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El impacto económico de la basura

¿Cómo nos pega económicamente la mala gestión de la basura, los desechos sólidos y líquidos?

Foto<. Pxhere

 

Las imágenes de tortugas y defines en agonía o ballenas varadas por haber tragado plástico han dado la vuelta al mundo de las redes, como una expresión devastadora de la crisis ambiental que provoca en la mayoría de los países la mala gestión de los desechos sólidos y líquidos.

En México, con 123.5 millones de habitantes, generamos el año pasado 39.3 millones de toneladas de basura, 107,671 toneladas diarias o 343.1 kilogramos por persona al año, según el Waste Atlas Report 2017.

De ese total, se recolecta 93.2% de los desechos (basura) generados en viviendas, edificios, calles y avenidas, parques y jardines, playas y centros recreativos, pero muy poco en ríos y barrancas y mucho menos toda la que entra al drenaje. Lo peor es que solamente se recicla el 3.3%. ¡Nada!

El Inegi estima que en nuestro país más de la mitad de la basura que se genera se concentra en la Ciudad de México, Estado de México, Jalisco, Nuevo León, Veracruz, Guanajuato y Tamaulipas, por ello, una política pública que incentive la separación debe ir de la mano de un adecuado sistema de recolección y reciclaje, lo que no siempre se combina.

Fíjese: de cada 100 hogares, en 46 se separa la basura, pero esta sólo representa 11% de la basura recolectada. Lo que quiere decir que este proceso no se está realizando correctamente, o que la recolección y disposición no concluye, puesto que 87% de los tiraderos de basura son a cielo abierto y 13% de rellenos sanitarios.

El 51.5% de la basura que se recolecta es materia orgánica; 15.2% papel y cartón; 6.1% plástico; 6.1% vidrio; 3% metales y el restante, 18.2%, es material diverso e incluye grandes piezas como colchones o muebles, zapatos, ropa, electrónicos y pilas.

Hay 241 centros de acopio que recolectan diariamente materiales diversos, de los cuales 75% son papel, cartón, PET y vidrio, pero la gran mayoría están en Querétaro (entidad que destaca por su política de manejo de residuos sólidos y reciclaje pues tiene 53 centros de acopio), Jalisco, Nuevo León, Ciudad de México y Estado de México (en su mayoría localizados en la llamada megalópolis).

El asunto es que de toda la disposición y recolección de basura, cerca del 40% va a parar a tiraderos abiertos, sin mayor reciclaje que el que realiza la “pepena” tradicional y, salvo las cadenas de cartón, aluminio, herrería, vidrios, botellas de PET, que han desarrollado incentivos económicos para la recolección individual y colectiva, el resto de la basura es causa de la contaminación ambiental que le cuesta a nuestro país el 0.7% del Producto Interno Bruto según el Inegi.

La sola degradación ambiental de residuos sólidos le cuesta a nuestro país 0.3% del PIB y 11.6% corresponde a residuos plásticos.

El último dato actualizado del Inegi corresponde al 2016 y muestra que el gasto total del sector público en favor del medio ambiente fue de 130,770 millones de pesos, cifra equivalente al 0.7% del PIB nacional y, que de ese total, 8.5% correspondió a la gestión de residuos que incluye recolección, traslado y en muy pocos casos, reciclaje de la basura.

Se estima que si la política pública comenzara por el final, evaluando el potencial que tiene el reciclaje de residuos sólidos, cada uno de los más de 2,600 municipios del país tendría un centro de disposición y gestión de basura, adecuadamente administrado.

Vea el caso de la colaboración para el reciclaje de PET. En México, se reciclan casi seis de cada 10 botellas de PET que se recolectan, lo que lo ha convertido en líder en reciclado de este tipo de material plástico, que dispuesto en un tiradero tardaría más de 500 años en disolverse, pero reciclado representa un buen ingreso para la industria refresquera que ha invertido poco más de 250 millones de dólares en la planta ECOCE.

En cartón hay algo similar y un poco en el caso de aluminio, pero simplemente si se terminara el negocio político de mantener tiraderos a cielo abierto, podría encontrarse una gran fuente de recursos públicos en la basura y su adecuado manejo y disposición, ¿no cree usted?