Te puede interesar

Perú: el país que encarcela a sus presidentes

Ovnis: ¿la leyenda adquiere cuerpo?

Secretos de las pirámides mexicanas

Descubre por qué no dormimos bien

 

Uno de cada cuatro mexicanos, incluyendo niños y adolescentes, tiene problemas con el sueño. Los expertos señalan como posibles culpables a la tecnología y al actual estilo de vida.

En diciembre del año pasado Alejandra, de 48 años de edad, llegó a la Clínica de Trastornos del Sueño de la UNAM tras un peregrinar de medio año de no poder conciliar bien el sueño, pese a seguir algunos consejos como beber tés relajantes, leche caliente con miel, hacer meditación e incluso ingerir alcohol para relajarse. El resultado era siempre el mismo: despertaba repentinamente y con taquicardias.

Ella lo atribuía a su ansiedad, ante un posible recorte de personal en su trabajo. Tras realizarle un diagnóstico multidisciplinario se descubrió que el insomnio de Alejandra era multifactorial: cambios hormonales asociados al climaterio, situación que a su vez le generó una depresión. El miedo al despido también hacía que se quedara por las noches trabajando algunas horas extra para demostrar a su jefe que “ella todavía era una mujer muy productiva”, y para contrarrestar los años y liberarse del “estrés” se había metido al gimnasio donde pasaba dos horas tres veces a la semana por las noches.

Otro caso fue el de Raúl, quien llegó a la Clínica del Sueño de la UNAM acompañado de su esposa, misma que estaba a punto de separarse de él como consecuencia de sus ronquidos pues no la dejaban conciliar el sueño. Estos resoplidos eran acompañados por lapsos en los que Raúl no respiraba, al grado de tornarle morados los labios. Así, su sueño era interrumpido por múltiples despertares abruptos con palpitaciones y sensación de falta de aire, además de una recurrente necesidad de orinar. El problema se había agravado en los últimos años afectando incluso su trabajo como conductor de un taxi; en varias ocasiones estuvo a punto de chocar debido a que cabeceaba durante el manejo. Raúl fue diagnosticado con apnea del sueño.

EL VALOR DE SOÑAR

“Mientras soñamos el cerebro cambia su metabolismo y se sintetizan proteínas, enzimas y neurotransmisores que intervienen en diversas funciones cerebrales, por eso cuando no dormimos bien, ya sea por falta de horas o por despertarse en ese horario, se disminuye la capacidad de memoria, aprendizaje y atención”. Daniela Guarneros.

Dos horas menos

El insomnio y la apnea del sueño son parte de una centena de trastornos del sueño cada día más frecuentes en México, y que van a la alza. Se estima que actualmente 30% de la población (niños y adultos) padece algún problema para conciliar el sueño. Datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS) señalan que a nivel mundial 40% de la población padece de trastornos del dormir, no obstante, los expertos señalan que quizá el porcentaje pueda ser mayor pues existe un gran número de personas que no solicitan ayuda.

“Lo que parece un hecho es que en México y el mundo se duermen dos horas menos que en 1920”, afirma la maestra en Psicología Daniela Guarneros, terapeuta de la Clínica de Trastornos del Sueño de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM), “afortunadamente también ha crecido la conciencia sobre la importancia de dormir bien”, dice.

El sueño es vital para la vida pues no sólo permite el descanso sino que también está involucrado en el funcionamiento del organismo en su conjunto, señala en entrevista el somnólogo y maestro en Rehabilitación neurológica Rafael Santana Miranda, responsable de la Clínica de Trastornos del Sueño de la Facultad de Medicina de la UNAM.

La medicina del sueño es una rama relativamente nueva que inició en la década de los sesenta cuando se tuvieron las herramientas tecnológicas para estudiar el sueño y calificar sus diferentes etapas considerando la actividad eléctrica cerebral, muscular y ocular, señala Santana Miranda. En México los precursores del desarrollo de la investigación básica del sueño fueron el doctor Hernández Peón y su alumno, el doctor René Drucker, este último fundador de la Clínica de Trastornos del Sueño de la máxima casa de estudios, detalla el somnólogo.

