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Emiliano Zapata. Aquel 10 de abril de 1919…

¿Cuáles fueron los motivos que provocaron el asesinato de Emiliano Zapata? Este documento del Centro de Estudios de Historia de México nos proporciona varias pistas.

El 10 de abril de 1919 fue asesinado vilmente en la Hacienda de San Juan Chinameca el general Emiliano Zapata, también conocido como el Atila del sur. Más de 20 disparos de escopeta dieron fin al revolucionario, que puso en jaque más de una vez a las fuerzas constitucionalistas, y al parecer esos actos rebeldes le costaron la vida.

El Centro de Estudios de Historia de México resguarda entre sus documentos más valiosos uno de gran interés que muestra claramente las razones que originaron la muerte de Zapata. Ineludiblemente hablar de este acontecimiento es referirse al autor material Jesús Guajardo (1880-1920), quien después de la muerte del presidente Francisco I. Madero se unió a los revolucionarios a las órdenes de Pablo González (1879-1950).

Guajardo posteriormente fue premiado por el Presidente Venustiano Carranza por la “valentía” con que obedeció la orden del asesinato, aun sabiendo del peligro que corría al cumplirla. En el documento tampoco se puede evitar hablar del autor intelectual, el general Pablo González, célebre por las batallas que lideró al frente de las fuerzas del noreste y las Brigadas de la Muerte que apabullaban al enemigo. Pablo González fue la mano dura del constitucionalismo, el instrumento por el que Venustiano Carranza logró triunfar sobre las figuras de Francisco Villa y Emiliano Zapata, siendo este último la mayor ofrenda que Pablo González entregó a Venustiano Carranza; hecho que no impidió que meses más adelante el propio González se le rebelara a Carranza a pesar de haber agasajado al Primer Jefe con la vida del Caudillo del Sur.

Seis días después de la muerte de Zapata, el general Pablo González lanzó un manifiesto al pueblo de Morelos en el que defendió el crimen y explicó las causas que hicieron necesaria la muerte de Emiliano Zapata, pues el agrarismo, el bienestar social y la Revolución, a decir de Pablo González, fueron conceptos usados por el Caudillo del Sur sin sentido claro. González acusó que los zapatistas, ya sin líder, hostigaban y señalaban al gobierno por la muerte de Zapata, convirtiendo en mártir al bandolero, ofreciendo altares al criminal feroz y elevándolo al grado de héroe. Advirtió que Zapata no gozó de ninguna de las bondades que sus seguidores le atribuyeron, y que la barbarie fue su única filosofía, llevando a la muerte innecesaria a los miles de seguidores que en él confiaron; esos seguidores ávidos de mejoras al sistema agrario que Zapata prometió en el Plan de Ayala, plan que sus hordas repetían como catecismo pero que no comprendían, y que incluso carecía de lógica. Tuvo la fortuna en sus manos y la dejó ir.

Pablo González también señala en su manifiesto al pueblo de Morelos que Zapata sólo llevó infortunio a su tierra natal, acabando con el trabajo y la producción agrícola que tanto vociferaba y por el contrario, sólo entregó muerte y despojos a sus propios pobladores. Las fuertes palabras que el general González pronunció a los morelenses no sólo recriminaron el proceder de su líder sureño, también los reprendió a ellos. Sentenció que si los seguidores de Zapata hubieran sido de mayor espíritu habrían podido vengar a su caudillo, pues al instante de consumarse el homicidio, Jesús Guajardo quedó a la merced de la escolta que acompañaba a Zapata, pero no hubo tal reacción. Los más de 100 hombres que acompañaron a Zapata no cobraron la vida de los 20 que sumaban con Guajardo, lo que para Pablo González significó falta de fidelidad.

Así fue como el portal estandarte de la destrucción nacional –palabras de González- terminó sus días. Aseguró que Morelos no tenía más opción que entrar al concierto de la paz y abandonar la bandera del Plan de Ayala e integrarse a la civilización dejando atrás la barbarie del zapatismo, pues de persistir tendrían el mismo final que su finado líder.

 

MORELENSES:

El Gobierno Nacional ha demostrado su fortaleza al ocupar en breve plazo todo el estado y dar el golpe decisivo a la rebelión con la muerte del cabecilla Emiliano Zapata, y ha demostrado su espíritu benévolo y cordial al otorgar protección y garantías amplísimas a todos los ciudadanos, sin distinción ninguna, impulsando la reconstrucción general y laborando por el bienestar de todos. Espera que los actos del Gobierno, sin vacilación ninguna, es el siguiente: Para los hombres de orden y trabajo, protección y garantías. Para los trastornadores y rebeldes, inflexible y ejemplar castigo.

  • General en Jefe, P. González, Cuartel general en Cuautla, Mor., a 16 de abril de 1919.

 

 

Para leer el documento completo:

Pablo González, Documento 2896, CEHM, Fondo 1009 (MIX).

 

Por el doctor Manuel Ramos Medina