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En pos del algoritmo de la felicidad

 

No importa quién sea usted o dónde esté. Igual que el resto de la humanidad quiere una sola cosa: ¡la felicidad!, sólo hay que elegirlo. ¿Fácil, no? Un experto tuvo que recurrir a la física, la lógica y las matemáticas para descubrir lo que presentamos a continuación, en entrevista.

 

Foto: Naomi Kaizawa

 

¡Sonríe! ¡Sé feliz! ¡Vence tus miedos! ¡Piensa positivo! ¡Rómpela!, y sí, ¡respira! Así de básico y acuciante es este anhelo. Si entramos a Google y tecleamos “cómo ser feliz”, habrá, al menos, 639 millones de resultados esperando ser revisados. Algunos, impregnados por alguna filosofía o religión.

Pensar que en la ciencia reside la respuesta universal para lograr la felicidad suena sospechoso. Seguro, igual que muchos, usted lo ha intentado. Mediante libros, canciones, tarots; películas, mantras, conferencias; limpias, revistas, galletas de la fortuna; cuarzos, seda, haikus; gadgets, viajes, promesas; retiros espirituales, tatuajes, deportes; artículos y hasta con aforismos. Ha tratado y seguramente ha errado.

Uno de esos exploradores de la felicidad fue el actual jefe de negocios en Google X, Mo Gawdat, que en 2014 vio morir a su hijo por culpa de un error humano en un procedimiento médico de rutina. Para entonces, él ya tenía 18 años trabajando en un algoritmo para hallar su felicidad. En entrevista para Contenido relata: “Era infeliz, a pesar de ser exitoso. Tenía autos, dinero, amigos, hijos maravillosos y aun así me sentía miserable”. Ese sentimiento de infelicidad lo llevaría, igual que a usted o cualquiera de nosotros, a conocer el valor de las enseñanzas espirituales. Más que asimilarlas, las procesaría con un enfoque científico, como lo haría un ingeniero. De hecho, lo es.

Tras nueve años de investigación, consiguió una ecuación, cuya prueba final fue ver apagarse la vida de su primogénito sin poder hacer nada. Nueve vueltas al sol delante, asegura que la partida de Ali fue la prueba antes de la misión que actualmente realiza: “Conseguir que 1,000 millones de personas sean felices”.

#ONEBILLIONHAPPY

El libro El algoritmo de la felicidad (SOLVE FOR HAPPY. Engineering Your Path to Uncovering the Joy Inside You), fue el medio que decidió para relatar esa “gran prueba”, así como los avatares que sorteó en el trayecto.

Publicado en 2017, traducido por Antonio Francisco Rodríguez Esteban y editado por Editorial Planeta, el ensayo fue, según nos cuenta su autor, “la mejor manera de atravesar este desafío. En vez de quedarme sentado y llorar puse a prueba el modelo que desarrollé con mi hijo para hacer algo por la infelicidad en todo el mundo”. Al poco tiempo del lanzamiento, consiguió su meta inicial, un millón de personas felices. “Si desaparezco, la idea no se detendrá”, asegura, pues las mil millones de personas felices no dependen del libro sino de que cada quien encuentre su felicidad como mejor le funcione. “Así como hacemos con la salud, la condición física y el trabajo, hay que escoger una hora del día y sentarnos a leer. Hay que invertir en nuestra felicidad”, recomienda Mo Gawdat.

A través de diagramas y ejercicios, diseñados por él mismo, los resultados pueden constatarse inmediatamente. Los “comandos” que se ingresan en nuestro cerebro con la lectura reconfiguran, cual ordenador, la cognición sobre la que articulamos la realidad, mientras ilusiones y ángulos muertos desaparecen para dar paso a verdades últimas.

Una vez que se encuentre “la puerta trasera” de nuestra mente, hackearla es tan sencillo como hacer de la felicidad y el presente una elección constante y consciente. El cerebro se vuelve un órgano controlable y la capacidad para asimilar pensamientos y emociones, sin convertirnos en ellos, se expande, dejando gentilmente de lado nuestro ego y arrogancia.

Por supuesto que los “días malos” no acaban aquí, pero ahora en vez de esforzarnos por beber el café en una bella copa, nos ocupamos sólo en beberlo.

 

El libro que todos quieren leer

Concebir la primera versión le tomaría cuatro meses y medio. Sin embargo, concede que escribirlo fue “una experiencia muy particular”, pues “sentía que lo estaban escribiendo a través de mí”. Muestra de ello es “El juego”, un apartado del capítulo 13 que asegura tecleó de un tirón una madrugada. “Esas cuatro páginas terminaron siendo parte medular del libro y superan por mucho mis dotes como escritor”, asegura. Aunque no escribiría solo. No. Una vez que tuvo lista “la versión alfa” expertos le darían una retroalimentación, dando pie a “la versión beta”, pasando de 600 a 450 páginas. Una vez concluida, invitaría a 120 desconocidos para que la leyeran y la editaran. Luego, la versión previa a publicarse, sería editada, durante dos años, por cinco profesionales, para que le añadieran energía femenina y rebajaran el acercamiento hipertécnico que tenía. El resultado, el best seller que es hoy en día.

 

No hay “cuchara”

Igual que en la primera entrega de la trilogía de las hermanas Wachowski, The Matrix, lo escrito por el egresado de la Maastricht School of Management nos enseña que la mente es la que debe ser flexible y no lo demás. La meta del libro es encontrar en sus letras el reflejo de lo que somos, a través de la sinceridad con la que Mo comparte sus vulnerabilidades. “En cuanto te encuentras con una persona igual a ti puedes identificarte con esta. Yo deseo que la gente sea feliz y si todas las mañanas nos despertamos para encontrar ‘eso’, entonces la idea de ser feliz es posible”, asegura Gawdat.

 

Conjurando la ecuación

La propuesta de este emprendedor busca mantener la vida lo más simple posible con una vuelta a lo básico. Saber que el valor predeterminado en los humanos es la felicidad, y que esta no se vincula a la conquista del éxito o a ganar más dinero. La fórmula expresada es esta:

 

Felicidad Tu percepción de los acontecimientos de tu vida Las expectativas relativas a tu comportamiento

 

Fuente: El algoritmo de la felicidad, de Mo Gawdat.

 

El Tao de las letras

La felicidad no es ningún tópico ajeno en la literatura, muchos pensadores la han analizado y estudiado. De hecho, Gawdat admite que su inspiración la halló en algunos libros espirituales. Desde el taoísmo y budismo, pasando por el islam y el sufismo, hasta llegar al cristianismo e hinduismo. “Cada libro va a tener una pepita de oro o muchas, pero no siempre en el mismo lenguaje”, precisa. Esta es una pequeña selección:

  • Una nueva tierra, de Eckhart Tolle.
  • El tejido del cosmos, de Robert Greene.
  • Las 40 reglas del amor, de Elif Shafak.
  • Satán, una autobiografía, de Yehuda Berg.
  • Anam cara, de John O´Donohue.
  • El poder del ahora, de Eckhart Tolle.
  • Bushido, de Taira Shigesuke.
  • El arte de la felicidad, del Dalai Lama.

 

Por Eduardo Banda