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Cada año (el primer lunes de octubre) celebramos el Día Mundial del Hábitat, para enfocar nuestra atención en los retos urbanos más importantes. ¿El tema de trabajo aún vigente? “El manejo de los residuos sólidos municipales”. Sobra decir la importancia de llevarlo a cabo de una manera responsable.

Maimunah Mohd Sharif, directora ejecutiva de ONU-Hábitat, quien visitó México a finales del año pasado, nos recuerda que “grandes cantidades de basura y desperdicio son generadas anualmente por personas, comunidades, negocios, instituciones, mercados y fábricas. En lugares donde no existe regulación, y mucho menos una recolecta regular, la basura se tira en las calles, en los desagües, en los ríos y es arrojada en sitios prohibidos o quemada de manera peligrosa”.

¿El resultado? Ciudades nada estéticas y poco atractivas para vivir. Debido a un manejo irresponsable de los residuos sólidos municipales (o de las alcaldías, ya con referencia precisa a las otrora delegaciones de la Ciudad de México, por ejemplo) tenemos inundaciones y contaminación del agua, causando también graves problemas de salud. Imposible continuar por tal camino.

Maimunah dice que “las administraciones municipales tienen que tomar la iniciativa para crear sistemas rentables y eficientes para gestionar la eliminación de residuos (deben ser recogidos y eliminados adecuadamente, al menos). Una manera de lograrlo es a través de vertederos especialmente construidos e integrando a los recicladores en los esquemas de recolección de residuos”.

Pero los gobiernos locales no pueden solos. Aquí surge la importancia de las asociaciones público-privadas y la relevancia del trabajo conjunto con organizaciones de la comunidad. Todos tenemos mucho que aportar desde nuestra cancha y área de responsabilidad.

Urgen alternativas innovadoras para manejar las botellas de plástico y los vasos desechables, cierto. Pero también tenemos áreas de oportunidad para mejorar nuestros procesos para reciclar y hacer composta de residuos.

 

Compromiso de todos

¿Por qué tirar todas las cosas rotas si algunas podemos arreglarlas? Hoy, no hay duda, la basura pude transformarse y convertirse en una obra de arte o en artículos útiles. Las tres “R”: reducir, reutilizar y reciclar tienen que formar parte de cualquier estrategia relacionada con el manejo de residuos sólidos. Pero no son los únicos desafíos.

Las soluciones tecnológicas basadas en inteligencia artificial, los nuevos modelos de transporte público y la generación de energía renovable –por citar algunos temas clave para los años por venir– enfrentan distintos retos y obstáculos que frenan su desarrollo.

Hay impedimentos económicos y de infraestructura, cierto. Pero los principales desafíos son de política urbana cortoplacista, de paradigmas culturales y de involucración ciudadana. Los periodos políticos cortos y la falta de acuerdos estratégicos llevan, muy a menudo, a que cada nuevo presidente municipal y/o alcalde quiera reinventar la ciudad.

Es necesario que haya pactos entre partidos en los temas clave. Que vayan más allá de una legislatura. Que sus acciones concurran con mejores resultados e involucren una mayor inversión por parte de la banca de desarrollo.

Además, en un momento donde la democracia está en crisis, la participación e involucramiento ciudadano son clave para el desarrollo de las ciudades, de las naciones. Los nuevos modelos de gestión urbana no se construyen sólo desde el gobierno de la ciudad, también resulta necesario involucrar a ciudadanos, universidades, empresas, gobiernos…

El actual momento parece un reto, pero también una oportunidad para que se reconstruya la democracia. ¿Cómo? Empezando por el gobierno local, el más cercano a los ciudadanos.