lunes , septiembre 23 2019

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¿Sabes qué es y cómo superar la “deuda emocional”?

La deuda emocional es un estado afectivo que puede generar culpa y puede hacernos sentir mal por no haber cumplido un compromiso. Nos puede frustrar el no haber dicho o hecho ciertas acciones en el pasado, que a día de hoy haríamos diferente, pero ¿cómo superarla?

Podemos sentir como una especie de chantaje cuando tiene que ver con el otro o un castigo cuando no se ha cumplido el compromiso. Vamos a explorar cómo se crea, qué consecuencias tiene y cómo liberarnos de esa carga.

¿Qué es la deuda emocional?

Una deuda emocional es un desequilibrio entre mínimo dos personas. La deuda es compleja porque la mayoría de las veces sucede en nuestro inconsciente y no es fruto de un hecho concreto, sino de un seguido de dinámicas de relación.

Por ejemplo,no es lo mismo que un día no lleves efectivo y tu compañero te pague la cena. Siempre que le hagas una transferencia para devolvérselo, a que cada vez que cenáis te tenga que invitar él.

¿Cuándo se crea la deuda emocional?

La deuda emocional se puede crear en dos momentos de tiempo diferentes. Puede haberse originado en el pasado e irse renovando en la actualidad. Por otro lado, puede haberse creado en el presente imaginando que vamos a conseguir algo en un futuro (p.e tengo que ser así ahora para ser asá mañana).

Deberíamos entenderla como un intercambio mal equilibrado. Se genera un compromiso entre ambas partes de forma implícita. Cuando ese compromiso no se da, te quedas atrapado en la deuda y sientes que tienes que dar algo a cambio.

Consecuencias de arrastrar una deuda emocional con alguien

La deuda emocional genera frustración y culpa, ya que tiene que ver con los compromisos que tienes contigo o con el resto, incluso con lo que crees que esperan de ti. Eso significa que tienes que estar a la altura de lo que los demás esperan de ti y entonces si vives en deuda, también vives para saldar las deudas con los otros.

Además, la deuda emocional hace que te reproches a ti mismo acciones que ahora harías diferente. Eso hace, que te hables a ti mismo de una manera dura y que te castigues por no haber cumplido o haber traicionado a tus valores. Imagina, qué decidiste dejar de ir a una barbacoa con amigos a la que te habías comprometido a asistir hacía dos semanas, porque te apetecía hacer otra cosa.

Escucharse a uno mismo está bien y lo deberíamos a hacer más a menudo, lo molesto es cuando sientes que le debes algo a alguien por haber seguido tu intuición o tu deseo.

¿Qué puedes hacer para salda tu deuda emocional?

Revisar tus relaciones e identificar las deudas que tienes en tu vida. Haz una rueda con todos los ámbitos y los malestares que te pueden producir: trabajo, casa, amigos, actividades…

No aceptes “acciones, regalos, palabras” que te enganchen en el sentimiento de deuda. Toda acción de deuda tendrá un coste para ti.

Posiciónate adecuadamente con los demás, de manera que el compromiso sólo sea contigo mismo y no te sientas mal por hacer lo que quieres. Sé responsable de tus decisiones.

Si tienes la oportunidad, cierra esa situación y sino dale un cierre simbólico: escríbelo y envíalo una carta (al menos, tú ya has hecho lo que sentías, no importa la respuesta del otro.

Aceptar la realidad y ser consciente que es necesario perder para ganar. Es decir, hay que perder esa imagen imaginaria que teníamos de nosotros (“el que dice a todo que sí”) para poder ganar tranquilidad y aceptando quien somos hoy.

Paga tu deuda y no renueves el contrato, vive tu vida y toma tus decisiones.

Aprende a dejar ir, si algo te ronda la cabeza, te impide vivir tranquilo, cámbialo y empieza a soltar el pasado y a cambiarlo desde el presente.

La única deuda que no vamos a poder saldar nunca es la que tenemos con nuestros padres, porque ellos nos han dado la vida.
Eso es una deuda que no podremos saldar. Lo mejor que podemos hacer es hacer nuestra propia vida, y honrar todo lo que nos han dado, a través de nuestros hijos, o personas cercanas.

Salda la deuda emocional y respira tranquilo

Cuando nos quitamos la deuda emocional podemos respirar tranquilos. La buena noticia es que ahora que te has dado cuenta, puedes intentar saldar esa deuda y puedes no generar otras nuevas y diferentes.

Si sigues los pasos para saldar tu deuda, es decir, no sigues contrayendo más deuda, y te permites cerrar, podrás sentirte liberado emocionalmente. Las primeras veces no será fácil, te va a costar y te generará malestar. Pero, tienes que ser consciente de que el malestar es fruto de no poder complacer al otro, y al único que deberías complacerte es a ti mismo.