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Felicidad a la mexicana: ¿Realidad o ficción?

Los mexicanos nos caracterizamos por ser felices, al menos eso decimos. Ocupamos el lugar 23 entre las 156 naciones evaluadas por el World Happiness Report (WHR). ¿Qué nos hace tan felices?

Foto: pxhere.com

Corrupción, violencia, pobreza y adicciones a diferentes drogas son variantes que van al alza. Las estadísticas no mienten: en México la realidad es muy adversa. No obstante, cuando se les pregunta a los mexicanos si son felices, sin dudarlo responden que sí. Ante esta ironía o contradicción, en Contenido consultamos a varios especialistas para desentrañar el origen de la felicidad de los mexicanos.

Las razones

En principio, indagamos para saber qué es la felicidad. Los especialistas coinciden en que se trata de una sensación de bienestar y satisfacción con la vida, determinada por la biología y las experiencias individuales pero también por la cultura.

Investigaciones han arrojado que cada ser humano nace con un potencial para la felicidad: la herencia influye en 50%, por lo que hay personas con mayor propensión a las emociones constructivas que otras. El 10% depende de nuestras experiencias (gestación, cultura, momento histórico, apego con la madre) y 40% de las decisiones que tomamos.

“Tenemos una programación para aprender y tratar de repetir las cosas que sentimos placenteras. Entonces genética y evolutivamente buscamos la felicidad”, explica el neuropsiquiatra Edilberto Peña de León, director del Centro de Investigaciones en Sistema Nervioso Central (Cisne).

Explica Peña que el ser humano cuenta con estructuras físicas y sustancias químicas encargadas de registrar y potencializar las sensaciones que nos generan placer y bienestar. Pero también tenemos impulsos tanáticos, agresivos o destructivos, descritos en su momento por el padre del psicoanálisis Sigmund Freud, y que sirven para afrontar peligros reales.

“Nuestro estrés es nuestra respuesta a una amenaza aguda, como huir de un tigre dientes de sable”, dice. El problema es que si bien hoy los seres humanos ya no tenemos que huir de animales o cazarlos, estamos altamente estresados por el estilo de vida que hemos elegido y el cuerpo se comporta como si estuviese enfrentando un peligro real, mermando la felicidad.

Curiosamente, aun bajo grandes niveles de estrés, los mexicanos aseguramos que somos felices; esto obedece, a decir del especialista Peña de León, a que los mexicanos “por default estamos ‘programados’ para nunca decir que estamos tristes, pues culturalmente se premia la fiesta y el festejo, y en cambio se condena la tristeza”.

Sin embargo, expertos reconocen que en efecto existen elementos culturales que favorecen que sepamos disfrutar, incluso en la adversidad. Aquí 10 ejemplos de acuerdo con el neuropsiquiatra Peña de León, el psiquiatra Walfred Rueda, director de Proyecto Mente Creativa, y la maestra Alejandra López, directora del Instituto del Desarrollo Óptimo.

 

  1. La música, el baile, las reuniones, eventos deportivos

Recientes investigaciones muestran que todo esto favorece el bienestar pues involucra la participación de numerosas estructuras cerebrales relacionadas con la motivación, la emoción, el pensamiento, la atención y el aprendizaje.

  1. La comida

Disfrutar de un platillo que nos gusta libera de dopamina, el neurotransmisor vinculado con el bienestar, pues genera un efecto muy parecido en el cerebro al que producen las drogas, pero obviamente en menor escala (por eso no todos nos volvemos adictos a la comida).

  1. La resiliencia

Nos hemos tenido que sobreponer siempre a situaciones adversas… y sacamos cosas buenas de la tragedia. La resiliencia es una gran defensa contra la tristeza y la infelicidad.

  1. El humor

Somos expertos en la caricatura, los memes y los chistes. El humor nos da la posibilidad de liberarnos de ser adultos. Nos permite ser incoherentes, ser consecuentes, de no ser morales para poder enfrentar una circunstancia que es adversa.

  1. La espiritualidad

Las personas que son muy espirituales tienden a tener un mayor equilibrio en cuanto a su personalidad y a conservar una perspectiva más positiva.

