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Madres horribilis. Cuando la maternidad se complica.

Uno de los pilares más importantes de la familia mexicana es la madre pero, ¿qué hay de aquellos personajes que se escapan de la norma y parecen actuar antinatura? Vaya que existen y el cine y la literatura se han encargado de darles rostro.

La importancia que tiene la figura materna en la cultura mexicana es notoria. Cuando se habla de una madre se suele referir a un eje, aquello que mantiene unido al grupo familiar. Culturalmente para el mexicano la madre representa la figura con mayor valor, y para muestra un botón: “Sólo hace falta ver cómo actuamos colectivamente el Día de las Madres, ¡nos paralizamos!, además está esa vinculación con la imagen de la virgen de Guadalupe. No hay figura con mayor jerarquía para el mexicano que la madre, así como no hay mayor ofensa cuando se la ataca o halago cuando se la enaltece”, describe la doctora Claudia Sotelo, directora del Centro de Especialización en Estudios Psicológicos de la Infancia (Ceepi) en entrevista para Contenido.

¡No tienes madre!

Quizá uno de los insultos más populares y tajantes en la jerga del español refiere a la progenitora, un hecho que ha sido observado desde muchos ángulos, entre ellos el de la psicología. Para la directora del Ceepi, crecer sin una madre tiene consecuencias importantes, puesto que ella es quien nos provee de una serie de elementos afectivos, nos vuelve humanos y nos transmite las reglas, los quereres, los valores. Una mamá resulta fundamental para el desarrollo de la esperanza y de la confianza, sentimientos que los humanos necesitan en su vida.

Cuando no se tiene esa base, la sensación de carencia tiene consecuencias que acompañan a los niños hasta la vida adulta: “Los pequeños que se quedan sin madre siempre viven con la idea, la fantasía o la justificación de que ‘si mi madre estuviera aquí otra cosa sería de mí’; y finalmente no están tan errados: sí les falta algo”, asienta Sotelo.

Pero la maestra en Comunicación Visual Rocío Flores Espejel comparte una perspectiva más esperanzadora, al menos en el terreno que suelen tocar el cine o la televisión. Para ella, la mejor respuesta que puede tomar el personaje que sufrió abandono es crear nuevas redes de apoyo, especialmente las que se nutren de amistades sinceras. “En la mayoría de las películas, a pesar de que el personaje sufre una profunda tristeza, al final se erige como un ser completo, empoderado, independiente y esa red de apoyo, los amigos más cercanos u otros parientes, sustituyen el amor familiar con la amistad sincera”.

En su experiencia como promotora cultural, Espejel considera que la imagen de la maldad o venganza suele recaer en la mujer, mientras que en la figura del padre se evidencia otro tipo de contenidos: “En el hombre se genera un tono de rescate a través del príncipe azul, o de víctima, porque muere en algún momento de la historia o simplemente nunca aparece. Lo que da pie a la aterradora idea de la madrastra”.

A ese respecto, Sotelo, también psicoanalista, opina que la pérdida de la figura paterna igualmente afecta muchísimo a los infantes, no deja de ser un acto doloroso y muchas veces irreparable, pero “no es lo mismo, hablamos de dolores diferentes, porque tienen funciones diferentes. Papá evidentemente arropa con el afecto, pero su rol principalmente va enfocado a las reglas, al ímpetu; el padre es la figura que te inyecta fuerza, competitividad, entonces en ese sentido no tiene el mismo impacto en los infantes”.

Como directora del Ceepi, Sotelo atiende a madres con problemas en la crianza y a las que, con tratamiento, les crea consciencia de cómo ellas paralizan e inutilizan a los hijos mediante el control, haciéndolos sentir culpables, chantajeándolos, lastimándolos con violencia o con su ausencia, lo cual puede ser tan doloroso como el maltrato físico. La idea es que las madres eviten estas prácticas y echen a andar otros mecanismos y estrategias de vínculos que las acerquen más a sus hijos.

