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La batalla de los taxis en México

Las aplicaciones para celulares no sólo llegaron a cambiar la forma en que nos movemos, sino a ofrecer una opción más allá de la conocida fórmula de los vehículos tradicionales. ¿Cuál es la mejor opción en las distintas ciudades de nuestro país?

Ana Lucía es dueña de una pequeña flota conformada por cinco taxis, un ingreso adicional a su trabajo como maestra universitaria de tiempo completo. Conoce a la perfección la vida del ruletero pues su padre le dio educación y comodidades gracias a ese empleo. Por ello, cuando llegó Uber hace algunos años, notó con alarma cómo sus taxis dejaban cada vez menos ingresos; ello, en coincidencia con el alza en el precio de la gasolina la orilló a tomar ciertas medidas para paliar su nueva problemática.

Una de ellas, la más radical, fue la de deshacerse de su entonces creciente cantidad de vehículos que portaban la serigrafía de la CDMX para adquirir un vehículo de placas particulares que pudiera ingresar a la empresa de transporte terrestre Uber. Al hacerlo, se enfrentó con las trabas ahora tradicionales, como la adquisición de un seguro o encontrar un operador que concluyera satisfactoriamente las pruebas a las que somete esta empresa a los operadores.

Ana Lucía refiere a Contenido que durante este procedimiento, se planteó alternativas que le hicieron pensar en cuál sería la mejor opción en dos vías. En la primera de ellas, como emprendedora y dueña de un vehículo, se cuestionó cuál era la empresa que ofrecía los mejores rendimientos; en la segunda, como usuaria, se preguntó a sí misma qué es lo que se buscaba en un servicio de taxis. Aun sin una respuesta satisfactoria, la profesora optó por quedarse con Uber, por ser la aplicación más popular y la que llegó primero a México.

Razones de la nueva opción

Los servicios de taxi vía aplicación o app nacen de varias necesidades: de una espera que puede ser considerable al tomar un taxi de calle, así como por dudas sobre la seguridad como pasajero, especialmente de noche, pues se desconoce quién es el chofer, además de que no hay garantías sobre la limpieza o estado mecánico del auto.

Los taxis fueron durante mucho tiempo, tanto para usuarios como para choferes, un sitio propicio para convertirse en víctimas de la delincuencia. Rodrigo Martin, un abogado de 27 años y padre soltero, recuerda para Contenido que “recién egresado e incorporado a la vida laboral, muchas veces tuve que moverme en taxis; entré a un bufete de renombre que exigía mucho en la imagen física, no podía presentarme desaliñado o con la ropa sucia, y por ello me convertí en cliente frecuente de taxis y radiotaxis; no pasó mucho para que viviera mi primer desencanto y fuera asaltado. Aunque con coraje, no me exalté más de la cuenta, al final del día estaba bien volver a casa con mi hija, a quien su abuela cuida la mayor parte del tiempo. Mi problema mayor llegó cuando me asaltaron acompañado de mi hija, lo que para mí marcó una ruptura con ese tipo de servicios y una migración completa a las apps vía smartphone”.

Y a pesar de que una buena cantidad de usuarios tiene la opción de llamar a sitios de radiotaxis, es frecuente que tengan que esperar durante largo tiempo en su ubicación antes de recibir el servicio.

Como respuesta a esas problemáticas y como manera de mejorar la movilidad fue que las empresas de taxis que se solicitan por smartphone llegaron a nuestro país. Desde su arribo se han convertido en una opción confiable, segura y práctica para pedir unidades que llevan a cualquier punto de las ciudades. Hasta hace pocos años era impensable solicitar un taxi, saber su ubicación, la identidad del conductor, el tiempo de llegada y de destino, pero con los avances de los teléfonos móviles sobrevino el gran cambio a la movilidad urbana.

La industria del transporte ha vivido una evolución vertiginosa gracias al surgimiento de las aplicaciones de movilidad.

Un poco de historia

El abogado Jason Finger con su Seamless Wheels, en Estados Unidos, fue el precursor en eliminar recibos y pagos en efectivo para servicios de comida y limusinas por medio de internet. Pero no fue el único proyecto que intentó mejorar el servicio de taxis o de limusinas. En 2007, Tom DePasquale, un hombre de negocios de Virginia, lanzó RideCharge, una aplicación para BlackBerry o Windows Mobile con la que los pasajeros pagaban el taxímetro desde el teléfono, con su tarjeta de crédito. Esto ayudaba a los clientes pero también a los conductores, que no tenían que tener forzosamente un lector de tarjetas bancarias.

