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10 razones que da la ciencia para amar a los gatos

A lo mejor te caen mejor otros animales a los que llaman “los mejores amigos del hombre”, pero te aseguramos que después de leer esta nota tu panorama hacia los gatos habrá cambiado. Checa estas razones. 

Su desparpajo, independencia, elasticidad, alegría y hasta cierta locura llaman la atención de estos felinos. Deja a un lado tus estereotipos negativos que tienes hacia ellos y celebra el #DíaDelGato.

1. Ayudan contra la depresión

Acariciar a un gato en tu regazo no sólo apaciguará tu estrés, también mejorará tu estado de ánimo y te servirá como distracción positiva si eres de los que luchan contra los trastornos de la depresión. Su tranquilidad puede contagiar a sus dueños.

2. Su amor incondicional suprime  la sensación de soledad 

Hasta el Centro para la Prevención y el Control de Enfermedades reconoce que uno de los mayores beneficios de tener gatihijos es su capacidad para calmar nuestro sentimiento de soledad. A veces son quienes mejor saben escuchar después de un día complicado, y su cara cuando cruzamos la puerta nos recuerda que siempre hay alguien emocionado por vernos.

3. Su ronroneo calma tus nervios

Los estudios señalan que el ronroneo de los gatos ayuda a reducir el estrés del dueño, así como su tensión arterial. Además, los gatos pueden producir vibraciones de entre 20 y 140 hercios o hertz al ronronear, una frecuencia considerada beneficiosa para una gran variedad de enfermedad, según la Sociedad Científica Americana.

4. Hasta cuando se vuelven locos pueden ayudarte 

Aunque los gatos son famosos por su serenidad y su calma, no les asusta perderla por completo -tanto física como emocionalmente- cuando se les dispara el ánimo. Y resulta que esto también puede ayudar a sus dueños. Un estudio realizado en 2012 por la Harvard School of Public Health descubrió que acumular emociones negativas puede ser tóxico para el cuerpo, incrementando el riesgo de muerte por una enfermedad cardiovascular o por cáncer.

5. Te hacen reír como nunca 

Cualquier persona que tenga gatos te dirá que estas criaturas son tan divertidas como lindas. Ya sea por un percance, jugando o por algún epic fail en toda regla, resulta imposible no reírse (un poco a su costa) y aprovechar así los beneficios de los ataques de risa. El año pasado, investigadores de la Universidad Loma Linda de California descubrieron que con sólo ver 20 minutos de vídeos divertidos se reduce nuestro nivel de cortisol de forma considerable y contribuía a mejorar la memoria a corto plazo de los participantes más mayores.

6. Pueden ayudar a personas con autismo 

A los niños y adultos con autismo a veces les cuesta comunicarse con el mundo de su alrededor. No obstante, se ha demostrado que la terapia con animales es una herramienta muy útil de aprendizaje, ya que muchas personas autistas sienten una conexión con los animales más fuerte que las demás personas. Iris Grace Halmshaw, una niña británica fue diagnosticada de autismo en 2011. Su gata Thula la ayudó a ganar la confianza suficiente para hablar con las personas de su alrededor, además de como fuente de inspiración en sus pinturas, otro componente de su terapia.

Foto: pxhere.com

7. Viven el momento

Es evidente que llevan una vida mucho menos estresante que sus homólogos humanos, pero eso no nos impide alabar su capacidad innata para mantener perfectamente la calma, a veces durante horas, y apreciar el momento presente.

8. Mantienen sano el corazón

Según un estudio realizado en 2008 por investigadores del Instituto Stroke de la Universidad de Minnesota, los dueños de gatos tienen menos probabilidades de morir de un ataque al corazón. Tras monitorizar a casi 4500 personas (tres de cada cinco participantes tenían gato) durante un período de 10 años, los investigadores pudieron determinar que los dueños de gatos experimentaban una reducción del riesgo de muerte por ataque al corazón del 30% en comparación con los participantes que no tenían gatos.

9. Nos enseñan la importancia de una toma de decisiones estratégica

A diferencia de sus enemigos-amigos caninos que se lanzan a la mínima oportunidad para salir corriendo por la puerta, para cazar la pelota por el pasillo o para devorar la bolsa de croquetas derramadas por la cocina, los gatos tienden a elegir sus batallas con mucho más cuidado. Se toman más tiempo para observar, pensar y ponderar antes de decidir si la atracción de ese momento realmente merece su atención. Son reflexivos, estrategas y deliberados: justo los rasgos que sus dueños valoran y que les encantaría dominar.

10. No permiten que el fracaso se cruce en su camino

Por muchas veces que caigan, los gatos siempre encuentran la forma de levantarse y volver a intentarlo. Tienen un espíritu de resiliencia y probablemente sepan mejor que nosotros que los errores no nos incapacitan para conseguir el éxito que ambicionamos a largo plazo. Por algo se dice que tienen siete vidas.