A partir de entonces en el país se comenzaron a clasificar, estudiar y atender los diversos trastornos. La más reciente clasificación, indica Santana Miranda, identifica alrededor de 100 disfunciones. Las más comunes entre los nacionales son: el insomnio, la apnea del sueño y los ronquidos.

Maldito insomnio

Bautizado así por Hipócrates, el insomnio consiste en la carencia de sueño o en un dormir ineficiente, intranquilo o de mala calidad. “Afecta a 42.9% de la población mexicana, la mayoría mujeres”, indica el doctor Santana Miranda, quien agrega que puede ser ocasionado por diversos factores, o bien, puede ser síntoma de otros padecimientos.

Entre los factores que precipitan el insomnio se encuentran el estilo de vida, el uso de aparatos tecnológicos electrónicos – ya que la luz activa el cerebro de la gente que los observa antes de dormir–, a ello se suma la ansiedad por estrés y la restricción del sueño, causada por sobrecarga de trabajo, es decir cuando las personas dedican horas de descanso a realizar actividades laborales que no hicieron a lo largo del día.

“Estas situaciones nos llevan a dormir menos horas de las necesarias y falsamente pensamos que el fin de semana o los días de descanso nos permitirán recuperar las horas perdidas: eso es una falacia”, advierte el doctor Santana Miranda. En consecuencia, la persona tiene sueño durante todo el día, por lo que realiza pequeñas siestas o consume sustancias activadoras como el café, tabaco, bebidas energizantes y hasta drogas, que al final inhiben el sueño y el descanso, generándose así una cadena de malos hábitos.

Ellas no pegan el ojo

Las más afectadas por el insomnio son las mujeres. De acuerdo con la Sociedad Española del Sueño, este mal se duplica en mujeres respecto a los hombres, afectando al 35% de las premenopáusicas y casi al 50% de las postmenopáusicas. “En la infancia el insomnio se presenta igual en hombres que mujeres, pero este se incrementa en mujeres entrando a la pubertad y más aún durante la adolescencia”, indica la experta en trastornos del sueño Daniela Guarneros, quien agrega que la depresión y la ansiedad son factores que también suelen quitarle el sueño a las mujeres: “Las creencias emocionales y sociales de que las mujeres tienen la ‘obligación de velar’ por el bienestar familiar hace que duerman menos, a lo que se suma la ansiedad provocada debido al menor nivel económico y educativo que tienen”.

Coinciden los especialistas que la restricción de sueño prolongado puede generar cambios en el apetito (se tiene más hambre y predilección por el azúcar) así como deterioro cognitivo, pérdida de memoria y de atención, menor capacidad de tomar decisiones y poco control sobre emociones.

Apnea y ronquidos que “matan”

La apnea del sueño, un trastorno respiratorio en donde el paciente deja de respirar durante episodios de 10 o más segundos, se puede tornar peligrosa para el organismo cuando se presentan más de cinco eventos de este tipo por hora de sueño.

La falta de respiración puede estar acompañada de ronquidos. La apnea puede ser provocada por cuestiones fisiológicas del individuo: tener el cuello o una lengua amplia, alteraciones de la vía aérea superior, obesidad, sobrepeso, hábitos como fumar, ingesta de alcohol o alimentos antes de dormir; todos son factores precipitantes.

La apnea afecta más a hombres que a mujeres pues se cree que existe un elemento biológico protector de las mujeres para evitar su padecimiento durante sus años reproductivos y de crianza, pero al llegar a la menopausia (cuando biológicamente ya sus hijos no dependen de ellas) empiezan a presentarla y las estadísticas comienzan a igualarse entre hombres y mujeres, explica la doctora Daniela Guarneros.

El problema –coinciden los entrevistados– es que de no ser atendida la apnea puede favorecer el deterioro cognitivo (pérdida de memoria y dificultad de concentración, muerte por un evento cardiorespiratorio o bien el desarrollo de enfermedades). “Aumenta en un 400% el riesgo de infarto agudo al miocardio, diabetes, hipertensión y cáncer. En últimas fechas se ha postulado desde investigaciones a nivel básico su participación en el desarrollo de enfermedades autoinmunes”, indica el doctor Santana, quien explica que la restricción de sueño de movimientos oculares rápidos abre barreras neuronales a sustancias que no deberían tocar algunas estructuras del sistema nervioso”.

