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Consejos para que no usurpen tu cuenta de Gmail

No nos cansamos de repetir que tu cuenta de correo electrónico es la puerta de entrada a toda tu información personal. No hablamos sólo de que se puedan leer los correos enviados o recibidos, eso es lo de menos, sino que tu cuenta puede estar vinculada con redes sociales, entidades bancarias, plataformas de streaming y un largo etcétera.

Por todo ello y mucho más, hoy te vamos a dar tres consejos para evitar que entren intrusos en tu cuenta de Gmail.

Contraseñas largas y difíciles

Sabemos que a nadie le gusta aprenderse una contraseña larga y difícil, pero cierto es también que tampoco es cuestión de ponerla fácil. El password más repetido de 2018 fue de nuevo “123456”, una muestra más de que no nos complicamos demasiado a la hora de introducir los caracteres.

Para que una contraseña sea apta y buena es aconsejable que tenga mayúsculas y minúsculas, ambas entrelazadas, y con la inclusión de números a modo de letras (es decir, que la “E” sea un “3”, por ejemplo). Es algo básico y que te puede quitar muchos dolores de cabeza en el futuro.

La doble autenticación

Casi todos los servicios actuales permiten ya la doble autenticación. En pocas palabras, esto sirve para que una vez hayas introducido tu contraseña en el sitio en cuestión, este solicite un nuevo código que sólo tendrás en tu teléfono móvil o plataforma indicada. De esta manera, la persona que quiera usurpar tu cuenta no podrá hacerlo.

En Gmail se activa de manera muy sencilla: accede a tu cuenta de Google, cliquea en “Seguridad” y localiza “Iniciar sesión en Google”. Justo ahí encontrarás una opción que lo dice todo: “Verificación en dos pasos”. Dale a “Empezar” y ejecuta todos los pasos que van apareciendo en pantalla. Fácil, ¿verdad?

Huye de las webs clónicas

El tercer y último consejo es uno que siempre traemos para cualquier asunto de índole informática: utiliza la cabeza. Puede parecer algo básico, pero los mayores estándares de seguridad los ponemos nosotros mismos, así que ten mucho ojo.

Por ejemplo, una manera de evitar intromisiones en nuestra cuenta personal es cerciorándonos muy bien de que la página web es correcta. Es muy fácil recrear un portal como Gmail y que la URL se parezca a la original (al fin y al cabo, la “L” minúscula se parece a la “i” mayúscula, y eso el ojo humano lo puede obviar).

Ten precaución siempre que navegues por Internet, ya que tú eres el responsable directo, en la mayoría de los casos, de que un hacker pueda acceder a tu información personal. El refrán ya está inventado: más vale prevenir que curar.