La Llorona

Quizá una de las mamás más terribles para el folclore mexicano, es el espectro de una mujer de quien se dice perdió o mató a sus hijos. Existen tantas versiones como municipios en nuestro país, pero la mayoría concluye que tras semejante suceso su alma vagará en pena por las calles de nuestro país mientras grita lánguida y prolongadamente: ¡Aaaaaaay, mis hijooooos!

Sin embargo, la especialista advierte que no hay que hacer dependientes o inútiles a los pequeños. “Un hijo que puede mudarse de estado o irse a vivir en independencia se vuelve mucho más agradecido y está con su mamá de una manera mucho más auténtica y feliz que pegado en la dependencia”, sentencia.

El asunto del abandono materno es importante y recurrente en diversas idiosincrasias populares y también en la “cultura de masas”. Prueba de ello es que no es extraño que esté presente en alguna película de la cartelera, incluso –o sobre todo– en aquellas donde figuran los más valientes superhéroes.

“Se trata de una constante del séptimo arte, son situaciones reales que el cine presenta a veces más desgarradoras y también de repente más dulzonas de lo que en realidad son, pero para eso es el cine, para evadirte un poco de la realidad y pensar en otras posibilidades”, dice la maestra Espejel.

A continuación algunas estampas de la figura materna, que no siempre cuadran con el estereotipo clásico de abnegación y cuidados.

 

Las madres con las que nadie soñó

  1. El papelerito, México, 1950

Sara García encarna a una disfuncional abuela que cuida de unos huérfanos que trabajan como repartidores de periódico desde temprana edad. La historia se centra en Toñito, un tierno y enfermizo niño que sufre las vejaciones de su padrastro, que su madre permite y solapa al estar perdidamente enamorada de este. Al final, la vida le cobra esos maltratos cuando al salir de prisión recibe la noticia de que Toñito ha muerto.

 

  1. Los olvidados, México, 1950

La mamá de El Jaibo, un adolescente sin escrúpulos, provoca una de las mejores secuencias fílmicas en la carrera de Luis Buñuel. Una película que sin duda dejó huella en el cine nacional, describe la pobreza y los crímenes juveniles en los suburbios de México. En su momento el personaje femenino fue criticado, puesto que a la sociedad mexicana le escandalizaba pensar que alguien así pudiera ser real.

 

  1. Carrie, EU, 1970

El fanatismo y control de una madre convirtieron a la protagonista en un niña insegura, con muchos temores y carencias. Parece que no hay adolescencia más difícil que la que vivió Carrie de acuerdo con la creación del aclamado escritor de terror Stephen King. Al final, Carrie deja caer su venganza contra quienes le hicieron tanto daño, pero desgraciadamente también lastima a las únicas personas que confiaron en ella.

 

  1. La increíble y triste historia de la cándida Eréndira y su abuela desalmada, Colombia, 1972

La gorda abuela que sólo puede caminar apoyada en el hombro de su nieta o ayudada por un bastón es una atípica progenitora que explota sexualmente a Eréndira y que llega a su fin cuando un niño con ojos de ángel decide rescatarla de aquella carpa. Pieza importante del boom latinoamericano, Gabriel García Márquez escribió un libro de cuentos cuyo hilo conductor es la trágica y asombrosa historia de Eréndida y su, en efecto, abuela desalmada.

 

  1. Los motivos de Luz, México, 1985

Una madre va a prisión acusada de haber matado a sus hijos y se rehúsa a externar los motivos de su horrible acción. Un caso real que tres años atrás conmovió a la sociedad mexicana. Una película dirigida por Felipe Cazals y protagonizada por Delia Casanova y Patricia Reyes Spíndola.