Dentro de estos trastornos también se encuentra el ronquido, el cual puede estar relacionado con la apnea del sueño, pero también puede tratarse de un trastorno independiente. “Curiosamente se piensa que quien ronca, se encuentra en un sueño profundo, no obstante, no es así. Este desorden afecta por igual a niños y adultos, hombres y mujeres. Una de cada cinco personas ronca”, afirma el doctor Santana.

Entre las causas del ronquido –explica el doctor Santana Miranda– se encuentran obstrucciones en vías respiratorias por infecciones o alergias (sinusitis), características físicas (cuellos cortos y gruesos, dientes flojos, cavidades nasales angostas, lenguas grandes, etc.) o bien hábitos personales como fumar o beber mucho o cenar de más; desórdenes endócrinos o vejez y factores psicológicos.

Los niños también

A sus ocho años de edad Santiago fue llevado al paidopsiquiatra por recomendación de la escuela, debido las bajas notas así como los continuos reportes de conducta. La directora y la maestra de la escuela le indicaron a la madre que probablemente padecía de Trastorno de Déficit de Atención con Hiperactividad, hecho que la asustó sobre todo por la idea de tener que medicar a su hijo. Afortunadamente el médico le indicó asistir a la Clínica de Trastornos del Sueño de la UNAM donde se comprobó que los síntomas del niño obedecían a una falta de calidad en el sueño, así como a una amigdalitis que le provocaba ronquidos y por lo tanto la falta de una adecuada respiración durante el dormir, lo cual requirió tratamiento por parte de un otorrinolaringólogo y sesiones de terapia cognitivo-conductual para el buen manejo de higiene del sueño por parte de sus padres, a fin de que recuperara sus calificaciones y se olvidara de ser catalogado como el “niño conflictivo” del salón.

Los chicos mexicanos también han sido tocados por los trastornos del sueño. Entre las principales razones están la obesidad, ya que genera apnea del sueño; la privación del sueño por exceso de actividades, pero también insomnio por ansiedad, o el establecimiento de pocos límites por parte de padres que les permiten dormirse mientras observan sus tablets o la tele bajo el pretexto de “que sólo así pueden dormir” explica la doctora Daniela Guarneros.

El problema, agrega el somnólogo Rafael Santana, es que las consecuencias para los niños si bien son similares a las de los adultos (aumento de riesgo de enfermedades crónico degenerativas), su sintomatología es distinta; ellos presentan hiperactividad y déficit de atención, lo cual pueden confundir a padres, maestros e incluso médicos, diagnosticando al niño con TDAH y comenzar a medicarlo sin ser necesario.

Los chicos también pueden presentar dolores de cabeza, cambios de ánimo, irritabilidad y depresión, que van a incidir en sus relaciones afectivas, en una época donde estas son muy importantes.

La buena noticia –explican los expertos– es que estos trastornos pueden ser tratados con medicamentos (en caso de infecciones o alergias que obstruyan las vías respiratorias), cambios de hábitos (higiene del sueño) terapia psicológica (principalmente cognitivo-conductual o psiquiátrica), guardas dentales, equipo especial para oxigenar, hasta intervenciones odontológicas o incluso quirúrgicas en caso necesario.

Lo más importante –coinciden– es no automedicarse y acudir con los especialistas indicados, pues existe un abuso de sustancias, como las benzodiacepinas, que lejos de terminar con el problema, se convierten en la causa del insomnio.

Actualmente existen clínicas públicas en diversos puntos del país, universitarias como las de la UAM o la UNAM, así como privadas que cuentan con especialistas de diversas ramas para atender el padecimiento de manera multidisciplinaria. “Lo que hay que tener claro es que no hay una función del ser humano que no sea vea beneficiada o alterada por el sueño o la falta del mismo”, concluye el doctor Santana Miranda.

 

“Los trastornos del sueño pueden ser transitorios, pero cuando se repiten durante tres o más días a la semana, por tres meses, hay que buscar ayuda”. Rafael Santana, Clínica de Trastornos del Sueño, UNAM.

 

Por Mariana Chávez