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5 pueblos fantasma mexicanos en los que vale la pena perderte

En los pueblos fantasma de nuestro país hay magia, misterio y diversión. Podrás vivir experiencias sobrenaturales, escalar una montaña de lava petrificada, practicar pesca deportiva,  admirar paisajes naturales a 95 metros de altura y exponerte al encuentro con un aparecido.

México cuenta con diferentes atractivos turísticos para todos los gustos: desde playas y lugares soleados, hasta montañas y destinos para los aficionados a las aventuras. Dentro de la amplia gama de posibilidades figuran los pueblos fantasma.

No, no fueron sacados de una película de terror, se trata de antiguos asentamientos que fueron abandonados por un sinfín de causas, pero que conservan rastros de su glorioso pasado.

Puedes visitarlos en pareja, con familia y/o amigos, o en solitario. El acceso es por carretera y algunos están muy cerca de rutas de transporte público. Por lo pronto, ClickBus, plataforma online de venta de boletos de autobús, recomienda cinco opciones.

Ojuela, Durango.

Este pequeño pueblo abandonado está enclavado entre dos grandes cerros. Ahí llegó a funcionar una mina de la que se extraían oro, plata, zinc y manganeso, por lo que dio empleo a cientos de trabajadores.

Ojuela fue abandonado después de que la mina de Santa Rita se inundó parcialmente, pero antes, en 1892 atestiguó la construcción de un puente colgante de 318 metros de largo y 1.80 metros de ancho, que está sobre un barranco de 95 metros de profundidad.

Un estímulo para atravesar este puente es que te conectará con los túneles de la mina, los cuales podrás recorrer para enterarte de las terribles condiciones laborales de los mineros y ayudantes.

Guerrero Viejo, Tamaulipas.

Desde la década de 1950 se quedó sin habitantes debido a que se inauguró la presa Falcón, proyecto desarrollado en conjunto por los gobiernos de México y Estados Unidos.

Al recorrer la zona podrás observar la fachada de la iglesia, la única construcción que quedó en pie aunque se mantuvo bajo el agua por años. El lugar cuenta con un parque recreativo para acampar, practicar pesca deportiva, natación, esquí acuático y senderismo.

Si deseas visitar Guerrero Viejo, Contenido te sugiere planear tu visita con anticipación, pues sólo se permite la entrada cuando la presa tiene embalses bajos.

Minesbalam, Yucatán.

Esta localidad perteneciente a la Subcomisaría de Santa María Yaxché del municipio de Mérida, fue abandonada por sus habitantes sin que se tenga mucha información al respecto.

Existen dos teorías para explicar esta decisión: las constantes apariciones paranormales en el pueblo y la falta de agua en el lugar. La realidad es…

Si te gustan las experiencias paranormales este destino es para ti, se dice que el espíritu de un niño llamado Julián ronda por el pueblo; también se habla de un monje que por las noches aparece en el techo de la iglesia del lugar.

Escuchar voces, ruidos extraños y ver cómo se prenden focos en casas abandonadas, formarán parte de la visita.

Noria San Pantaleón, Zacatecas.

Ubicado en el municipio de Sombrerete, este pueblo fue muy importante durante la colonia. Actualmente cuenta con 52 habitantes y es considerado pueblo fantasma debido a la poca actividad del lugar, así como por sus numerosas calles y casas abandonadas.

El mayor atractivo turístico son las llamadas “Pirámides de San Pantaleón”, tres montañas de desechos mineros acumulados al paso de los años; éstas tienen un olor y textura muy singulares y vale la pena fotografiarlas.

Si quieres ver cómo el pueblo cobra vida, visítalo el 27 de julio, entonces miles de peregrinos de diversas partes del país regresan a su lugar de origen para agradecer a San Pantaleón con un gran festejo y comida para todos los visitantes.

San Juan Parangaricutiro, Michoacán.

En este poblado de Michoacán se puede apreciar perfectamente el poder de la naturaleza.

En 1943, tras la erupción del volcán Paricutín, el pueblo quedó sumergido bajo la lava, provocando que sus habitantes desalojaran el lugar.

Desde entonces se ha convertido en un lugar turístico, en donde la Iglesia del Viejo San Juan Parangaricutiro se mantiene como el único vestigio de lo que alguna vez fue el pueblo.

Su antiguo templo está semi enterrado y se ha vuelto la principal atracción del lugar.

Para llegar a ella debes escalar por la lava petrificada, para lo cual los habitantes del Nuevo San Juan Parangaricutiro podrán acompañarte y darte una amena explicación de lo sucedido.

Si bien todos los pueblos fantasmas tienen sus peculiaridades, elegir el que más llame tu atención dependerá de lo que más te guste y disfrutes hacer. Puedes escoger entre experiencias sobrenaturales, escalar una montaña de lava petrificada, practicar pesca deportiva o admirar paisajes naturales a 95 metros de altura.

Lo cierto es que todos te ofrecen experiencias incomparables y un viaje en el tiempo. ¿Te animas?

Por Pedro C. Baca

Info y fotos iComm