  1. La generosidad

Se dice que esta es la llave de la felicidad y a los mexicanos nos gusta ayudar, lo cual obedece a que se libere noradrenalina, dopamina y oxitocina, que generan placer y apego. La generosidad se demuestra no sólo otorgando dinero, también nuestro tiempo, empatía y creatividad a causas que ayudan a otros.

  1. Las tradiciones y rituales

Nuestra cultura, subraya el doctor Walfred Rueda, está llena de celebraciones que fomentan la convivencia, permite cerrar ciclos y otorga sentido a nuestra vida.

  1. Los vínculos afectivos

Los mexicanos establecemos relaciones familiares y de amistad profunda, lo que nos brinda un sentido de pertenencia. Tenemos una red de apoyo muy diferente a otras culturas. Nosotros no siempre llevamos a nuestros ancianitos a los asilos, con frecuencia se les cuida en casa.

  1. Abrazos y apapachos

Los mexicanos somos afectuosos, no tememos mostrar lo que sentimos, y abrazar favorece liberación de sustancias como la oxitocina, así como endorfinas equiparables a la morfina por su poder paliativo.

  1. El clima y biodiversidad

Como cereza del pastel tenemos un clima y biodiversidad que nos invita a salir y a estar en contacto con la naturaleza.

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Felicidad y creatividad

A pesar de todo lo positivo de nuestra cultura y país, parece un hecho irrefutable que México ha descendido peldaños de felicidad pues en 2015 ocupábamos el lugar 14. Para el psiquiatra Walfred Rueda las razones son obvias: “La pérdida del poder económico, la falta de acceso a las salud, a la educación y el poder adquirir bienes básicos indispensables para el funcionamiento en la sociedad son elementos que merman la felicidad, al igual que padecer la delincuencia, la corrupción, la falta de justicia, la migración, el abandono, el bullying, el acoso, el maltrato infantil, el abuso físico y sexual. En México esta realidad se impone; de hecho la ONU señala que en México la depresión para el 2020 será la primera causa de discapacidad.

Una de las medidas para determinar de manera mucho más objetiva la felicidad recae en la creatividad. La Universidad de Toronto, en Canadá, desarrolló un ranking de creatividad donde nuestro país ocupa el lugar 79 de 139 países. Entre los aspectos que se analizaron destacan la tecnología, la tolerancia y el talento, y en estos rubros estamos reprobados.

“Los mexicanos le otorgamos mucho valor a las relaciones sociales, y estamos fomentando a malos líderes, que si bien tienen muchas habilidades sociales y venden sus ideas, estas no necesariamente son creativas ni tampoco factores para fomentar el desarrollo; no estamos mirando a la gente talentosa”, afirma el psiquiatra Rueda, quien agrega que además en nuestro país reina el racismo, el clasismo, la misoginia y la homofobia.

¿El dinero da la felicidad?

En México la mitad de la población vive en condiciones de pobreza y a pesar de ello su población asegura ser feliz, hecho que ha llamado la atención de los analistas, sobre todo considerando que bajo el sistema económico actual la felicidad está ligada a las posesiones materiales. Para Alejandra López Alonso, directora del Instituto del Desarrollo Óptimo, esto obedece a que si bien el dinero ayuda, no es la única fuente de felicidad e incluso puede eliminarse.

“Cuando el dinero ayuda a acceder a tener una mejor vivienda, escolaridad, cumplir metas, sí está relacionado con la felicidad, pero se ha demostrado que cuando una persona tiene cubiertas todas sus necesidades, tener más dinero no aporta mayor felicidad”. Asegura que han tratado de establecer cuál es ese punto: aproximadamente 75,000 dólares al año (1.5 millones de pesos).

También, puntualiza, los investigadores han visto que cuando las personas tienen como meta primordial ganar más dinero parecen menos felices que aquellas personas para las cuales el dinero sí es importante pero no su meta principal.

Otra determinante es el origen del dinero, pues si este se logra a través del fraude, el robo o la extorsión, la persona, en el fondo, sabe que no lo merece e inconscientemente lo malgasta; se sentirá perseguido o lo atesorará quedando “atrapado” y sin capacidad de disfrutar.

