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Glaucoma: un silencioso ladrón de la vista

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), es la tercera causa de discapacidad visual y la segunda de ceguera prevenible en el mundo, incluyendo a México, Venezuela, Chile y Argentina. 

El glaucoma es una enfermedad neuropática, multifactorial, crónica y silenciosa del nervio óptico que ocasiona la pérdida progresiva de la vista. De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS), se le considera la tercera causa de discapacidad visual y la segunda de ceguera en todo el mundo.

Conocida también como “el ladrón silencioso de la vista” porque no presenta signos de advertencia en sus etapas tempranas, se ve más frecuentemente a partir de los 50 años y su incidencia aumenta a medida que se avanza en edad, aunque también existen casos congénitos, infantiles y juveniles, pero en menor proporción.

Los pacientes que tienen glaucoma primario de ángulo estrecho, pudieran presentar ojo rojo, dolor intenso, disminución de agudeza visual, halos de colores alrededor de los faros de luz o bombillos, lagrimeo, náuseas y vómitos, debido a un bloqueo pupilar y trabecular a lo que comúnmente se le denomina crisis de glaucoma.

Causas y factores de riesgo

Se han planteado dos teorías respecto a las causas del glaucoma: la mecánica y la vascular. La primera, afirma que “existe una resistencia aumentada del drenaje del Humor Acuoso (líquido incoloro que se encuentra en la cámara anterior del ojo), que produce aumento de la presión intraocular y ésta a su vez genera la muerte de las células ganglionares de la retina”.

La segunda, atribuye esta pérdida a la disminución de la presión de perfusión a nivel del nervio óptico por alteraciones como hipotensión arterial o al aumento de la resistencia vascular por ateroesclerosis o fenómenos vasoespásticos (espasmos vasculares).

Con respecto a los factores de riesgo, se han identificado hasta el momento 5 como los más importantes: elevación de las cifras de Presión Intraocular (PIO) -el único controlable-, la edad (predomina en adultos mayores), historia familiar de la enfermedad, descendencia africana o hispanoamericana, y medidas delgadas de espesor de la córnea central.

No obstante, existen otros elementos como la miopía, la diabetes, hipertensión arterial, apnea del sueño e hipotensión arterial mientras se duerme, que pudieran contribuir con su aparición. En el caso específico de hipertensión ocular, el chequeo debe ser constante pues, podrían desarrollar la enfermedad en un lapso de 5 años.

“Llevar una dieta balanceada, sin fumar, con controles estrictos de la vista, hipertensión arterial o diabetes, disminuye la probabilidad, pero no la elimina”, indican especialistas.