En 2008, con el primer iPhone, vio la luz una app considerada pionera: Taxi Magic, que luego dio nombre a la compañía de transporte bajo demanda. En aquellos tiempos, la aplicación se descargó miles de veces al día, según se cuenta en el libro Lo que viene, de Brad Stone. Parece inevitable que su funcionamiento nos recuerde a Uber: los usuarios pedían un taxi común en su ciudad (25 ciudades de EU lo usaban en 2008), y pagaban con el teléfono. El servicio mandaba un SMS a los clientes con el nombre del conductor y una estimación de la distancia. La idea era transformar el propio sector del taxi y no ponerse en su contra: sus promotores no buscaron conductores externos, sino que ofrecieron el servicio a las propias flotas de vehículos con licencia ya existentes.

Taxi Magic podía haber triunfado antes que Uber, pero los conductores no estaban habituados a ese esquema de servicio; los usuarios podían pasar horas sin que un vehículo estuviera disponible para hacer los viajes. Un cliente, por ejemplo, podía pedir un taxi con la app y, si de camino a recogerlo otro usuario sugería una viaje más atractivo, aquel se quedaba esperándolo sin tener notificación alguna de que su servicio se había cancelado.

Este servicio no sólo fue pionero y visionario, sino que se atrevió a rechazar la idea que finalmente terminó por seducir a inversores y usuarios por igual: en los primeros meses de 2009, Bill Gurley, socio de la firma de capital de riesgo Benchmark Capital, se acercó al fundador de Taxi Magic y le ofreció ocho millones de dólares para hacerse con la empresa. La condición era que había que alejarse de los taxis oficiales, regulados por los gobiernos locales, y centrarse en coches como las limusinas. La gente de Taxi Magic tenía otras ideas y rechazó la propuesta.

Lo anterior fue un error. En 2010 llegaría UberCab (que luego sería Uber, a secas) y terminaría con Taxi Magic y otras pequeñas empresas que ofrecían servicio de limusinas.

Poco antes de la revolución de Uber, en 2008, Daniel García, un empleado de la cadena de electrónica estadounidense Best Buy sugirió un sistema para que los clientes vieran en línea y en tiempo real el vehículo que iba hacia su casa. John Wolpert, responsable de la incubadora de ideas de negocio de Best Buy, pensó que sería una buena idea para saber dónde se encontraban otro tipo de servicios como los taxis. Así surgió Cabulous.

Pero hubo muchos otros problemas. En primer lugar, la empresa no aceptaba pagos electrónicos; tampoco dio teléfonos eficaces a los conductores, lo que supuso un gran problema para el funcionamiento de la app, pues no cargaba igual en todos los teléfonos, sumado a que en las horas pico de trabajo los choferes apagaban el dispositivo.

Ya en el segundo semestre de 2009, el programador Travis Kalanick se encontraba en busca de financiación para un nuevo proyecto y conoció a Bill Gurley, quien estaba al tanto de que había una nueva alternativa que pretendía revolucionar el transporte por tierra. Pese a que el dinero que le solicitaron se le hizo poco, pues era mínima la cantidad que requerían para ese momento, aceptó y Uber se convirtió unos meses después en la competencia de Cabulous.

Bill Gurley encontró la empresa que quería y se convirtió en directivo de Uber. Diez años después, luego de que esta firma revolucionó el sector del transporte urbano, los emprendedores que alguna vez intentaron modificar la movilidad ahora se preguntan qué pudo haber pasado si las circunstancias hubiesen sido otras. La respuesta es simple: no supieron adaptarse a las necesidades de los usuarios, o simplemente se adelantaron a su época y no existían las herramientas tecnológicas necesarias para conseguir su emprendimiento.

 

 La necesidad de taxis evidente, ya sean de la calle o por app son la opción más popular en nuestros días. El transporte público no siempre resulta la alternativa ideal.

El caso mexicano

Se sabe la historia inicial: para Uber no fue difícil consolidarse en la preferencia de los usuarios; la seguridad que brindaban sus vehículos desde el principio y lo estable de su app fueron clave para hacerse de clientela frecuente. Otro factor actuó en su favor: los conductores encontraron cómoda cabida, sólo necesitaban de un vehículo y un seguro de cobertura amplia (además de pasar por una serie de pruebas que garantizan la seguridad del usuario) para comenzar a laborar.

Uber pasó así por una relativa feliz “luna de miel” con sus usuarios, aunque pronto vino la competencia.

En nuestro país, la batalla contra los taxis tradicionales nació no sólo por la general sensación de inseguridad, sino por un transporte público colectivo deficiente, que durante años ha mostrado carencias y que recién ha comenzado a reordenarse en favor de mejorar la experiencia de los usuarios.