El problema radica en que se nos bombardea con la idea de que a mayor dinero, tendremos más felicidad. El que caigamos en esta trampa mercadológica, afirma la maestra en Educación, obedece a que biológicamente los seres humanos estamos programados para competir. Los objetos materiales son la actual vía de comparación.

Cuando esto ocurre, afirma, se puede caer en un fenómeno denominado adaptación hedónica. “¿Qué significa? Cuando yo adquiero algo nuevo tengo un pico en mi felicidad pero muy pronto, realmente muy pronto, regreso al punto fijo de felicidad que tenía antes de adquirir esto”.

 

¿Qué tan felices son las nuevas generaciones?

Los millennias, centennials o “Z” parecen generaciones mucho más desenfadadas respecto al dinero y las posesiones materiales que las anteriores, gustan de la libertad y buscan vivir la experiencia y el bienestar a toda costa. Evitan realizar actividades que les disgustan y en cambio buscan y trabajan en aquellas que les brindan satisfacción y felicidad.

Estas características pareciera que los hacen personas mucho más felices de lo que fueron las generaciones que les antecedieron como los Baby Boomers o los “X” inmersos en la crisis y en la posguerra. Pero, ¿qué tan real es esta percepción?

A decir de la psicóloga Gabriela Cámara, miembro fundador de Voz Pro Salud Mental A.C., las nuevas generaciones tienen elementos muy favorecedores para ser felices respecto a las generaciones anteriores:

Para empezar gozan de mayor libertad para elegir y poseen muchas herramientas tecnológicas y de intercomunicación. Además tienen muchas fuentes de información, lo que les permite descubrir nuevas cosas cada día y reconocer la importancia del cuidado de su salud y del planeta.

El acceso a la información les permite lograr más rápidamente sus metas, pues “tienen todo al alcance, no tienen que aprenderse muchas cosas de memoria y pueden enfocarse en lo que los va a llevar a la meta”. Y lo mejor: cuando no se sienten felices, buscan ayuda profesional sin tabúes.

No obstante, asegura la especialista, también existen elementos que merman su felicidad. El primero de ellos es el ambiente violento y desesperanzador que los rodea ecológica, social y económicamente. En México, en los últimos 30 años el poder adquisitivo ha caído en un 80%.

Esta inseguridad, afirma, se ha visto reforzada porque los padres no establecen límites para “no lastimarlos”. “Si no sé a qué atenerme porque no hay límites claros, también me produce enojo y además siempre estoy viendo hasta dónde puedo llegar”, dice la psicóloga Cámara.

El tener todo rápido y al alcance de la mano les genera baja tolerancia a la frustración e insatisfacción continua. Y al igual que las generaciones que les preceden, tienen poca constancia en proyectos y metas, lo que a futuro ocasiona desesperanza, exceso de información también favorece la ansiedad. “Eso también provoca una sensación de incertidumbre: ‘qué me depara el futuro, si esto va de mal en peor”.

A esto se suma el incremento en el consumo de drogas y alcohol, el cual en México se ha duplicado de 2011 a la fecha, así como la adicción a las redes sociales y a la imagen proyectada en estas y fácilmente vulnerable a través del ciberbullying.

Bajo esta realidad, ¿qué modificaciones en el estilo de vida tienen que hacer los jóvenes mexicanos para alcanzar la felicidad de una manera mucho más eficiente y realista?

El primer punto a trabajar, de acuerdo con la especialista Cámara, es el establecimiento de límites para que aprendan a valorar y cuidar, en lugar de considerar que las cosas son desechables; desarrollar empatía y reconocimiento por el trabajo y la lucha de generaciones anteriores para ganar la libertad y tener la tecnología de la que hoy gozan.

Trabajar en su identidad más allá de lo que dicta la moda o las redes sociales, así como en su permanencia en proyectos a mediano y largo plazo.

Mapa de la felicidad

La creatividad, la felicidad y el bienestar económico sí van de la mano. Las estadísticas así lo demuestran. En México parece que vivimos otra realidad.