 

  1. Como agua para chocolate, México, 1990

Mamá Elena, la madre de Tita, la sentencia desde muy temprana edad: no podrá casarse puesto que tendrá que velar por su madre en la vejez. La crueldad de la madre alcanza su clímax cuando decide que el pretendiente de Tita deberá casarse con su primogénita, algo así como para no hacerle el desaire. El libro fue escrito por Laura Esquivel y llevado al cine por Alfonso Arau.

 

  1. One million dollar baby, EU, 2004

La madre de Maggie destaca por su interés monetario y su indiferencia, no precisamente por amor a su hija. Maggie, una aspirante a boxeadora, es un poco mayor para empezar de cero en el deporte profesional, pero está dispuesta a sacrificarse al máximo para triunfar. Lamentablemente su entrenador descubre de la peor manera que el único interés que mueve a la familia de Maggie y especialmente a su progenitora es el dinero, aunque la vida de la protagonista penda de un hilo.

 

  1. Precious, EU, 2009

La madre de Precious maltrata constantemente a su adolescente y obesa hija quien no sabe leer ni escribir. Cuando se descubre que está embarazada, la expulsan de la escuela. Sin embargo, la directora del centro educativo será la única esperanza de esta joven, ofreciéndole una oportunidad que cambiará su vida por completo.

 

  1. Los otros, EU, 2001

Grace Stewart, una viuda afligida, desarrolla un sobreprotector trato con sus pequeños niños, al descubrir sucesos extraños que apuntan hacia la presencia de fantasmas en su apartada mansión. Nicole Kidman carga con un llavero gigante y no hay puerta, linterna o empleado que escape de su control.

  1. Black swan, EU, 2011

Una bailarina frustrada se convierte en una madre controladora que quiere vivir a través de su hija. Es así como Nina, que adora y quiere tanto a su madre, se convierte en una obsesiva bailarina de ballet, quien busca dar la presentación más impecable del clásico El lago de los cisnes. Las carencias afectivas y el ambiente de la danza profesional impiden que ella entable siquiera una amistad.

 

Lágrimas y risa

Seguramente usted recuerda a estas dos mujeres, quienes a pesar de su maldad nos arrancaron varias carcajadas. En primer lugar está la abuela Ida (Cloris Leachman): madre de Lois en la serie televisiva Malcom el de en medio. Ella desprecia a toda la familia, es racista e interesada. Perdió su pierna izquierda salvando a Dewey de ser arrollado por un camión, quizá la única de sus buenas acciones. En segundo lugar, citamos a Catherine Anne O’Hara quien formó parte desde 1990 del elenco de Mi pobre angelito como madre del tierno McCulley. Se ganó esta mención porque seamos sinceros: ¿qué clase de madre olvida a su hijo en la víspera de Navidad?

 

FIGHT! EN ESTA ESQUINA…

Doña Naborita

No hay amor más grande que el que se profesan Gordolfo Gelatino y su madre doña Naborita. En Ahí, madre, filme de los años setenta protagonizado por Los Polivoces, observamos cómo la madre se las ingenia para proveer el hogar y también los caprichosos y variopintos gustos de su hijazo.

Catalina Creel

Quizá una de las madres más terribles de la televisión, Catalina Creel atormentó y culpó todos los días a su hijo por haberle provocado la pérdida de un ojo, el cual cubre con parches que hacen juego con su ropa; aunque al final de Cuna de lobos se revela que nunca perdió dicho órgano.

 

Los tiempos cambian

¿Ha visto una de las más recientes películas de Disney, Ralph, El demoledor? En la secuela que cuenta las nuevas aventuras de Vanellope y Ralph, se muestra una faceta completamente distinta de las tradicionales princesas Disney con las que todos crecimos. En ella se deja claro que la mayoría de estas simpáticas mujeres carecen de padre o madre y se además se vieron engañadas con la idea de que un príncipe azul solucionaría todas esas carencias. No cabe duda que los tiempos cambian, y muchas veces para bien.

 

Por Ximena Cueto