Es así que el servicio de transponte a través de aplicaciones móviles toma fuerza a medida que aumenta el acceso a la red. Se calcula que hoy, en México, 36% de los usuarios utiliza internet para solicitar este tipo de servicio. De acuerdo con la Asociación de Internet, estas cifras indican que los internautas están resolviendo preocupaciones cotidianas a través de estas plataformas.

En un estudio que presentó en los primeros meses de 2018, revela que 79.1 millones de personas tienen acceso a internet en el país, que 72% de los usuarios usan estas plataformas de transporte a través de apps por seguridad, 49% por reducción de los tiempos de espera y 40% lo hace por la comodidad.

Ese mismo estudio detalla qué uso le da el mexicano a este servicio. Para realizar actividades recreativas (44%), para ir de fiesta (34%), o luego de una cena o una comida (19%). Dato interesante: 67% de los usuarios consultan las opiniones de otros antes de aceptar el servicio, y 51% lee las reseñas que hacen personas que ya lo utilizaron.

En efecto, a través de la app el usuario puede conocer algunos datos del conductor y el vehículo que pasará por él, así como seguir el trayecto en tiempo real y compartirlo con quien lo desee. Igualmente los operadores, a través de la tecnología, pueden conocer cuáles son las zonas de mayor demanda y de mayor riesgo, lo que les permite tomar acciones y prevenir situaciones de peligro.

¿Quién ganará en esta lucha por el pasaje? Sin duda quien ofrezca mayor seguridad, precios cómodos y mejores unidades.

 

 

Las opciones

Entre la gran variedad de nuevas apps que brindan servicios de taxi en México, existen algunas que los usuarios encuentran más confiables y efectivas. Todas funcionan más o menos igual: utilizan la ubicación del solicitante para determinar qué taxi se encuentra más cerca y brindarle el servicio lo más rápido posible (de cinco a 10 minutos, en promedio), con la comodidad de que el usuario puede verificar los datos del vehículo y del conductor, además de monitorear en un mapa cómo el vehículo se acerca a su ubicación, para no esperar en la calle y salir en el momento justo. La descarga de todas estas apps, tanto para iOS como para Android, es gratuita.

 

Uber

Pionera en el mundo de la movilidad terrestre por app, es una de las más longevas en nuestro país. Nació en 2010 en Estados Unidos, y en México ha ganado miles de operadores de unidades desde 2013, después de Estados Unidos –en China tuvo que frenar debido a la competencia local–, México es el país donde más se utiliza.

En la actualidad, la plataforma en México tiene más de 200,000 usuarios y 39,000 choferes, distribuidos en 14 ciudades. El servicio utiliza una tarifa dual basada en el tiempo y la distancia, teniendo como base 35 pesos, además de ofrecer la “tarifa dinámica”, en la cual entra en juego la oferta y la demanda en el servicio. Permite hacer el cobro con tarjeta de crédito y en algunos lugares, con efectivo.

 

Para ser socio conductor:

  1. Registro en la página: partners.uber.com/‎
  2. 2. El interesado deberá enviar la siguiente documentación personal: licencia de conducir, carta de no antecedentes penales con un máximo de tres meses de antigüedad, comprobante de domicilio personal y fiscal, fotos del exterior e interior del vehículo a registrar, placa, tarjeta de circulación y póliza de seguro vigente.
  3. Si el socio quiere ser conductor deberá presentar exámenes de ubicación en la ciudad, de políticas y servicios, antidoping y psicométricos.
  4. Darse de alta en el sitio de facturación.
  5. 5. Comenzar a trabajar.

 

Cabify

Servicio con vehículos ejecutivos con chofer, por lo que su costo es más elevado que el de su competencia. No permite pagos en efectivo, se hacen mediante el cargo a la tarjeta con la que el usuario se registra. Así el servicio es más seguro para este y para el chofer. Es posible conocer el monto que se pagará de manera anticipada, previo ingreso de ubicación y destino. Si se está conforme con el costo, se confirma la solicitud y el taxi más cercano acudirá. El conductor llamará para verificar el punto exacto donde se encuentra y dirá el tiempo estimado de llegada.

 

Para ser socio en Cabify

  1. El vehículo debe ser mediano con cajuela tipo sedán, aire acondicionado, reproductor de música, bolsas de aire y con no más de cuatro años de antigüedad.
  2. Asistir a sesiones informativas y entregar los siguientes documentos: licencia, carta de no antecedentes penales, tarjeta de circulación y póliza vigente.
  3. Comenzar a trabajar.