  1. Finlandia
  2. Dinamarca
  3. Noruega
  4. Islandia
  5. Holanda

México lugar 23

Claves de la felicidad

Coinciden los especialistas que no sólo las nuevas generaciones tienen que comenzar a hacer modificaciones de forma y fondo para lograr una felicidad auténtica. Los mexicanos, desde la cultura y lo individual, tienen que atesorar algunas cualidades, pero también trabajar en otras para convertir la felicidad que los caracteriza en hechos creativos que permitan transformar su entorno y desarrollarse como buenos ciudadanos.

Para empezar, afirma el doctor Walfred Rueda, resulta indispensable apostarle a la educación de calidad, a la investigación e innovación, así como programas que identifiquen y desarrollen a las personas talentosas y líderes con una visión global y social: “La felicidad podría incrementar si aumentamos los ingresos económicos, si tenemos trabajo, acceso a la salud, a la justicia y a la educación, si disminuye el estrés laboral y nos desarrollamos como seres libres”.

“Establecer metas a largo plazo y ser constantes, sin dejar de disfrutar el momento”, parece otra alternativa, agrega la maestra López Alonso, del Instituto del Desarrollo Óptimo.

“Apostarle al cuidado ambiental, pues se ha comprobado que hay una mayor percepción de bienestar cuando las personas podemos estar en mediosambientes limpios, cercanos a la naturaleza”, puntualiza el doctor Rueda.

Coinciden los entrevistados en que hay que mantener los vínculos sociales y familiares saludables y fuertes, el buen humor, consentirnos con una rica comida o escuchar buena música, reír y abrazarnos, meditar y realizar acciones diarias de bondad y agradecimiento con nuestro entorno.

A nivel individual, comenta el doctor Peña, realizar ejercicio al menos tres veces a la semana cambia la neurobiología del cerebro, al igual que una dieta saludable y dormir más de seis horas al día. Puntualiza la importancia de aprender a decir “no”. “Los mexicanos estamos muy acostumbrados a siempre decir que sí. A lo mejor no cumplimos, pero en el haber dicho que sí ya llevamos una carga de estrés”, asegura.

“Una de las cosas más importantes en la madurez del aparato mental es cómo voy equilibrando mi vida sabiendo que debo de buscarme cosas placenteras, que no tengan consecuencias, que me hagan feliz a mí y a los que yo quiero, pero también saber que tengo que sacrificar algunas cosas placenteras para lograr este equilibrio”, agrega el doctor Edilberto Peña.

Alejandra López añade que hay que buscar buenas experiencias, enfocarse en lo importante para cada quien y buscar la autonomía, vivir el presente pero sin perder de vista el trabajo diario y constante para cumplir metas a largo plazo. “Hay que ser optimistas, pero también realistas. Preguntarse: ¿qué tengo que hacer yo para que mi presente y mi futuro se parezca a lo que yo quiero?”.

Y curiosamente, enfatiza, dejar de pensar en la felicidad como un mandato cultural, o buscarla de manera obsesiva, a través de la euforia y la diversión.

De hecho, incluso hay que aceptar nuestra vulnerabilidad y la tristeza forman parte de la vida y son aliadas de la felicidad, pues aparecen cuando perdemos algo que nos importa y nos mueven también al cambio y a la transformación tanto interna como externa.

“Querer ser felices los 365 días del año, las 24 horas del día es como no querer ser seres humanos. Solamente hay dos tipos de personas que no experimentan emociones desagradables: los psicópatas y los muertos”, concluye Alejandra López.

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La felicidad mexicana

El World Happiness Report evalúa diversos aspectos para establecer el nivel de felicidad de un país y México ocupa lugares variados en dichos rankings.

Aspecto Lugar en el ranking
Felicidad y gozo 6
Tristeza, preocupación e ira 40
Apoyos sociales 67
Libertad 71
Percepción de corrupción 87
Generosidad 120
Calidad de vida 46
PIB per cápita 57

Fuente:

World Happiness Report 2019 (https://s3.amazonaws.com/happiness-report/2019/WHR19.pdf)

 

Por Mariana Chávez Rodríguez