el mecanismo de funcionamiento del hipotálamo podría provocar episodios de potomanía (potomanía neurológica). Los expertos coinciden en que esto es bastante extraño, por lo que asocian el trastorno con un desequilibrio psiquiátrico.

Los factores que pueden desencadenar en la aparición de este trastorno son:

Trastornos emocionales, tales como trastornos de ansiedad, desorden de la personalidad, cuadros delirantes y síntomas histéricos.
Alteraciones en el funcionamiento del hipotálamo, ya que, como hemos dicho, el hipotálamo es la parte del cerebro encargada de la percepción de sed.
Enfermedad renal crónica.
Desórdenes orgánicos o patologías hormonales, como la diabetes insípida, uno de cuyos síntomas es, precisamente, la polidipsia o exceso de sed.

Consecuencias
El cuerpo humano intenta mantener constante el volumen de agua y la concentración de electrolitos necesarios para el funcionamiento de todos los órganos.

El exceso de agua ocasiona en el cuerpo que minerales esenciales como el potasio, el sodio y el magnesio, se diluyan más rápido de lo usual. Esto provoca calambres, fatiga y lentitud en la ejecución de tareas cognitivas simples.

Si la ingesta de agua sigue incrementándose, es probable observar pérdida masiva de potasio que desencadenará, principalmente, en dificultades cardiacas.

Por otro lado, los riñones también son órganos afectados por el consumo excesivo de líquido. Llevados al límite, pueden ocasionar una hiponatremia, caracterizada por la disminución de los niveles de sodio en la sangre, que puede provocar convulsiones.

Tratamiento de la potomanía
En un primer momento, se pueden administrar diuréticos al paciente. Estos sirven para aumentar la excreción de líquido por parte de los riñones, lo que contribuye a incrementar el nivel de sodio y a paliar los síntomas.

Sin embargo, para erradicar el problema, el tratamiento debe ser diferente dependiendo de la causa que lo haya originado. Se suele comenzar por restringir la ingesta de líquido a no más de litro y medio diario.

En el caso de que se produzca por causa de enfermedades mentales, el tratamiento debe ser psicoterapia, acompañada, en algunos casos, por medicación psicotrópica.

Si el trastorno aparece como consecuencia del uso de fármacos, estos deben de ser sustituidos por otros medicamentos que no provoquen este efecto secundario.

Por lo tanto, si sientes un fuerte deseo de beber, y sobre todo si no estás motivado por la sed, el calor o la actividad física, debes consultarlo con tu médico para encontrar el origen del problema y evitar que vaya a más.