 

Easy Taxi-Yaxi

Esta es una app bastante amigable, basta con confirmar ubicación y dar clic en “Llamar taxi”. Se necesita registro, pero esto permite darle seguimiento al servicio prestado. No hay cargos extra y el taxímetro empezará a correr en el momento en que el usuario aborde la unidad. Los taxistas están registrados, se pueden ver sus datos, y cobran con tarifa reglamentaria. Si el usuario lo desea, puede marcar directamente al taxista para dar detalles precisos de su ubicación. Easy Taxi no tiene sus propias unidades, pero da seguimiento a los taxistas afiliados. Además con la afiliación de Yaxi el año pasado (marzo 2018), prevén posicionarse mejor en el mercado mexicano.

 

Para ser parte de Easy Taxi

  1. Tener un taxi propio con la documentación en regla.
  2. Registrarse en la página: easytaxi.com/mx/driver/
  3. Descargar la app gratuita para iOS o Android.
  4. Comenzar a trabajar en la red de taxis seguros.

 

Avant-App

Esta empresa mexicana tiene una de las tarifas más bajas y amplia disponibilidad ya que se encuentra en la Ciudad de México, Guadalajara, Ciudad Juárez, Culiacán, Chihuahua, León, Mazatlán, Pachuca, Puebla, Querétaro y Toluca. Ofrece diferentes categorías de autos incluyendo camionetas de lujo, y a través de su aplicación se pueden revisar diversas opciones incluyendo el pago en efectivo que en ocasiones resulta un factor clave para que el usuario se decida por una compañía de transporte en particular.

 

Para ser socio Avant-App

  1. Registro con los siguientes documentos: número celular, email y fotografía, (añadir correo alternativo y una contraseña para ingresar a la app), IFE o INE, comprobante de domicilio, examen psicométrico, examen toxicológico, carta de antecedentes no penales, licencia de conducir.
  2. El auto debe tener: tarjeta de circulación, póliza seguro de transporte privado, fotos claras de la unidad y que muestren las placas; la factura debe estar a nombre del dueño o socio.
  3. Para los dueños del auto: firma electrónica, sello digital y forma 32-D, datos bancarios, nombre del banco, sucursal, cuenta interbancaria y número de cuenta.
  4. El proceso es con preregistro en la app de conductor y después mandar un email con la documentación restante a contacto@avantapp.mx

 

Didi

La app más reciente en México, apenas en noviembre de 2018. Didi Chuxing es una empresa china que llegó primero al Estado de México y posteriormente a Ciudad de México. Prevé la expansión a las ciudades más importantes del país en los próximos meses de 2019. Con precios atractivos y por debajo de la media de su competencia, Didi ha sabido posicionarse en el gusto popular, aunque no ha logrado desprenderse de las problemáticas de Uber, como la inseguridad y las ya tan conocidas, y para muchos molestas, tarifas dinámicas.

 

Cómo ser socio de Didi

  1. Registrarse vía WhatsApp en la página: https://whatsapp.didiglobal.com/
  2. Responder un cuestionario para medir habilidades de conducción.
  3. Subir documentos personales y del vehículo.
  4. Comenzar a trabajar con Didi.

 

Nekso: respuesta de los convencionales

Desde 2013, cuando Uber llegó a México, a la fecha hubo diversas reacciones por parte del gremio taxista, desde enérgicas marchas en rechazo de las aplicaciones, hasta el intento de la implementación de tabletas con la finalidad de hacer un servicio semejante a Uber y más seguro para el usuario y los conductores. Quizá el más atractivo de ellos fue la alianza que hizo el Movimiento Nacional de Taxistas por medio de su presidente Bersaín Miranda, con la empresa canadiense Nekso, especializada en tecnología que desarrolló una app para conectar a taxistas y pasajeros.

El convenio previó que más de 600,000 unidades en el país cuenten con la tecnología para solicitar los vehículos bajo demanda. La primera fase inició a finales de marzo con 250,000 unidades en todo el país. La finalidad de la implementación es que los usuarios puedan solicitar los taxis bajo demanda, con la posibilidad de pagar por medios electrónicos.

Lo más interesante para el Movimiento Nacional de Taxistas es que no invirtió por tal despliegue de tecnología. El contrato apareció originalmente por una licitación en la que participaron 10 empresas, aunque señalan que es un negocio potencial para la empresa, misma que por facilitar su tecnología tendrá una comisión por cada viaje que haga el operador del taxi (una tercera parte de lo que otras empresas transnacionales cobran).

 

Cómo ser parte de Nekso

  1. Registrarse en https://nekso.io/app/driver/#/registro
  2. Descargar la app de forma gratuita.
  3. Revisar perfiles de usuarios para elegir el viaje que más te convenga.
  4. El postulante debe ser dueño de su propio taxi homologado en el estado que desea trabajar.

 

Por Mario Ostos